Davidson lector de Foucault

9-oct-09
Arnold I. Davidson, The Emergence of Sexuality: Historical Epistemology and the Formation of Concepts

Arnold I. Davidson, The Emergence of Sexuality: Historical Epistemology and the Formation of Concepts

Arnold I. Davidson es el editor responsable de la edición inglesa de los cursos de Foucault en el College de France y uno de los comentaristas más influyentes de la obra de Foucault. The emergence of sexuality reúne ensayos y conferencias redactados por Davidson en los últimos años, en los que la presencia de Foucault aparece no solo en comentarios de textos de Foucault mismo, sino también integrada en estudios originales de historia de los sistemas de pensamiento que reflejan en su inspiración, problemática y metodología el pensamiento de Foucault.

Esta influencia de Foucault esta modulada por la companía a primera vista inesperada y en todo caso sorprendente de Wittgenstein y por una exposición que no es ajena a los rigores y disciplina de la filosofía analítica. Davidson mismo elige sincerar estos parentescos en forma indirecta, trayendo a Hilary Putnam como testigo de cargo: ‘lo que interesa a Hacking y a Davidson es la idea que ciertas técnicas de la filosofía analítica pueden ser combinadas con ciertas técnicas históricas. En vez de tratar a los conceptos como objetos eternos, estos pueden ser considerados como objetos que nacen, sirven propósitos históricamente contingentes, y mueren, sin dejar de estar interesados en la problemática analítica de saber cual es la forma correcta de análisis de tal y tal concepto. Este territorio requiere una doble educación como historiador y como filosofo analítico’ (p. 178-179). En el ensayo ‘Foucault y el análisis de conceptos’ Davidson se propone leer a Foucault desde este punto de vista.

Davidson no se propone reducir el pensamiento de Foucault al de Wittgenstein, y sabe bien que es poco probable que Foucault se haya interesado seriamente por la obra de aquel. Ello no excluye los posibles encuentros entre ambos pensadores, o lo que es mas importante, aunque Davidson no lo mencione explícitamente, entre los discípulos de estas escuelas de pensamiento.

En el Orden del Discurso, Foucault caracteriza la oposición entre lo verdadero y lo falso como un sistema de exclusiones constituido por prohibiciones y por un reparto. Esto plantea el problema de cómo reconciliar las nociones de verdadero y falso, con un sistema de prohibiciones históricamente contingente. En la historiografía tradicional de las ciencias, lo falso y el error están del lado de la contingencia, mientras que la verdad es del orden de la eternidad. Davidson, siguiendo a Foucault, propone que consideremos este problema como un problema de escala. En el interior de un sistema determinado de prohibiciones y divisiones, esta absolutamente determinado que será verdadero y que será falso. Pero estos sistemas de prohibiciones aparecen, a una escala diferente, con toda su continencia histórica. Davidson trae como ejemplo sus propias investigaciones sobre la aparición del concepto psiquiátrico de sexualidad, concepto que según Davidson aparece por primera vez en el siglo xix.

Los conceptos no son entonces ni estados mentales ni objetos, no puediendo ser separados de las prácticas de su uso, como ya lo había observado Wittgenstein. Davidson llama a estos conjuntos de prácticas ‘formas de la voluntad de saber’, un concepto que Foucault usó en varias oportunidades.

Hablar de ‘voluntad de saber’ pone el acento en los aspectos no-cognitivos, y aunque pueda haber diversas interpretaciones de que se entiendo por voluntad, la impresión es que estamos hablando de una cierta arbitrariedad, que se manifiesta a dos niveles. Esto se ve claramente si comparamos esta idea con propuestas que parecen similares, como la de Tomas Kuhn. En el caso de Kuhn, un cierto paradigma de conocimiento entra en crisis y es remplazada eventualmente por otro, que en cierta manera lo contiene. Así la física newtoniana no es en absoluto descartada por la contemporánea, sino que aparece como un caso particular de una teoría más general. Foucault reconoce en muchos de sus escritos que formas de conocimiento y practicas anteriores vuelven a emerger y se constituyen en una nueva forma de conocimiento. Pero Foucault se limita a constatar que ciertas formas modernas tienen orígenes históricos sin elaborar una teoría de cómo ocurre que una técnica originalmente desarrollada en un contexto monacal como la confesión sea posteriormente extendida a la cristiandad en general, para terminar formando parte de una técnica psiquiatrica como el psicoanálisis. Para usar un concepto que Foucault seguramente rechazaría, falta una dialéctica en el sentido hegeliano. Hay otro aspecto problemático, y que ha sido señalado en distintos contextos, y que en este puede formularse como un absoluto divorcio entre la forma y el contenido del conocimiento. Mas aun, ocasionalmente parecería que no solamente la forma de conocimiento crea los conceptos que le son compatibles, sino que también crea los objetos a los que se aplican estos conceptos. Al respecto Foucault usa el concepto un tanto vago de experiencia. Por ejemplo, La Historia de la Locura no es la historia de la psiquiatría propiamente dicha, ni la historia de la locura, sino la historia de la experiencia de la locura. La experiencia incluye aquí la representación general, popular, y también la representación erudita o científica. También Davidson se interesa por la experiencia de la sexualidad.

Davidson refuerza su posición citando a Pierre Hadot, un especialista en el pensamiento antiguo que influenció las reflexiones de Foucault sobre el problema del sujeto en el mundo antiguo y en el cristianismo temprano. Hadot dice, usando el concepto wittgenstaniano de “juegos de lenguaje”, que los diferentes estilos, ya sea el diálogo, el himno, la plegaria, el comentario exegético o el tratado doctrinario ‘predeterminan el contenido mismo de la doctrina’. Según Davidson, Hadot habría, como consecuencia de sus estudios de los medios de expresión del pensamiento antiguo, llegado a la conclusión que no podemos interpretar a aquel como algo que se dirige al hombre en general, sino que tenemos que tomar en consideración los elementos retóricos, psicológicos y pedagógicos de su formulación original.

En la Arqueología del Conocimiento, Foucault insiste en el carácter contextual de toda afirmación. No es lo mismo hablar de la evolución de las especies antes o después de Darwin, o hablar de la realización de un deseo después de Freud. La constancia, la identidad de un enunciado es función de su campo de utilización. Y alguno de los momentos mas interesantes en la historia del pensamiento son aquellos cuando una palabra o una frase son utilizados en una forma nueva, produciendo un nuevo conjunto de conceptos y una nueva dimensión de enunciados. Pero es también importante recordar que estos nuevos enunciados y conceptos no aparecen en forma arbitraria. El campo de utilización o campo de estabilización que crea las condiciones de posibilidad de un nuevo enunciado es típicamente muy elaborado. Según Foucault, este tipo de transformación generalmente aparece en los escritos de diferentes individuos, por lo que parecería presentarse como un colectivo anónimo. Y aunque el concepto pueda parecer el mismo, se produce un cambio en su valor enunciativo, al inscribirse el concepto en un nuevo sistema.

Cuando los conceptos son considerados como entes independientes e idénticos con si mismos, se producen serias consecuencias para la historia de los sistemas de pensamiento. La idealización de los conceptos les roba sus posibilidades. Este es un punto en el cual Davidson encuentra una gran proximidad entre Foucault y Wittgenstein. El objetivarlos, se les ‘devuelve’ estas posibilidades, y podemos percibir parentescos, cercanías u oposiciones inconcebibles es desde el punto de vista convencional que acata la autoridad autoral.

La lectura de Davidson de Foucault y su aplicación del pensamiento foucauldiana a campos teóricos no explorados por Foucault mismo es un interesante aporte a lo que, a pesar de Foucault, podemos llamar una ‘historia de las ideas’.


Experimentos en etica

9-oct-09

La publicación del libro de Kwame Anthony Appiah despertó interes aun en círculos que normalmente no pierden el sueño por lo que acontence en los atrios filosóficos. El New York Review of Books le dedico un comentario detallado e interesante, pero lamentablemente solo accesible en linea a los subscriptores. Ahora también elNotre Dame Philosophical Review han publicado un comentario, estepublicamente accesible.

Desde otro angulo, pero también desafiando la forma tradicional de entender la etica, los avances en la investigación del sistema nervioso y el cerebro se ven reflejados en el intento de crear una neuro-etica. El semanario La Vie des idées hace un comentario sobre dos libros recientemente publicados en Francia sobre el tema.

Los avances tecnológicos que hacen posible una mejor comprension del funcionamiento de los sistemas neurologicos, y permiten desarrollar nuevas hipotesis sobre nuestras capacidades cognitivas chocan con la etica tradicional en varios frentes. Por un lado, estos avances hacen posible o por lo menos permiten vislumbrar intervenciones de tipo terapéutico cuya moralidad tendría que ser evaluada por la sociedad.

En segundo lugar, estos nuevos desarrollos parecen materializar la esperanza de las ciencias cognitivas de remplazar por una explicación científica la sabiduría ancestral y su elaboración en los sistemas filosófico-éticos y religiosos.

La filosofía moral se ve así enfrentada a un doble desafío. En un caso se ve solicitada a dar su opinión sobre temas aun no zanjados. En el otro, se juega su propio rol en la sociedad, o al menos, parte de lo que tradicionalmente fue su rol desde la modernidad.


Foucault, el filósofo inolvidable

9-oct-09

La traducción al castellano de dos libros de Foucault recientemente publicados en Francia se reflejo en dos notas publicadas en la revista cultural Ñ. En la primera, Santiago Bardotti comenta sobre la naturaleza de estas obras, y en nota aparte, el filosofo argentino Tomas Abraham recuerda al Foucault que conoció en los dias de gloria de la rebelde Universidad de Vincennes, en las postrimeras del mayo Frances.

Los dos libros en cuestión pertenecen al primer y ultimo periodo de la vida de Foucault. El primero es “la tesis complementaria”, una segunda tesis de doctorado exigida en aquellos años por el sistema universitario Frances. Para cumplir este requisito, Foucault tradujo al francés la Antropología de Kant, y escribió un extenso ensayo introductorio. Algunos años mas tarde publico la traducción, pero no la introducción. Anos despues de la muerte de Foucault, una nueva generación de investigadores se interesaron por este trabajo, y el texto comenzó a circular, no siempre en forma muy fidedigna. La amenaza de una publicación en ingles decidió al final a los derechohabientes a autorizar la edición de esta obra.

El segundo libro corresponde a los cursos que Foucault dictó en el College de France a partir de 1970 y hasta su muerte en 1984. El volumen publicado corresponde al año lectivo 1982-1983. Estos cursos son publicados en base a grabaciones efectuadas por los asistentes, y en especial por Jacques Lagrange, y han sido cotejadas con las notas manuscritas de Foucault que permanecen inéditas por disposiciones testamentarias.

Olvidar a Foucault” como quería Baudrillard, “imaginar a Foucault” tal como hizo Maurice Blanchot, “extrañar a Foucault” como les pasa a quienes no sólo admiran su obra sino que piensan que su palabra sería hoy un faro en tiempos de aguas tan revueltas son distintas maneras de lidiar con su ausencia. No es hora de hacer un balance cuando su palabra, a veinticinco años de su muerte, aún nos habla. Su palabra está viva; prueba de ello es el constante interés que producen las sucesivas reediciones de sus obras como la aparición aquí y allá de innumerables artículos, entrevistas, prefacios. Para seguir escuchando su voz acaban de editarse por primera vez en castellano dos obras suyas: sus lecciones del Collège de France correspondientes al curso 1982-1983, El Gobierno de Sí y de los otros (FCE), y lo que fue parte de su tesis complementaria de doctorado. [...]


T. Abraham sobre Foucault en Revista Ñ

9-oct-09

Tomas Abraham recuerda a Foucault y sus enseñanzas en un articulo publicado en Revista Ñ:

Conocí a Foucault en una asamblea de la universidad de Vincennes en el año 1969. En medio de la excitación general y de los gritos de trotskistas, anarquistas y maoístas, le habían adjudicado al filósofo el rol de mediador que llevó a cabo con dificultad pero con gran simpatía y amabilidad.

Tenía un imán. Irradiaba energía. No era agresivo, pero tampoco calmo. Un ser veloz, preciso, certero, y se reía con placer. Había leído algunos de sus textos sin ser por eso uno de mis filósofos preferidos. Me inclinaba más por el lado de los marxistas estructurales y había aprendido lo que sabía de acuerdo con los textos y la palabra de Louis Althusser[...].


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