Biopolitica: origenes de un concepto

5-Nov-09

El concepto de biopoltica en uso en las discusiones filosóficas contemporaneas (por ej., en Negri, Agamben, etc.) remonta a Foucault. Foucault se sirve de este concepto en algunos de los cursos en el College de France.

Aunque la noción aparece en el curso dictado en el año escolar 1977-1978 (Securité, Territoire, Population). Foucault emplea el termino un poco antes, en un articulo publicado en el diario Le Monde (17-18 Octubre 1976). El artículo lleva como titulo la mención Bio-histoire et bio-polítique. La presencia del guión nos indica que Foucault no esta introduciendo un termino técnico, sino que esta usando estos conceptos en forma alusiva. El articulo es una reseña del libro de J. Ruffiée De la biologie à la culture . Foucault describe con aprobacion las tesis del autor, y concluye su articulo con la siguiente reflexión de orden general:

La obra de Jacques Ruffié contiene muchos otros análisis de este tipo. Todos son importantes, pues en ellos se ve como se formula con toda claridad el problema de una ‘bio-historia’ que no seria ya la historia unitaria y mitológica de la especie humana a travez del tiempo y una ‘bio-política’ que no seria aquella de las reparticiones, de las conservaciones y de las las jerarquías, sino aquella de la comunicación y de los polimorfismos. (Dits et Ecrits, III, 97).

Siempre con guión, reaparece el termino en la publicación de una conferencia originalmente dictada por Foucault en Brasil en 1974, pero pubicada solo en 1977. Esta conferencia, o por lo menos su reformulación (*) escrita posterior, es un jalón sumamente importante en el desarrollo de esta noción de Foucault, y de muchas de las ideas que la acompañan. Esta conferencia trata de los origines de la medicina social. Foucault observa:

El control de la sociedad sobre los individuos no se efectúa solamente por la conciencia o por la ideología, sino también en el cuerpo y con el cuerpo. Para la sociedad capitalista, lo que importa antes que nada es lo bio-político, lo somático, lo corporal. El cuerpo es una realidad bio-política; la medicina es una estrategia bio-política. (Dits et Ecrits, III, 210)

En el interín, Foucault publicó el primer tomo de la Historia de la Sexualidad, donde la noción figura en un contexto similar. Siempre conservando el guión, pero con mucha mas pregnancia teorica. Un texto clave es el siguiente:

habría que hablar de “biopolítica” para designar lo que hace entrar a la vida y sus mecanismos en el dominio de los cálculos explícitos y convierte al poder-saber en un agente de trasformación de la vida humana…Pero lo que se podría llamar “umbral de modernidad biológica” de una sociedad se sitúa en el momento en que la especie entra como apuesta del juego en sus propias estrategias políticas. Durante milenios, el hombre siguió siendo lo que era para Aristóteles: un animal viviente y además capaz de una existencia política; el hombre moderno es un animal en cuya política está puesta en entredicho su vida de ser viviente. (Historia de la Sexualidad, 1998, p. 173).

Como concepto, bio-politica o biopolitica, permite pensar en un mismo movimiento dos temas que preocupan a Foucault en el periodo de finales de la década de los 70: el tema de la disciplina, parcialmente desarrollado en Surveiller et Punir (1975), y las reflexiones sobre el rol de la medicina como sistema de normalización social extra-judicial, que prolongan algunos temas de Histoire de la Folie, y que aparecen sobre todo en conferencias y ensayos del periodo, sin llegar a coalescer en una teoría sistemática.

El curso de 1979 esta dedicado al Nacimiento de la biopolitica. Aqui el concepto ya aparece en toda su magnificencia.

Es importante recordar que la noción de biopolitica se popularizó antes de publicación de los cursos del Collège de France y de la colección Dits et Ecrits. Esta se difundio en versiones no autorizadas de algunas de las conferencias de Foucault que comenzaron a circular luego de su muerte, sobre todo en Italiano. El concepto cobró vida propia, en base a fragmentos de ideas recibidas de ó atribuidas a Foucault.

Nota:
(*) Los papeles personales de Foucault, y los manuscritos de sus trabajos son en general inaccesibles al publico. No existe un inventario de los papeles en poder de sus albaceas. Solo son accesibles, y en forma restringida, alguna documentación sobre aquellas obras que Foucault publico en vida, o que son asimilables a publicaciones (por ej., las grabaciones de sus cursos).


Davidson lector de Foucault

9-Oct-09
Arnold I. Davidson, The Emergence of Sexuality: Historical Epistemology and the Formation of Concepts

Arnold I. Davidson, The Emergence of Sexuality: Historical Epistemology and the Formation of Concepts

Arnold I. Davidson es el editor responsable de la edición inglesa de los cursos de Foucault en el College de France y uno de los comentaristas más influyentes de la obra de Foucault. The emergence of sexuality reúne ensayos y conferencias redactados por Davidson en los últimos años, en los que la presencia de Foucault aparece no solo en comentarios de textos de Foucault mismo, sino también integrada en estudios originales de historia de los sistemas de pensamiento que reflejan en su inspiración, problemática y metodología el pensamiento de Foucault.

Esta influencia de Foucault esta modulada por la companía a primera vista inesperada y en todo caso sorprendente de Wittgenstein y por una exposición que no es ajena a los rigores y disciplina de la filosofía analítica. Davidson mismo elige sincerar estos parentescos en forma indirecta, trayendo a Hilary Putnam como testigo de cargo: ‘lo que interesa a Hacking y a Davidson es la idea que ciertas técnicas de la filosofía analítica pueden ser combinadas con ciertas técnicas históricas. En vez de tratar a los conceptos como objetos eternos, estos pueden ser considerados como objetos que nacen, sirven propósitos históricamente contingentes, y mueren, sin dejar de estar interesados en la problemática analítica de saber cual es la forma correcta de análisis de tal y tal concepto. Este territorio requiere una doble educación como historiador y como filosofo analítico’ (p. 178-179). En el ensayo ‘Foucault y el análisis de conceptos’ Davidson se propone leer a Foucault desde este punto de vista.

Davidson no se propone reducir el pensamiento de Foucault al de Wittgenstein, y sabe bien que es poco probable que Foucault se haya interesado seriamente por la obra de aquel. Ello no excluye los posibles encuentros entre ambos pensadores, o lo que es mas importante, aunque Davidson no lo mencione explícitamente, entre los discípulos de estas escuelas de pensamiento.

En el Orden del Discurso, Foucault caracteriza la oposición entre lo verdadero y lo falso como un sistema de exclusiones constituido por prohibiciones y por un reparto. Esto plantea el problema de cómo reconciliar las nociones de verdadero y falso, con un sistema de prohibiciones históricamente contingente. En la historiografía tradicional de las ciencias, lo falso y el error están del lado de la contingencia, mientras que la verdad es del orden de la eternidad. Davidson, siguiendo a Foucault, propone que consideremos este problema como un problema de escala. En el interior de un sistema determinado de prohibiciones y divisiones, esta absolutamente determinado que será verdadero y que será falso. Pero estos sistemas de prohibiciones aparecen, a una escala diferente, con toda su continencia histórica. Davidson trae como ejemplo sus propias investigaciones sobre la aparición del concepto psiquiátrico de sexualidad, concepto que según Davidson aparece por primera vez en el siglo xix.

Los conceptos no son entonces ni estados mentales ni objetos, no puediendo ser separados de las prácticas de su uso, como ya lo había observado Wittgenstein. Davidson llama a estos conjuntos de prácticas ‘formas de la voluntad de saber’, un concepto que Foucault usó en varias oportunidades.

Hablar de ‘voluntad de saber’ pone el acento en los aspectos no-cognitivos, y aunque pueda haber diversas interpretaciones de que se entiendo por voluntad, la impresión es que estamos hablando de una cierta arbitrariedad, que se manifiesta a dos niveles. Esto se ve claramente si comparamos esta idea con propuestas que parecen similares, como la de Tomas Kuhn. En el caso de Kuhn, un cierto paradigma de conocimiento entra en crisis y es remplazada eventualmente por otro, que en cierta manera lo contiene. Así la física newtoniana no es en absoluto descartada por la contemporánea, sino que aparece como un caso particular de una teoría más general. Foucault reconoce en muchos de sus escritos que formas de conocimiento y practicas anteriores vuelven a emerger y se constituyen en una nueva forma de conocimiento. Pero Foucault se limita a constatar que ciertas formas modernas tienen orígenes históricos sin elaborar una teoría de cómo ocurre que una técnica originalmente desarrollada en un contexto monacal como la confesión sea posteriormente extendida a la cristiandad en general, para terminar formando parte de una técnica psiquiatrica como el psicoanálisis. Para usar un concepto que Foucault seguramente rechazaría, falta una dialéctica en el sentido hegeliano. Hay otro aspecto problemático, y que ha sido señalado en distintos contextos, y que en este puede formularse como un absoluto divorcio entre la forma y el contenido del conocimiento. Mas aun, ocasionalmente parecería que no solamente la forma de conocimiento crea los conceptos que le son compatibles, sino que también crea los objetos a los que se aplican estos conceptos. Al respecto Foucault usa el concepto un tanto vago de experiencia. Por ejemplo, La Historia de la Locura no es la historia de la psiquiatría propiamente dicha, ni la historia de la locura, sino la historia de la experiencia de la locura. La experiencia incluye aquí la representación general, popular, y también la representación erudita o científica. También Davidson se interesa por la experiencia de la sexualidad.

Davidson refuerza su posición citando a Pierre Hadot, un especialista en el pensamiento antiguo que influenció las reflexiones de Foucault sobre el problema del sujeto en el mundo antiguo y en el cristianismo temprano. Hadot dice, usando el concepto wittgenstaniano de “juegos de lenguaje”, que los diferentes estilos, ya sea el diálogo, el himno, la plegaria, el comentario exegético o el tratado doctrinario ‘predeterminan el contenido mismo de la doctrina’. Según Davidson, Hadot habría, como consecuencia de sus estudios de los medios de expresión del pensamiento antiguo, llegado a la conclusión que no podemos interpretar a aquel como algo que se dirige al hombre en general, sino que tenemos que tomar en consideración los elementos retóricos, psicológicos y pedagógicos de su formulación original.

En la Arqueología del Conocimiento, Foucault insiste en el carácter contextual de toda afirmación. No es lo mismo hablar de la evolución de las especies antes o después de Darwin, o hablar de la realización de un deseo después de Freud. La constancia, la identidad de un enunciado es función de su campo de utilización. Y alguno de los momentos mas interesantes en la historia del pensamiento son aquellos cuando una palabra o una frase son utilizados en una forma nueva, produciendo un nuevo conjunto de conceptos y una nueva dimensión de enunciados. Pero es también importante recordar que estos nuevos enunciados y conceptos no aparecen en forma arbitraria. El campo de utilización o campo de estabilización que crea las condiciones de posibilidad de un nuevo enunciado es típicamente muy elaborado. Según Foucault, este tipo de transformación generalmente aparece en los escritos de diferentes individuos, por lo que parecería presentarse como un colectivo anónimo. Y aunque el concepto pueda parecer el mismo, se produce un cambio en su valor enunciativo, al inscribirse el concepto en un nuevo sistema.

Cuando los conceptos son considerados como entes independientes e idénticos con si mismos, se producen serias consecuencias para la historia de los sistemas de pensamiento. La idealización de los conceptos les roba sus posibilidades. Este es un punto en el cual Davidson encuentra una gran proximidad entre Foucault y Wittgenstein. El objetivarlos, se les ‘devuelve’ estas posibilidades, y podemos percibir parentescos, cercanías u oposiciones inconcebibles es desde el punto de vista convencional que acata la autoridad autoral.

La lectura de Davidson de Foucault y su aplicación del pensamiento foucauldiana a campos teóricos no explorados por Foucault mismo es un interesante aporte a lo que, a pesar de Foucault, podemos llamar una ‘historia de las ideas’.


Foucault, el filósofo inolvidable

9-Oct-09

La traducción al castellano de dos libros de Foucault recientemente publicados en Francia se reflejo en dos notas publicadas en la revista cultural Ñ. En la primera, Santiago Bardotti comenta sobre la naturaleza de estas obras, y en nota aparte, el filosofo argentino Tomas Abraham recuerda al Foucault que conoció en los dias de gloria de la rebelde Universidad de Vincennes, en las postrimeras del mayo Frances.

Los dos libros en cuestión pertenecen al primer y ultimo periodo de la vida de Foucault. El primero es “la tesis complementaria”, una segunda tesis de doctorado exigida en aquellos años por el sistema universitario Frances. Para cumplir este requisito, Foucault tradujo al francés la Antropología de Kant, y escribió un extenso ensayo introductorio. Algunos años mas tarde publico la traducción, pero no la introducción. Anos despues de la muerte de Foucault, una nueva generación de investigadores se interesaron por este trabajo, y el texto comenzó a circular, no siempre en forma muy fidedigna. La amenaza de una publicación en ingles decidió al final a los derechohabientes a autorizar la edición de esta obra.

El segundo libro corresponde a los cursos que Foucault dictó en el College de France a partir de 1970 y hasta su muerte en 1984. El volumen publicado corresponde al año lectivo 1982-1983. Estos cursos son publicados en base a grabaciones efectuadas por los asistentes, y en especial por Jacques Lagrange, y han sido cotejadas con las notas manuscritas de Foucault que permanecen inéditas por disposiciones testamentarias.

Olvidar a Foucault” como quería Baudrillard, “imaginar a Foucault” tal como hizo Maurice Blanchot, “extrañar a Foucault” como les pasa a quienes no sólo admiran su obra sino que piensan que su palabra sería hoy un faro en tiempos de aguas tan revueltas son distintas maneras de lidiar con su ausencia. No es hora de hacer un balance cuando su palabra, a veinticinco años de su muerte, aún nos habla. Su palabra está viva; prueba de ello es el constante interés que producen las sucesivas reediciones de sus obras como la aparición aquí y allá de innumerables artículos, entrevistas, prefacios. Para seguir escuchando su voz acaban de editarse por primera vez en castellano dos obras suyas: sus lecciones del Collège de France correspondientes al curso 1982-1983, El Gobierno de Sí y de los otros (FCE), y lo que fue parte de su tesis complementaria de doctorado. [...]


T. Abraham sobre Foucault en Revista Ñ

9-Oct-09

Tomas Abraham recuerda a Foucault y sus enseñanzas en un articulo publicado en Revista Ñ:

Conocí a Foucault en una asamblea de la universidad de Vincennes en el año 1969. En medio de la excitación general y de los gritos de trotskistas, anarquistas y maoístas, le habían adjudicado al filósofo el rol de mediador que llevó a cabo con dificultad pero con gran simpatía y amabilidad.

Tenía un imán. Irradiaba energía. No era agresivo, pero tampoco calmo. Un ser veloz, preciso, certero, y se reía con placer. Había leído algunos de sus textos sin ser por eso uno de mis filósofos preferidos. Me inclinaba más por el lado de los marxistas estructurales y había aprendido lo que sabía de acuerdo con los textos y la palabra de Louis Althusser[...].


Biopolitica, Bioeconomia y procesos de subjetivacion

15-Ago-09

Este grupo italiano aplica el concepto de biopolítica originariamente introducido por Foucault hacia finales de los años 70 a una serie de problemas contemporáneos. Se puede visitar aquí .


Acerca del paso de la primera a la segunda version de la historia de la sexualidad de Michel Foucault

22-Jul-09

El proyecto inicial para esta serie de estudios, tal como fue presentado en La volonté de savoir (1976) no era ni reconstruir la historia del comportamiento y de las prácticas sexuales, ni analizar las ideas (científicas, religiosas o filosóficas) mediante las cuales aquellos comportamientos eran representados. Era entender de que manera en las modernas sociedades occidentales se llego a constituir algo así como una ‘experiencia’ de la ‘sexualidad’, una noción familiar, y que sin embargo es escasamente aparente antes del comienzo del siglo xix.
Hablar de la sexualidad como de una experiencia histórica implica acometer la genealogía del sujeto de deseo y retornar, no solo a los comienzos de la era cristiana sino también a la filosofía antigua.

Cuando retornó de la era moderna, mas allá del cristianismo, a la antigüedad, Michel Foucault encontró una pregunta que es a la vez muy simple y muy general: ¿porque el comportamiento sexual, y las actividades y placeres que de el derivan, se convierten objeto de una preocupación moral? ¿Porque esta preocupación ética, dependiendo del momento, parece mas o menos importante que la atención moral que se le presta a otros dominios de la vida individual o colectiva?
Esta problematización de la existencia, aplicada a la cultura greco-latina, parece a su vez estar ligada a un conjunto de practicas que pueden ser denominadas ‘artes de la existencia; o ‘técnicas del yo’ y de una importancia tal que ameritan un estudio completo.

De aquí finalmente el recentrado general de este vasto estudio sobre la genealogía del hombre de deseo desde la antigüedad clásica a los primeros siglos de la era cristiana.

Citado por David Macey The Lives of Michel Foucault: A Biography. New York: Pantheon Books, 1993, pp. 465-6 (traducción castellana: Las vidas de Michel Foucault. Madrid: Cátedra, 1995)

Foucault esta justificando la modificación del proyecto inicial de la Historia de la Sexualidad, y tratando de mostrar que hay una unidad intima entre ambos proyectos, separados por casi siete años y a primera vista tan diferentes.

Algunos elementos y problemas que vale la pena recalcar:

  1. La sexualidad como “experiencia histórica”.
  2. Experiencia es diferente a las practicas y a los comportamientos.
  3. Experiencia, practicas y comportamientos, son a su vez diferentes de las “ideas”. Aquí Foucault parece seguir la vulgata marxista y diferenciar netamente estructura y super-estructura ideológica. La realidad del texto es sin embargo otra.
  4. El proyecto de Foucault consiste en hacer la genealogía del “sujeto de deseo”. En realidad debiéramos decir, que la genealogía apunta a reconstruir el origen y formación de ese “sujeto de deseo”, o quizas mejor, “el sujeto como sujeto preocupado de su deseo”, a partir de las ideas, sobre todo filosóficas, que presiden y acompañan su gestación. La tentación es grande de remplazar “genealogía” por “fenomenologîa” en el sentido hegeliano. Pero pareceria ser justamente para resistir a esta tentación que Foucault usa el primer concepto, cuyo origen remonta a Nietzsche. Pero la tentación no ceja y acecha a la sombra de la frase.
  5. Esta “preocupación” es la contrapartida de ciertas artes o técnicas de vida. La ‘”experiencia” es lo que unifica y da sentido a estas “practicas y técnicas”, y las idealizaciones y sistematizaciones filosoficas, medicas, morales,etc.
  6. Para Foucault La experiencia no es objeto de estudio, pero tampoco es una mera construcción intelectual.
  7. Sobre la noción de “experiencia” en Foucault, Beatrice Han escribió un trabajo fundamental: Foucault’s critical project: Between the transcendental and the historical. Stanford, Calif: Stanford University Press, 2002. Se pueden consultar en Internet algunos de los trabajos de Han en su pagina web.


La genealogía y sus limites

20-Jul-09

[La genealogía es] el proyecto de criticar un orden social demostrando históricamente como sus ideales y las normas que lo definen han servido para legitimizar practicas disciplinarias o represivas. Esta formulación pone de relieve que este tipo de desenmascaramiento genealógico presupone un paso adicional para justificar normativamente porque una disciplina social o una política represiva serian malvadas. En este sentido, la genealogía seria una practica cultural parásita, ya que vive presuponiendo una justificación normativa que no intenta proporcionar por si misma.

Axel Honneth, Pathologies of Reason: On the Legacy of Critical Theory. New York: Columbia University Press, 2009, p. 48


Foucault sobre Cassirer:

21-Mar-09

En 1966, Foucault publicó una elogiosa reseña de La filosofía del Iluminismo, uno de los primeros libros de Ernst Cassirer traducidos al francés. Esta reseña tiene varios puntos de interés, comenzando por el hecho que tanto Foucault como Cassirer pueden ser considerados historiadores de la cultura.

1. Foucault comienza su reseña con una interpretación de las dificultades de la recepción del pensamiento alemán en Francia, asimilando a la cultura francesa y a sus intelectuales preferidos (desde Paul Valery hasta J. P. Sartre) a la guarnición de un castillo amurallado cuyo objetivo seria asimilar y rechazar simultáneamente el pensamiento germánico. Esta posición defensiva estaría cambiando, y la publicación del libro de Cassirer puede ser tomado como síntoma de una mayor apertura. Foucault señala que por el contrario en el mundo de habla inglesa la obra de Cassirer recibió mucho mejor acogida y que influenció no solo al pensamiento filosófico sino también la psicología y la etnología del lenguaje (*)

2. Antes de abordar al libro en si, Foucault da cuenta de los antecedentes. Se trata de un libro que es también un documento, escrito por Cassirer poco tiempo antes de la instalación del régimen Nazi en Alemania. Foucault encuentra el libro premonitorio de los eventos a venir. Foucault comenda el gesto de Cassirer que seria menos impotente de lo que podemos pensar a primera vista dado el rol y el prestigio social de los profesores universitarios en Alemania, como tutores de la conciencia moral de la nación. En ese sentido, la Filosofía de la Ilustración puede ser considerada un libro de combate. También como documento de la derrota de esta corriente de pensamiento.

3. Desde el punto de vista de la obra de Cassirer, podría parece extraño que este libro, relativamente menor dentro de su obra, haya sido el primero en ser traducido. Y sin embargo, esta reflexión sobre el siglo xviii no le parece a Foucault en absoluto menor.

4. Foucault prosigue identificando a Cassirer en el seno del movimiento neo-kantiano. Se trata, según el, de algo más que una mera escuela o movimiento. Se trata de ‘la imposibilidad de la cultura occidental para superar el corte establecido por Kant’ (DE, I:546) (**), por lo tanto, de la proclama de la necesidad de revivir ese corte, para poder reencontrar su necesidad y para estimar toda su profundidad. Pero en Cassirer, además del momento neo-kantiano en el sentido de un retorno a Kant (lo que aparecería sobre todo en las obras dedicadas a la teoría del conocimiento), hay un momento de historia positiva, que Foucault saluda. ‘Kant se preguntaba, ¿Cómo era posible la ciencia? Cassirer se pregunta, ¿Cómo era posible ese kantismo al cual todavía quizás pertenecemos?’ (ib). De este kantismo, Foucault dice mas adelante que nos medusa, cegándonos a nuestra propia modernidad.

5. Esta modernidad, ciega a su propia naturaleza, generó una doble nostalgia. Por un lado una nostalgia por la Grecia clásica, que va de Hölderlin a Heidegger. A esta se opone una tradición iluminista, que iría de Marx a Levi-Strauss, y de la que Cassirer seria un representante augusto. Y agrega Foucault que Nietzsche seria un caso excepcional puesto que participaría de ambas tradiciones.

Aquí la metáfora de Foucault es poco clara. Foucault parece oponer ‘iluminismo’ a ‘modernidad’. La modernidad seria la raíz común a ambas ‘nostalgias’. ¿Pero, si el romanticismo suspira por Grecia, cual seria la nostalgia del Iluminismo? Y a Hegel, donde lo ubicamos. En la transición de Kant a Marx, parecen faltar muchos eslabones. Y también parece forzado que esta historia culmine en Levi-Strauss.

6. La proximidad que Foucault siente con Cassirer se centra sobre todo en el método de análisis, en su prescindencia de psicología, sea individual o colectiva. Para los franceses, se lamenta Foucault, una cultura, un pensamiento, son siempre metáforas de un individuo. Aun en el marxismo Foucault encuentra esta desdichada adscripción de los fenómenos culturales a ‘sujetos colectivos’. Cassirer por el contrario ‘borra las motivaciones individuales, los accidentes biográficos y las figuras contingentes’ (DE, I:547) mediante una ‘abstracción fundadora’, y todo lo que se despliega delante suyo es un universo de ‘discurso-pensamiento’, una capa indiferenciable de discurso y pensamiento. Cassirer trata de encontrar las necesidades intrínsecas, dejar que el pensamiento se piense solo, para poder así mejor seguir sus vericuetos, sus divisiones, sus cruces y sus contradicciones. Cassirer aísla un espacio autónomo de pensamiento, el universo teórico, y así puede descubrir una historia que hasta el momento había permanecido muda.

En términos fenomenológicos, que seguramente Foucault habría rechazado, se trata de realizar una epoje, una abstracción de la contingencia biográfica, de los eventos históricos in esenciales, de las anécdotas inesenciales. Frente a nosotros se presenta, no una conciencia en acto, sino hechos discursivos y sus conexiones Este programa es en términos generales similar al que Foucault presentó en su discurso inaugural en el Collège de France (1971) (***) aunque en este ultimo el orden de constitución es fundamentalmente orden coercitivo y represivo. En este texto, las ideas-discurso se relacionan unas a otras como objetos espaciales, o como si las representaríamos usando uno de estos sistemas de notación que se denominan ‘mapas mentales’ o mapas de pensamiento.

7. Foucault compara este procedimiento de Cassirer con los gestos iconoclásticos que inauguran las grandes disciplinas: economía política, con el aislamiento del dominio concreto de las riquezas, la lingüística, con la separación del dominio del lenguaje de los actos concretos de la lengua. Con la formación de este campo conceptual, Cassirer habría encontrado esa unidad de pensamiento y de discurso que buscaba en sus obras teóricas sobre la teoría del conocimiento y la filosofía de las formas simbólicas. Estudiando esos textos del siglo xviii, ‘Cassirer captaba en sus formas históricas la organización de ese discurso-pensamiento que caracteriza una cultura definiendo las formas de su conocimiento’ (DE, I:548).

8. Si Foucault saluda los logros de Cassirer, no deja de ofrecer ciertos reparos. Particularmente, el énfasis en el estudio del pensamiento filosófico de una época en desmedro del estudio del pensamiento científico, el arte, o de las instituciones. Este pensamiento filosófico se le antoja a Foucault ‘la forma duplicada’ de las otras practicas sociales, énfasis característico de la ‘historia de las ideas’ en el sentido tradicional. Foucault termina definiendo su propio proyecto como continuación y profundización del de de Cassirer, tanto en su horizonte teórico como en su actualidad política, sin restringirse por tanto a la letra de la obra del mismo.

NOTAS:

(*) No viene al caso preguntarse cuanto conocía Foucault el pensamiento de Cassirer. Es poco probable que conociera en forma directa la serie de libros sobre la teoría del conocimiento o la filosofía de las formas simbólicas. Y en cuanto a su conocimiento de la recepción de Cassirer en Estados Unidos, si bien las obras más importante de Cassirer fueron traducidas en inglés, su influencia filosófica fue marginal. Señalemos que las obras mas importantes de Cassirer fueron traducidas al castellano antes de serlo al francés.

(**) Michel Foucault, Une Histoire restée muette, La Quinzaine Literaire, No. 8, Juillet 1966, pp. 3-4, en : Michel Foucault, Dits et Ecrits, Paris, 1994, vol I, pp. 545-549 (DE)

(***) Ver nuestro comentario en: http://filosofiacontemporanea.wordpress.com/2007/09/08/88/ . El texto de Foucault en traducción castellana es accesible en: http://caosmosis.acracia.net/wp2pdf/texto_de_caosmosis.pdf


Foucault Studies Nr. 6 (Febrero 2009)

25-Feb-09

Está en línea el No. 6 (febrero 2009) de la revista Foucault Studies. Este número, dedicado a la “Gubermentalidad neo-liberal”, contiene artículos originalmente contribuidos a la conferencia A Foucault for the 21st Century: Governmentality, Biopolitics and Discipline in the New Millennium, realizada en el marco del quinto Social Theory Forum (University of Massachusetts, Boston,
Abril 2008).

El número publica también numerosas reseñas bibliográficas sobre publicaciones recientes dedicadas al pensamiento y la obra de Foucault, incluyendo una sobre la recientemente publicada Introducción a la antropología de Kant.


Foucault y la biopolítica

18-Ene-09