Traducción y Filosofía

8-Nov-09

Angelo Bottone edita un blog (en ingles) dedicado a los aspectos filosóficos de la traducción. El blog reune artículos y comentarios de diferentes corrientes del pensamiento contemporaneo. Entre las entradas del mes de noviembre un comentario sobre Rawls se codea con una entrada sobre Heidegger y los griegos y otras sobre el logicista Quine.
Esta amplitud de miras no es habitual, y merece ser tenida en cuenta.


Entrevista a Gianni Vattimo en la TV argentina

22-Oct-09

Sábado 3 de octubre de 2009/ Visión Siete Internacional/ Gianni Vattimo vino a Buenos Aires a presentar su último libro, “Ecce Comu” (Editorial Paidós, 2009). Con él dialogamos sobre su idea del socialismo como liberador de la esclavitud y sobre su pensamiento acerca de la política de los gobiernos latinoamericanos y de la gestión de Barack Obama. © Noticiero Visión Siete/ TV Pública/ Argentina

Y sobre Vattimo transcribe el blog Vacio: el nombre propio del ser una lectura comentada del ensayo “Posmodernidad: ¿Una sociedad transparente?”.


Pensar el yo

18-Ago-09

El sitio La vie des idees trae una entrevista con el historiador norteamericano Jerry Seigel, a proposito de su libro The Idea of the Self: Thought and Experience in Europe since the Seventeenth Century (Cambridge University Press, 2005). Seigel explica su posicion frente al pensamiento de Foucault, de Derrida, y de Taylor, y su modelo de análisis basado en una triple dimensionalidad: la dimensión del cuerpo, la dimensión de las relaciones sociales y culturales, y por ultimo una relación de reflectividad. Esta triple matriz se aplica también a las diferentes tradiciones que se desarrollaron en el pensamiento Frances, Ingles o Aleman sobre la naturaleza del yo.

A la pregunta cuál es su propia teoría del yo, contesto Seigel:

Yo trataría seguramente de resistirme a escribir una teoría, especialmente porque creo que es un error pensar que el yo sea un tipo “cosa” sobre el cual se puede tener una teoría de tipo general, entenderlo como tratamos de entender el argumento de un libro o el funcionamiento de una computadora. Si yo estaría de alguna forma obligado a escribir un capítulo sobre mi propia del yo, yo admitiría que he llegado a la conclusión que el yo es de alguna manera construido a partir de las tres relaciones ya mencionadas: identidad corporal (body selfhood), relaciones sociales y culturales, y reflexión. Y admitiría también que, como afirmo en el libro (en una forma que filósofos probablemente consideren débil), que yo pienso que teorías que tratan de absorber una de estas dimensiones por completo en las otras hacen imposible entender cosas importantes sobre la existencia individual. Pero me resistiría a ir más allá de esto. Yo digo en mi libro que, cuando hablamos del yo, cuando tratamos de entender nuestro propio yo o el yo de otros, lo que realmente estamos tratando de hacer es tratar de adquirir algún tipo de comprensión coherente de cómo los diferentes determinaciones de nuestro ser se relacionan entre sí. Eso es lo que entendemos, a mí parecer, cuando hablamos del yo, no de una cosa, sino los intentos que todos hacemos de crear una relación coherente entre los diferentes componentes de nuestra existencia. Hay muchas formas de hacer esto, moldeadas y coloreadas por todo tipo de diferencias individuales y sociales, que yo pienso que hay buenas razones para tratar de no ponerlos todas en un mismo cajón. Quizás es por eso que, al fin de cuentas, soy historiador y no filosofo.

El original ingles se puede leer aqui y la traducción al Frances aqui.


J. L. Borges comenta a Nietzsche

1-Ago-09

En el blog Mosca Cojonera encontramos un texto de Borges publicado en 1940, y una introducción al mismo de Nicolás González Varela. NGV menciona en su texto el rol de la revista Sur en la difusión en Argentina del pensamiento frances de la preguerra, inbuido de influencias nietzscheanas tanto en sus expresiones anarquistas como en sus corrientes de extrema derecha. El texto de Borges, como es de esperar en un texto de aquel momento, se opone a la apropiación nacional socialista de Nietzsche, pero no sin expresar reservas sobre algunos de sus argumentos. Recordemos que solo muchos años mas tarde la producción de una edición critica de los escritos del filosofo permitió ver hasta que punto sus albaceas habían falsificado y tergiversado muchas de sus opiniones.

Varela habla de otros textos de Borges sobre Nietzsche. Parecen ser una minoría, ya que Borges parece estar mas influenciado por Schopenhauer. Anotemos al pasar que la obra de Borges es rica en referencias filosóficas.

El sitio la Mosca Cojonera tiene muchas otras entradas de interes, sobre todo sobre los aspectos políticos del pensamiento de Heidegger.


La diferencia italiana: entre nihilismo y biopolitica

30-Jul-09

La editorial Re.press es una casa de edición Australiana interesada en el pensamiento filosófico y político-social contemporáneo, que ofrece muchos de sus textos en una versión de libro acceso (en formato pdf) y en versión impresa, aparentemente en el formato ‘impresión a pedido’ (printing on demand). Entre sus últimas novedades, este libro, editado por Lorenzo Chiesa y Alberto Toscano, sobre el pensamiento italiano contemporáneo reúne colaboraciones de los pensadores vanguardistas más conocidos del mundo intelectual italiano.

De la presentación editorial:

Este volumen reúne ensayos de pensadores italianos de diferentes generaciones que, desde un registro afirmativo, problematizante o genealógico, abordan el problema del entrecruzamiento de la especulación filosófica y de la afirmación política en el pensamiento italiano reciente. Nihilismo y biopolítica, dos conceptos que tuvieron un rol prominente en las discusiones teóricas en Italia, sirven como foco temático en cuyo derredor orbita esta colección, mientras busca definir las particularidades históricas y geográficas de esas nociones y su continuado impacto en el debate internacional. Este volumen también trata del debate sobre el ‘pensamiento debil’ (pensiero debole), el pensamiento feminista de la diferencia sexual, la re-emergencia de la antropología politicda y el problema del comunismo. Los contribuidores presentan narrativas contrasting del desarrollo del pensamiento italiano en la postguerra, y traza surcos a partir de los impases teoricos y políticos del presente – contra aquello que Negri, en un texto del cual el volumen toma su titulo, llama el desierto italiano.

Indice

Antonio Negri, ‘The Italian Difference’
Pier Aldo Rovatti, ‘Foucault Docet’
Gianni Vattimo, ‘Nihilism as Emancipation’
Roberto Esposito, ‘Community and Nihilism’
Matteo Mandarini, ‘Beyond Nihilism: Notes Towards a Critique of Left-Heideggerianism in Italian Philosophy of the 1970s’
Luisa Muraro, ‘The Symbolic Independence from Power’
Mario Tronti, ‘Towards a Critique of Political Democracy’
Alberto Toscano, ‘Chronicles of Insurrection: Tronti, Negri and the Subject of Antagonism’
Paolo Virno, ‘Natural-Historical Diagrams: The ‘New Global’ Movement and the Biological Invariant’
Lorenzo Chiesa, ‘Giorgio Agamben’s Franciscan Ontology’

Se puede descargar el libro en formato pdf en: http://www.re-press.org/book-files/OA_Version_9780980544077_The_Italian_Difference.pdf


Martin Heidegger, El comunismo y el destino del ser

4-Jul-09

En sitio Hemicéfalo encontramos la traducción de un texto de Heidegger redactado en 1939-1940, es decir, en los comienzos de la segunda guerra mundial, y cuando ya Heidegger se habia alejado de su función pública como rector de la universidad.

No hay gran novedad aqui, la adhesion de Heidegger al nacionalsocialismo hitleriano es tema conocido e irrefutablemente comprobado. Un detalle picante, sin embargo, se puede encontrar hacia el final del texto:

Éste estado, pensado en torno a su Esencia prescindiendo de las formas actuales de gobierno, sociales o de credo religioso, es la misma cosa (dasselbe) que el Estado (Staat) de la Unión de las Repúblicas Soviéticas (Sowjetrepubliken), con la sola diferencia que existe una gigantesca falsificación en la apariencia de la moralidad y educación del pueblo que hace inocuo e innecesario todo despliegue de fuerza, mientras que la Conciencia “moderna” (neuzeitliche Bewusstsein) con más necesidades de seguridad, aunque no se reclame la Felicidad del Pueblo (Völkerbeglückung), se enmascara a sí misma en la propia Esencia del Poder. La forma cristiano-burguesa del “Bolchevismo” inglés (bürgerlich-christliche Form des englischen “Bolschewismus”) es la más peligrosa. Sin su aniquilación (Vernichtung) la Modernidad continuará manteniéndose. (N.B.: o por lo menos se retrasa su finalización).”

Recordemos el contexto histórico. En 1939-1940 rige el pacto entre la URSS y Alemania, no es de buen tono atacar a los aliados, y para régimen, el conflicto con Inglaterra es prioritario. El combate contra la democracias burguesas pasa por lo tanto antes que el combate contra el comunismo. Interesante que no parecen figurar en la discusión los EEUU, en aquel momento neutral.

Lo que parece mostrar el texto es como el pensamiento de Heidegger parece seguir sin esfuerzo y plegarse plasticamente a las necesidades de la linea oficial. Esta puesta al servicio de la ideología dominante es totalmente desinteresada, ya que Heidegger en ese momento no ocupa ninguna función publica y parece haber perdido las ilusiones que el regimen habría de reconocerlo como su filosofo oficial.


Simon Critchley nos explica Ser y Tiempo de Heidegger

4-Jul-09

Simon Critchley escribió una serie de notas introductorias al pensamiento de Heidegger para el periódico británico The Guardian. Por el momento se han publicado ocho notas:

La importancia de Heidegger:
http://www.guardian.co.uk/commentisfree/belief/2009/jun/05/heidegger-philosophy.

Mimesis:
http://www.guardian.co.uk/commentisfree/belief/2009/jun/15/heidegger-being-time-philosophy

Ser en el Mundo:
http://www.guardian.co.uk/commentisfree/belief/2009/jun/22/heidegger-religion-philosophy

El ‘estado de caido’:
http://www.guardian.co.uk/commentisfree/belief/2009/jun/29/religion-philosophy

Ansiedad
La ansiedad es el estado de animo especifico de la filosofía. La experiencia de alejamiento que permite que pensamos libremente acerca de nosotros mismos.
http://www.guardian.co.uk/commentisfree/belief/2009/jul/06/heidegger-philosophy-being

Muerte
El conocimiento de nuestra mortalidad es liberador.
http://www.guardian.co.uk/commentisfree/belief/2009/jul/13/heidegger-being-time

Conciencia
El llamado de la conciencia silencia las habladurias del mundo y nos lleva de retorno a nosotros mismos
http://www.guardian.co.uk/commentisfree/belief/2009/jul/20/heidegger-being-time-critchley

Temporalidad
El tiempo debe ser aprehendido, en y a partir de si mismo, como la unidad de las tres dimensiones, futuro, pasado y presente.
http://www.guardian.co.uk/commentisfree/belief/2009/jul/27/heidegger-being-time-philosophy


Simon Critchley: Demanda Infinita

8-Feb-09

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Simon Critchley, Infinitely Demanding: Ethics of commitment, politics of resistence, Verso, London-New York, 2007

Critchley es un filósofo británico residente en los Estados Unidos, profesor en la New School of Social Research de Nueva York, autor de numerosos estudios consagrados a la obra de Derrida, Levinas, y a otros aspectos de la filosofía continental contemporánea. En los últimos meses Critchley y Zizek han polemizado en un tono un tanto subido (ver la entrada correspondiente en nuestro blog), y este libro se encuentra en el centro de esta discusión. Aunque este volumen no fue aún traducido, varias de sus obras anteriores están disponibles en castellano, lo que amerita una discusión de sus ideas, y en particular de la síntesis que procura realizar entre el pensamiento ético de Levinas y las corrientes políticas representadas por pensadores como Laclau, Badiou, y el mismo Zizek.

En la primera parte del libro, luego de una corta introducción que ofrece un diagnóstico del presente en términos de déficit de motivación política, Critchley desarrolla una teoría del sujeto ético que se nutre del pensamiento de Levinas, reforzado con contribuciones del teólogo danés Løgstrup, de Alain Badiou, y de Lacan. El sujeto ético se constituye, según esta teoría, en el encuentro con una demanda que no podemos desconocer, que nos excede, y que nos aprisiona.

Critchley presupone un espacio común en el cual la obra de estos pensadores puede circular y enriquecerse, aunque no explicita la naturaleza de este, mas allá de la obviedad de tratarse de pensadores que entienden el sujeto en forma más o menos radicalmente anti-cartesiana, es decir, reniegan de la autonomía del sujeto y loan las virtudes de la heteronimia (p.37).

En dos aspectos, sin embargo, Critchley modifica la noción de sujeto ético que encuentra en Levinas. El primero, en un movimiento que restaura al sujeto la autonomía de las nociones tradicionales, Crittchley afirma que el sujeto ético se constituye no solo en la experiencia de ser afectado por una demanda externa, sino ademas se requiere también que aprobemos esta demanda. Este doble juego, de demanda y afirmación, seria necesario para explicar el pase a la acción. Sin embargo, según Critchley, el carácter de la demanda es independiente de nuestra aprobación, y la aprobación es siempre insuficiente frente a la enormidad de la demanda.

La introducción de un momento de aprobación en la descripción de la génesis del sujeto moral no es en absoluto trivial. No solamente re-introduce en el sujeto la distinción cartesiana entre voluntad y afección sino también complica mucho mas de lo que Critchley deja entrever su descripción de sujeto ético. Ese es el precio que parece necesario pagar para superar lo que él denomina el ‘déficit motivacional de la teoría ética’. Y sin embargo esta solución es problemática, ya que el momento de la voluntad, que no restaura verdaderamente la autonomía del sujeto, parece restringirse a la mera aceptación de la demanda en tanto que inconmensurable con el mismo. Cabe preguntarse si acaso Critchley no presupone un sujeto diferente al que presenta explícitamente. Al respecto es significativa su mención de la obra de Sabina Lovibond, Ethical Formation, que desarrolla una interpretación neo-aristotélica de la formación del sujeto moral que no parece del todo afín a las figuras tutelares del postmodernismo francés bajo cuya protección Critchley coloca su libro.

El segundo capítulo lleva como título el neologismo ‘Dividualismo’. Aunque Critchley no define el término, es aparente que su intención es mostrar que la categoría central del sujeto ético no es el individualismo (entendido como una monada soberana cerrada sobre si misma), sino la escisión ó división entre el sujeto y la demanda que no puede satisfacer. Aquí la demanda no aparece ya como externa, puesto que ha sido interiorizada. Pero esta demanda no debe ser confundida con un superyó sádico. Esta posible objeción hace necesario un desvío por territorio Freudiano, que Critchley va a intentar primero por la vía de Lacan, pero no siendo esta solución totalmente feliz, nos obligará a un segundo desvío, esta vez por la obra del propio Freud.

Las enseñanzas de Lacan con las que Critchley quiere resolver la sobrecarga ética (y teológica) del pensamiento de Levinas las recoge del Seminario VII, denominado “La Ética del Psicoanálisis”. En estas conferencias, Lacan analiza detenidamente el personaje de Antígona, a quien Lacan considera la heroína del psicoanálisis, ya que ella persevera en su deseo aunque éste provoque su propia muerte. Pero esta concepción está excesivamente contaminada, a lo ojos de Critchley, por la concepción trágica de la filosofía romántica alemana. En su lugar, es posible encontrar, en Freud mismo, una variante en la cual el súper yo “salva al ser humano del hubris trágico, de la fantasía prometeica de considerarse omnipotente” (p. 84). Esta vía, es la del humor. El humor aparece como una forma de sublimación, y Critchley cita a colación el dicho de Woody Allen, según el cual la comedia seria la suma de tragedia y tiempo.

Esta cadena de sucesivas correcciones, donde Levinas y Badiou son corregidos por Lacan, que a su vez es corregido por Lovibond, y finalmente por Woody Allen, da la veces a impresión de ser prescindible. Critchley parece confundir el orden del descubrimiento con el orden de la exposición, y agobiar al lector con el recuerdo de las lecturas que lo llevaron a elaborar una cierta concepción del sujeto moral, en vez de atenerse rigurosamente a exponer los contornos de ésta.

Habiendo resuelto a su manera en el capítulo tercero el problema de la sublimación, entramos en el capítulo cuarto al tema central del libro: la relación entre ética y política. Si los primeros tres capítulos presuntamente desarrollaron una concepción de un sujeto ético, ahora se trata de verificar cómo funciona este sujeto ético en el ámbito político, o mas precisamente, en una política de resistencia.

Este encuentro entre ética y política esta encuadrado por una serie de presupuestos: el déficit motivacional de las instituciones democráticas, el rechazo de la tesis central de Marx según la cual existe un sujeto revolucionario único (el proletariado), la crítica a la posición de Lenin sobre la desaparición eventual del estado, y el rechazo de un anarquismo libertario. En reemplazo de Marx y de la tesis de un proceso objetivo socioeconómico y un único sujeto revolucionario, Critchley nos ofrece una teoría revolucionaria de inspiración Gramsciana, popularizada entre otros por la obra de Ernesto Laclau, antiguo colega de Critchley en la Universidad de Essex. Esta consiste, según Critchley, en identificar en la sociedad una determinada particularidad y construir a partir de esa particularidad una generalidad que proclama una reivindicación universal (p. 91).

A esta caracterización más o menos convencional de la acción política se le agrega una variante. Según Critchley esta “generalidad” no es la voluntad general que debiera materializarse en el poder del estado, sino todo lo contrario, es la creación de un espacio intersticial dentro del estado, en el cual aparece la posibilidad de la emergencia de nuevos sujetos políticos. Y mientras que en la versión tradicional marxista la demanda política es un emergente de un proceso social y económico objetivo, Critchley afirma que la demanda esta motivada por un momento meta-político (p. 119).

Llama la atención que Critchley en ningún momento cuestiona el modelo Gramsciano. A primera vista podrían hacerse por lo menos dos objeciones. La primera, que este modelo no parece poder diferenciar entre procesos políticos “progresistas” y “conservadores”. Puede servir para describir igualmente el proceso por el cual Reagan llego al poder creando una mayoría neoconservadora y populista que el proceso por el cual Obama logro forjar una mayoría progresista y multicultural. La segunda objeción surge clara pero no explicitamente de la descripción del proceso; la ‘particularidad’, que va eventualmente desarrollar una exigencia universal, es el objeto y no el sujeto de su transformación. Todos los verbos empleados por Critchley refieren a la transformación de una materia prima en un objeto terminado, a la actividad de un sujeto exterior, que identifica, nombra, construye, etc. No hay aquí un espacio de autodeterminación, de adquisición de una conciencia de si, etc. La determinación ética, que presuntamente debería remediar el déficit de las instituciones democráticas explicaría la motivación de estos agentes exteriores a las particularidades marginalizadas en las sociedades contemporáneas. La política en el sentido activista es así presentada como una actividad exclusivamente filantrópica. Y cuando Critchley quiere recurrir a un ejemplo concreto, nos remite a uno tomado de la lucha por el establecimiento de los derechos de los indígenas en Méjico. Basándose en las investigaciones de C. Jung, profesora de ciencias políticas en el New School, Critchley observa que: “los activistas forjaron una identidad política que re-establecería las condiciones de iniciativa (agency) política rural” (p. 104). En la interpretación de Critchley, que no necesariamente explica lo alli ocurrido fidedignamente, se trataría de una intervención externa (los activistas), los que mediante la identidad que ellos (los activistas) forjaron, devuelven a las poblaciones indígenas su iniciativa. Tercero, hay que señalar también la artificialidad de esta identidad, que en algún momento Critchley compara con la noción de “mito político” desarrollada por Sorel. Este aspecto es fundamental, aunque Critchley no parece advertir hasta que punto deslegitimiza la causa misma que parece apoyar. Es que si la identidad fuera o al menos se basara en una objetividad pre-existente, seria mas difícil ver como se produce el paso sin mediaciones de la particularidad a la individualidad. En el caso citado, si esta identidad indígena es basara en la pre-existencia de una conciencia de si, de una cultura, de una tradición, difícilmente podría encarnar una voluntad general. Seria, a lo sumo, la apoyatura para una reivindicación identitaria más, una de las muchas que compiten entre sí, y ocasionalmente cooperan, según el juego de las alianzas y los intereses. A pesar de sus deseos manifiestos, Critchley continua prisionero de la lógica leninista de las vanguardias, y de la noción de clase universal, que solo consigue relativizar, aunque sin abandonarla.

Su noción de política parece asi restringirse a la intervención de elementos bien intencionados, estilo ONG, y otros grupos de activistas, que sin pertenecer a los grupos excluidos, luchan por crear para aquellos un espacio intersticial dentro del Estado. En este sentido, la demanda es infinita. Porque el Estado, al igual que la subjetividad ética, parece estar todo el tiempo confrontado a la demanda del Otro, sin que exista un proceso de maduración o crecimiento de sus estructuras, que hagan posible que el Otro deje de ser tal y pase a formar parte de la totalidad. Todo parece indicar que para Critchley la relación entre ética y política seguirá siendo trágica y no cómica, a pesar de Woody Allen.


Richard Dreyfus: La obra de arte segun Heidegger

17-Ene-09

El borrador de una conferencia de Dreyfus sobre “Heidegger on art” esta disponible.

Dreyfus es un estudioso de la filosofía de Heidegger y de Foucault, y publicó entre otros un comentario detallado sobre Ser y Tiempo (Being-in-the-World, 1991).

RESUMEN:

Heidegger no se interesa en la obra de arte como expresión de la visión de su creador, ni como causa de experiencias estéticas en el espectador. El mantiene que el ‘subjetivismo moderno…malinterpreta la creación, considerándola como la ejecución auto-soberana del genio’, e insiste que ‘la experiencia estética es el elemento en el cual muere el arte. Mas bien, para Heidegger, una obra de arte es algo que, cuando funciona, lleva a cabo al menos una de las siguientes funciones antológicas: ya sea que manifiesta, articula o reconfigura el estilo de una cultura a partir del mundo de dicha cultura. Se sigue de esto que, para Heidegger, la mayor parte de lo que cuelga en los museos, de lo que se admira como gran obra de arquitectura y de lo que los poetas publican no fue nunca una obra de arte, algunas lo fueron pero ya no funcionan mas, y ninguna funciona actualmente. Para entender esta explicación sorprendente [counter-intuitive], debemos comenzar revisando lo que Heidegger entendiendo por mundo y por ser

Otros trabajos de Dreyfus pueden leerse en su pagina web


Heidegger y el lugar

21-Dic-08

La revista Le Temps Modernes consagró un numero reciente a la filosofia de Heidegger y a su concepcion del lugar.

 

LES TEMPS MODERNES [2008]. Juillet – octobre 2008 , 320 pages, 135 x 215 mm. Revue Les Temps Modernes (No 650), Gallimard -rev. ISBN 9782070123735. Parution : 23-10-2008. 18,00 €

Résumé

  • Heidegger. Qu’appelle-t-on le Lieu ?
  • T.M., Heidegger aux Temps Modernes
  • Joseph Cohen, Raphael Zagury-Orly, Heidegger et la question du lieu
  • Karl Löwith, Les implications politiques de la philosophie de l’existence chez Heidegger
  • Alphonse de Waelhens, La philosophie de Heidegger et le nazisme
  • Karl Löwith, Réponse à M. de Waelhens
  • Alphonse de Waelhens, Réponse à cette réponse
  • Martin Heidegger, Remarques sur art-sculpture-espace
  • Didier Franck, Le séjour du corps
  • Dominique Pradelle, Comment penser le propre de l’espace ?
  • Marlène Zarader, Le lieu de l’art
  • Jean-François Mattéi, Le lieu de l’étant et le milieu de l’être
  • Françoise Dastur, Heidegger : espace, lieu, habitation
  • Éliane Escoubas, Parcours de la topologie dans l’œuvre de Heidegger
  • Rudolf Bernet, L’extimité du corps et la question du naturalisme en phénoménologie
  • Gérard Bensussan, Le lieu et la contrée. Questions de proximité
  • Peter Sloterdijk, Insomniaque à Éphèse
  • Jean Grondin, Heidegger et le défi du nominalisme
  • Florence Caeymaex, L’existentialisme comme éthique de Heidegger à Sartre
  • Nicolas Tertulian, L’ontologie chez Heidegger et chez Lukács. Phénoménologie et dialectique
  • Jeffrey Andrew Barash, Heidegger et la question de la race
  • Joseph Cohen, Raphael Zagury-Orly, L’avenir du lieu

 

El diario Ha’aretz publicó una nota en su edición inglesa sobre este numero y sobre sus editores, J. Cohen y R. Zagury-Orly, dos jovenes filósofos franco-israelies que previamente han incursionado en la obra de Derrida.

Varios de los artículos fueron publicados originalmente a fines de los años cuarenta en dos números de Les Temps Modernes dedicados al pensamiento de Heidegger. De los restantes, señalemos como particularmente interesantes los siguientes:
El trabajo de Gerard Bensussan, que adopta una óptica levinasiana, el de Jeffrey Barrash sobre Heidegger y el concepto de raza, artículo muy documentado y que hace un buen empleo de materiales recientemente publicados en las obras completas de Heidegger, y por ultimo el de Nicolas Tertulian, que nos invita a discutir la ontología de Heidegger a la luz de la obra del ultimo Lukacs.