El otro en el pensamiento de Levinas y la ética de la compasión

3-mar-13

El otro en el pensamiento de Levinas y la ética de la compasión

Estas notas las encontré ordenando mis papeles. Son probablemente un borrador para una posible ponencia o un articulo, obviamente sin desarrollar. Quizás inspiren a un lector potencial, o tengan un desarrollo ulterior mas adelante.

Otros filósofos otorgan un rol central a la empatía y a la compasión en la química de la moralidad, pero ningún ha sido mas extremo que Levinas en subordinar, no solo la moraliad sino incluso la constitución de la subjetividad a la experiencia moral fundamental del encuentro con el rostro del otro.

Las éticas de la simpatía, de la empatía o de la piedad se basan en general en un razonamiento por analogía. Se puede rastrear esta comprensión de la piedad a la Poetica de Aristoteles. Se trata de un fenómeno derivado. Presupone la eistencia de una subjetividad desarrollada, independeinte, que infiere por analogía y proyecta en el otro presuntos sentimientos y estados de animo.

La experiencia de piedad o de simpatía puede causar una conducta pero, según la concepción clásica, no deja rastros en el sujeto afectado por la compasión o la simpatía. La experiencia de afrontar al otro en su necesidad puede eventualmente proucir una acción de ayuda, pero en si misma no seria constitutiva de nuestra subjetividad.

El punto de vista de Levinas es diametralmente diferente. Si la ética es prima filosofía, es porque la situación ética es el lugar privilegiado de la subjetividad. Somos constituidos como sujetos en la situación ética. La escena ética, la revelación del rostro, es la experiencia en la que se constituye la subjetividad. Pero la situación ética no modifica al Otro. El Otro permanece trascendente y remoto. No hay fusión, y la autonomía del otro es preservada.

En la situación ética paradigmática de Levinas, la revelación del rostro es fundamentalmente negativo. Aparece como un freno, que previene la acción. La experiencia ética prototípica es ‘No mataras!’

En las narrativas de piedad y moralidad que encontramos en Schopenhauer y en Scheler el otro es siempre y solo dado en su aflicción. En realidad, hay una doble aflicción: la aflicción objetiva del Otro, y mi reconstrucción imaginaria y projetiva de su aflicción.

En la narrativa de Levinas el Otro tiene una demanda (que Levinas ve como infinita, es decir, incolmable) pero permanece transcendente a mi mirada. Su demanda es objetiva, no subjetiva, como lo es en el caso de las morales de la compasión.

Nota: Marta Nussbaum escribió hace algunos años un articulo muy interesante sobre los orígenes de las teorías filosóficas acerca de la compasión. Marta Nussbaum, Complassion: The basic social emotion, Social Philosophy and Policy, vol. 13, N. 1, 1996, pp. 27-58

Fuente: http://filosofiacontemporanea.wordpress.com/2013/03/03/el-otro-en-el-pensamiento-de-levinas-y-la-etica-de-la-compasion/


Levinas en internet

16-dic-11

Un listado de sitios internet dedicados a Emmanuel Levinas. Se puede tambien consultar la pagina de la sociedad internacional de investigaciones sobre la obra de Emmanuel Levinas


Levinas: dificil libertad (conferencia)

16-dic-11

Una conferencia reunió un grupo de estudiosos de la obra de Levinas. Los organizadores han organizado el acceso por vía internet a algunas de estas conferencias (videos en francés e ingles, sin subtitulado)

(Re)lire Difficile liberté (2/2)
Difficile liberté est semble-t-il l’ouvrage le plus accessible d’E. Lévinas et une excellente introduction à son œuvre. Il s’y efforce de concevoir le judaïsme après la Shoah, d’envisager les conditions d’une réflexion juive. L’objectif de ce colloque tenu en 2010 était de réinscrire les textes de “Difficile liberté” dans leur contexte historique, philosophique et dans le cadre de l’évolution de la pensée de Lévinas. Akadem achève la mise en ligne de ce brillant colloque et vous invite à la réflexion.

Numero especial dedicado a Emmanuel Levinas

24-nov-11
La revista Europe publicó un numero especial dedicado al pensamiento de E. Levinas, con contribuciones de algunos de los conocidos especialistas en su pensamiento.
Lamentablemente no es accesible en linea.
http://www.europe-revue.net
89e année — N° 991-992 / novembre-décembre 2011 EMMANUEL LEVINAS Danielle COHEN-LEVINAS : Levinas en plusieurs temps. Jacques TAMINIAUX : Une autre phénoménologie. Miguel ABENSOUR : Penser l’humain. Emmanuel LEVINAS : Visage et violence première. Marc CRÉPON : Cette tumeur dans la mémoire. Jean-Luc NANCY : Éros, une fois encore. Edoardo FERRARIO : L’heure où Pénélope commence à défaire sa toile. Ginette MICHAUD : Bruissement, oblitération, percée. Hagi KENAAN : Le langage comme proximité. John McKEANE : Réverbérations. Pierre ZAOUI : L’entre-deux infini. Évelyne GROSSMAN : Faute de langue… Bettina BERGO : Chair métaphysique, chair de forces. Patrick HOCHART : Les nourritures terrestres. Raoul MOATI : L’intentionalité à l’envers. Gérald SFEZ : L’infini, là où il est temps. Marc GOLDSCHMIT : La contra-diction, folie éthique dans l’ontologie. Alain DAVID : Énigme et phénoménologie. Danielle COHEN-LEVINAS : Passer infiniment la justice. David BREZIS : Messianisme et pensée sacrificielle. Dan ARBIB : « Un certain athéisme ». David PÉREZ : Révélation du visage et Révélation biblique. Marc de LAUNAY : Dialectique du rite. Silvano FACIONI : « Un, Élohim parle ; deux, ceci, je l’entends ».

Lecturas de “Dificil Libertad”

27-abr-10

Esta abierta la inscripcion el congreso internacional Lecturas de Dificil Libertad, en el sitio web de SIREL, www.sirel-levinas.org .

Tambien se encuentran alli el programa del congreso e informaciones utiles para los participantes.

Algunos de los temas que seran tratados son los siguientes: (texto en ingles)

“Readings of Difficult Freedom”
International Conference
Société internationale de Recherches Emmanuel Levinas (SIREL)
North American Levinas Society (NALS)
Toulouse Le Mirail University, Théâtre Garonne,
Institut Catholique de Toulouse, Librairie Ombres Blanches
Cinémathèque de Toulouse
Toulouse (France)
4-9 July 2010

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First published in 1963, with a second edition appearing in 1976,
“Difficile Liberté” is considered Levinas’ most accessible book and
constitutes an excellent introduction to his work: philosophy,
Biblical and Talmudic commentary, and an educational mission.

“Readings of Difficult Freedom” is the largest international
conference ever devoted to Levinas and his work. For an entire week,
more than 180 speakers from 41 countries will present and discuss the
ideas presented in “Difficult Freedom”. In addition, during the
entire conference week there will be lectures and debates in a number
of cultural centers in Toulouse as well as screenings of movies and
documentaries. The conference and events are all open to the public.

Parralel Sessions:

- Levinas and Greeks
- Levinas and Hegel
- Levinas and Kierkegaard
- Levinas and Rosenzweig
- Levinas and Brunschvicg
- Levinas and Simone Weil
- Kant and Neo-Kantians
- Heidegger, Gagarin and us
- A Religion for Adults
- Revisiting the Rational and Religious Self Consciousness of “A
Religion for Adults”
- Levinas and Christianity
- Renewal of Judaism
- Messianism
- To Love the Torah more Than God
- The Shoah
- Israel
- The Far East
- Levinas and Forgiveness
- Freedom
- Freedom and Levinas’s Rhetoric of the Here and Now
- Alterity
- Ethics and Spirit
- Justice in Difficult Freedom
- Levinas and the Political
- The Feminine
- Education
- Communication from Aphasia to Love
- The Cinema
- Language in Question
- Literature in Difficult Freedom
- Le chien Bobby


Dificil Libertad / libertad dificil

1-abr-10

Un congreso dedicado a la obra Difícil Libertad de Emmanuel Levinas se llevara a cabo en la ciudad de Toulouse, entre el 4-9 de Julio de este año. Con un programa que parece recorrer en forma sistemática los ensayos publicados por vez primera en 1963 y reeditado en 1976. Se puede encontrar el programa y otras información en el sito del SIREL: http://www.sirel-levinas.org/.


Simon Critchley: Demanda Infinita

8-feb-09

critchley-infinitely-demanding-2

Simon Critchley, Infinitely Demanding: Ethics of commitment, politics of resistence, Verso, London-New York, 2007

Critchley es un filósofo británico residente en los Estados Unidos, profesor en la New School of Social Research de Nueva York, autor de numerosos estudios consagrados a la obra de Derrida, Levinas, y a otros aspectos de la filosofía continental contemporánea. En los últimos meses Critchley y Zizek han polemizado en un tono un tanto subido (ver la entrada correspondiente en nuestro blog), y este libro se encuentra en el centro de esta discusión. Aunque este volumen no fue aún traducido, varias de sus obras anteriores están disponibles en castellano, lo que amerita una discusión de sus ideas, y en particular de la síntesis que procura realizar entre el pensamiento ético de Levinas y las corrientes políticas representadas por pensadores como Laclau, Badiou, y el mismo Zizek.

En la primera parte del libro, luego de una corta introducción que ofrece un diagnóstico del presente en términos de déficit de motivación política, Critchley desarrolla una teoría del sujeto ético que se nutre del pensamiento de Levinas, reforzado con contribuciones del teólogo danés Løgstrup, de Alain Badiou, y de Lacan. El sujeto ético se constituye, según esta teoría, en el encuentro con una demanda que no podemos desconocer, que nos excede, y que nos aprisiona.

Critchley presupone un espacio común en el cual la obra de estos pensadores puede circular y enriquecerse, aunque no explicita la naturaleza de este, mas allá de la obviedad de tratarse de pensadores que entienden el sujeto en forma más o menos radicalmente anti-cartesiana, es decir, reniegan de la autonomía del sujeto y loan las virtudes de la heteronimia (p.37).

En dos aspectos, sin embargo, Critchley modifica la noción de sujeto ético que encuentra en Levinas. El primero, en un movimiento que restaura al sujeto la autonomía de las nociones tradicionales, Crittchley afirma que el sujeto ético se constituye no solo en la experiencia de ser afectado por una demanda externa, sino ademas se requiere también que aprobemos esta demanda. Este doble juego, de demanda y afirmación, seria necesario para explicar el pase a la acción. Sin embargo, según Critchley, el carácter de la demanda es independiente de nuestra aprobación, y la aprobación es siempre insuficiente frente a la enormidad de la demanda.

La introducción de un momento de aprobación en la descripción de la génesis del sujeto moral no es en absoluto trivial. No solamente re-introduce en el sujeto la distinción cartesiana entre voluntad y afección sino también complica mucho mas de lo que Critchley deja entrever su descripción de sujeto ético. Ese es el precio que parece necesario pagar para superar lo que él denomina el ‘déficit motivacional de la teoría ética’. Y sin embargo esta solución es problemática, ya que el momento de la voluntad, que no restaura verdaderamente la autonomía del sujeto, parece restringirse a la mera aceptación de la demanda en tanto que inconmensurable con el mismo. Cabe preguntarse si acaso Critchley no presupone un sujeto diferente al que presenta explícitamente. Al respecto es significativa su mención de la obra de Sabina Lovibond, Ethical Formation, que desarrolla una interpretación neo-aristotélica de la formación del sujeto moral que no parece del todo afín a las figuras tutelares del postmodernismo francés bajo cuya protección Critchley coloca su libro.

El segundo capítulo lleva como título el neologismo ‘Dividualismo’. Aunque Critchley no define el término, es aparente que su intención es mostrar que la categoría central del sujeto ético no es el individualismo (entendido como una monada soberana cerrada sobre si misma), sino la escisión ó división entre el sujeto y la demanda que no puede satisfacer. Aquí la demanda no aparece ya como externa, puesto que ha sido interiorizada. Pero esta demanda no debe ser confundida con un superyó sádico. Esta posible objeción hace necesario un desvío por territorio Freudiano, que Critchley va a intentar primero por la vía de Lacan, pero no siendo esta solución totalmente feliz, nos obligará a un segundo desvío, esta vez por la obra del propio Freud.

Las enseñanzas de Lacan con las que Critchley quiere resolver la sobrecarga ética (y teológica) del pensamiento de Levinas las recoge del Seminario VII, denominado “La Ética del Psicoanálisis”. En estas conferencias, Lacan analiza detenidamente el personaje de Antígona, a quien Lacan considera la heroína del psicoanálisis, ya que ella persevera en su deseo aunque éste provoque su propia muerte. Pero esta concepción está excesivamente contaminada, a lo ojos de Critchley, por la concepción trágica de la filosofía romántica alemana. En su lugar, es posible encontrar, en Freud mismo, una variante en la cual el súper yo “salva al ser humano del hubris trágico, de la fantasía prometeica de considerarse omnipotente” (p. 84). Esta vía, es la del humor. El humor aparece como una forma de sublimación, y Critchley cita a colación el dicho de Woody Allen, según el cual la comedia seria la suma de tragedia y tiempo.

Esta cadena de sucesivas correcciones, donde Levinas y Badiou son corregidos por Lacan, que a su vez es corregido por Lovibond, y finalmente por Woody Allen, da la veces a impresión de ser prescindible. Critchley parece confundir el orden del descubrimiento con el orden de la exposición, y agobiar al lector con el recuerdo de las lecturas que lo llevaron a elaborar una cierta concepción del sujeto moral, en vez de atenerse rigurosamente a exponer los contornos de ésta.

Habiendo resuelto a su manera en el capítulo tercero el problema de la sublimación, entramos en el capítulo cuarto al tema central del libro: la relación entre ética y política. Si los primeros tres capítulos presuntamente desarrollaron una concepción de un sujeto ético, ahora se trata de verificar cómo funciona este sujeto ético en el ámbito político, o mas precisamente, en una política de resistencia.

Este encuentro entre ética y política esta encuadrado por una serie de presupuestos: el déficit motivacional de las instituciones democráticas, el rechazo de la tesis central de Marx según la cual existe un sujeto revolucionario único (el proletariado), la crítica a la posición de Lenin sobre la desaparición eventual del estado, y el rechazo de un anarquismo libertario. En reemplazo de Marx y de la tesis de un proceso objetivo socioeconómico y un único sujeto revolucionario, Critchley nos ofrece una teoría revolucionaria de inspiración Gramsciana, popularizada entre otros por la obra de Ernesto Laclau, antiguo colega de Critchley en la Universidad de Essex. Esta consiste, según Critchley, en identificar en la sociedad una determinada particularidad y construir a partir de esa particularidad una generalidad que proclama una reivindicación universal (p. 91).

A esta caracterización más o menos convencional de la acción política se le agrega una variante. Según Critchley esta “generalidad” no es la voluntad general que debiera materializarse en el poder del estado, sino todo lo contrario, es la creación de un espacio intersticial dentro del estado, en el cual aparece la posibilidad de la emergencia de nuevos sujetos políticos. Y mientras que en la versión tradicional marxista la demanda política es un emergente de un proceso social y económico objetivo, Critchley afirma que la demanda esta motivada por un momento meta-político (p. 119).

Llama la atención que Critchley en ningún momento cuestiona el modelo Gramsciano. A primera vista podrían hacerse por lo menos dos objeciones. La primera, que este modelo no parece poder diferenciar entre procesos políticos “progresistas” y “conservadores”. Puede servir para describir igualmente el proceso por el cual Reagan llego al poder creando una mayoría neoconservadora y populista que el proceso por el cual Obama logro forjar una mayoría progresista y multicultural. La segunda objeción surge clara pero no explicitamente de la descripción del proceso; la ‘particularidad’, que va eventualmente desarrollar una exigencia universal, es el objeto y no el sujeto de su transformación. Todos los verbos empleados por Critchley refieren a la transformación de una materia prima en un objeto terminado, a la actividad de un sujeto exterior, que identifica, nombra, construye, etc. No hay aquí un espacio de autodeterminación, de adquisición de una conciencia de si, etc. La determinación ética, que presuntamente debería remediar el déficit de las instituciones democráticas explicaría la motivación de estos agentes exteriores a las particularidades marginalizadas en las sociedades contemporáneas. La política en el sentido activista es así presentada como una actividad exclusivamente filantrópica. Y cuando Critchley quiere recurrir a un ejemplo concreto, nos remite a uno tomado de la lucha por el establecimiento de los derechos de los indígenas en Méjico. Basándose en las investigaciones de C. Jung, profesora de ciencias políticas en el New School, Critchley observa que: “los activistas forjaron una identidad política que re-establecería las condiciones de iniciativa (agency) política rural” (p. 104). En la interpretación de Critchley, que no necesariamente explica lo alli ocurrido fidedignamente, se trataría de una intervención externa (los activistas), los que mediante la identidad que ellos (los activistas) forjaron, devuelven a las poblaciones indígenas su iniciativa. Tercero, hay que señalar también la artificialidad de esta identidad, que en algún momento Critchley compara con la noción de “mito político” desarrollada por Sorel. Este aspecto es fundamental, aunque Critchley no parece advertir hasta que punto deslegitimiza la causa misma que parece apoyar. Es que si la identidad fuera o al menos se basara en una objetividad pre-existente, seria mas difícil ver como se produce el paso sin mediaciones de la particularidad a la individualidad. En el caso citado, si esta identidad indígena es basara en la pre-existencia de una conciencia de si, de una cultura, de una tradición, difícilmente podría encarnar una voluntad general. Seria, a lo sumo, la apoyatura para una reivindicación identitaria más, una de las muchas que compiten entre sí, y ocasionalmente cooperan, según el juego de las alianzas y los intereses. A pesar de sus deseos manifiestos, Critchley continua prisionero de la lógica leninista de las vanguardias, y de la noción de clase universal, que solo consigue relativizar, aunque sin abandonarla.

Su noción de política parece asi restringirse a la intervención de elementos bien intencionados, estilo ONG, y otros grupos de activistas, que sin pertenecer a los grupos excluidos, luchan por crear para aquellos un espacio intersticial dentro del Estado. En este sentido, la demanda es infinita. Porque el Estado, al igual que la subjetividad ética, parece estar todo el tiempo confrontado a la demanda del Otro, sin que exista un proceso de maduración o crecimiento de sus estructuras, que hagan posible que el Otro deje de ser tal y pase a formar parte de la totalidad. Todo parece indicar que para Critchley la relación entre ética y política seguirá siendo trágica y no cómica, a pesar de Woody Allen.


Lectura de “La Ética de la Liberación” de Enrique Dussel

2-ene-09

El filosofo español Marcos Santos Gómez lee La Ética de la Liberación de Dussel y nos ofrece sus comentarios.

Primera Parte

Segunda Parte

Tercera Parte


Simon Critchley versus Zizek

20-dic-08

Filósofos rara vez se van a las manos. A lo sumo flexionan sus musculos y extienden sus uñas. La causa de tales riñas son eminentemente teóricas, aunque ocasionalmente tomen forma de preocupaciones de un orden mas practico.

Recientemente el infatigable Zizek se trenzó con Simon Critchley, un pensador británico afincado en Estados Unidos, docente de la prestigiosa New School for Social Research de Nueva York. El origen del conflicto parece haber sido la reseña negativa que Zizek publicó en el London Review of Book sobre un libro reciente de Critchley titulado Infinitely Demanding: Ethics of Commitment, Politics of Resistance. La critica lleva un titulo significativo: Resistance Is Surrender.

En su reseña Zizek distingue diferentes tipos de respuesta progresistas a la hegemonía del capitalismo global: (la descripcion de las posiciones y su tentativa identificacion con pensadores contemporáneos y/o movimientos sociales es interpretación propia. Zizek se limita a describir tipos ideales)

  1. Sociodemocrática (tercera via europea, Habermas): acepta la hegemonía del capitalismo como un hecho, pero propone continuar luchando en el contexto actual. A esto Zizek lo llama social democracia o tercera via.
  2. Autonomista: acepta la hegemonía como un hecho, pero llama a la lucha desde los ‘intersticios’.
  3. Gnóstica: acepta la futilidad de toda lucha, puesto que la hegemonía es tan agobiante que contra ella nada puede hacerse, salvo esperar el desencadenamiento de una ‘violencia divina’.
  4. Postestructuralista: reconocer la futilidad de toda resistencia y por un lado tratar de defender los remanentes del estado benefactor, enfrentar al sistema con demandas que no puede satisfacer y finalmente refugiarse en la torre de marfil de la academia.
  5. Ecologista: Esta posición es mas fundamental, e identifica capitalismo con el desarrollo de la tecnología y de la razon instrumental. Puede adoptar elementos del pensamiento de Heidegger o de Jonas.
  6. Utopista: Rechaza la posibilidad de una confrontación directa, y prefiere la via de la construccion de una practica alternativa (ejemplo: movimiento Zapatista).
  7. Posmodernista: Traslada el énfasis de la lucha anticapitalista a la lucha de la hegemonía entre múltiples formas de lucha político-ideológica (esto parece referirse a Laclau)
  8. Postfordista (Hardt y Negri): postula adaptar la equación tradicional marxista a las nuevas realidades posmodernas, remplazando el rol tradicional del trabajador industrial por el ‘trabajador cognitivo’, y afirma que la contradiccion entre el rol social de la produccion y la apropiación privada de la riqueza se ha acentuado aun mas en nuestra epoca, haciendo posible el establecimiento de una democracia absoluta por vez primera en la historia.

En su articulo, Zizek rechaza todas estas alternativas, y en particular, la posmodernista que el atribuye a Critchley. Zizek caracteriza esta posición de derrotista y de refuerzo del orden existente. Mientras que Critchley aconseja abandonar el ámbito del estado, Zizek trae como contra-ejemplo el caso de Chavez, quien se apodera del aparato del estado para hacerlo funcionar según sus propios fines. Este no funciona como un estado socialista tradicional, ni aun como un estado peronista, sino dice Zizek ‘como un vehículo para la movilización de nuevas formas formas de política. Es difícil saber a que se refiere exactamente el ejemplo, que habla en términos generales de movimientos barriales sin otros particulares.

Critchley publico su respuesta en un articulo en la revista naked punch bajo el titulo de “Violent Thoughts about Slavoj Zizek”, titulo que hace poca justicia al contenido. Critchley no expresa sentimientos violentos sobre Zizek. O, para ser mas precisos, si hay pensamientos violentos, malos pensamientos, se limitan al primer parrafo, donde acusa a Zizek de decir muchas mentiras acerca de Critchley. Dado que este no da otras precisiones, y no parece haber (al menos en Internet) otras intervenciones al respecto, es probable que se trate de intervenciones orales.

El articulo comienza comentando dos libros recientemente publicados por Zizek que tienen como tema central la relación entre violencia y política. Critchley quiere analizar el recurso a una “violencia divina”, y en particular la conexión entre este y los conceptos desarrollados por Walter Benjamin en el texto Para una critica de la violencia . Usando la tipología presentada anteriormente por Zizek, Critchley estaria afirmando que la posición de Zizek se corresponde con la tendencia gnóstica, mientras que Zizek afirma en su articulo que Critchley representa la tendencia Posmodernista o ‘torremarfislista’. Por su parte, Zizek piensa que la suya es una alternativa diferente, una opción realista en oposición por los ocho tipos de escapismo identificados en su articulo.

El meollo del argumento de Zizek, según Critchley, es mostrar como la violencia subjetiva, la violencia que se manifiesta en actos políticos, vandalismo, o criminalidad, no serian sino la forma emergente de una violencia objetiva o sistémica, que seria una forma endémica del orden social actual. En algun momento, Zizek compara esta violencia sistémica a la materia obscura, a la vez parte del universo e invisible puesto que no emite energía. Critchley encuentra que este tipo de concepto subyace a la obra de Zizek desde sus primeros libros publicados. La violencia sistémica ocupa el lugar que tenia el concepto de ideología, una dimensión que lejos de haber sido dejada atras en el capitalismo post-socialista estructura y sutura nuestra realidad vivida. Como la violencia sistémica, la ideología es invisible a nuestros ojos pero mortíferamente real. Parte de la compulsión ideológica se expresa en el principio que enfrentamos una situación urgente y que estamos obligados a actuar. Contra esta compulsión, Zizek presenta dos alternativas. La primera es una forma de resistencia sorda, que el ilustra con la historia de Bartleby, un personaje de Melville. Bartleby, empleado por un abogado como secretario, rechaza las tareas que su jefe le impone con un simple preferiría no hacerlo’, sin otras explicaciones ni reclamos. Por el otro lado, ademas de esta resistencia pasiva, un tipo de sabotaje informe, Zizek vé la posibilidad de una violencia catastrófica y redentora. Según Critchley la primera forma no es en el fondo mas un rechazo a involucrarse, bajo el pretexto que toda acción en el fondo refuerza el orden existente. En ese caso, la única via abierta es esperar la redención por el fuego. Es a analizar los antecedentes de esta idea que Critchley dedica la mayor parte de su respuesta.

Critchley vé en Benjamin el origen de la noción de violencia redentora. Benjamin en su ensayo sobre la violencia hace una serie de distinciones entre violencia como creación de la ley (recthtsetzend ), y violencia que perpetua la ley (rechtserhalten). Todo contrato, al igual que toda constitución, tiene según Benjamin un origen violento . Pero existe una esfera en la cual relaciones interhumanas no violentas son posibles. Benjamin también retoma una distinción, originaria de Sorel, entre ‘combate político’ que refuerza el poder del estado, y la ‘huelga revolucionaria’ que lo desafía y eventualmente derrota. Y Benjamin afirma que esta ultima aspira a una solución pacifica de naturaleza similar a la que puede darse en el ámbito interpersonal (Benjamin, 1995,60-61).

Esta distinción de Benjamin sirve de trasfondo a la noción de ‘violencia divina’. Benjamin comienza encarando el problema de la violencia, y luego de constatar que el principio de la exclusión total de violencia no es compatible con la solución de los problemas humanos, se plantea sí existe, ademas de la concepción jurídica de la violencia, otra forma de naturaleza diferente. Aqui Critchley interrumpe su pensamiento con una larga digresión defendiendo sus tesis en Infinitely Demanding (vamos a analizar este libro en una próxima intervencion en este blog), cuya esencia puede resumirse así: Critchley rechaza la estetización de la violencia, la violencia del discurso, pero acepta la posibilidad de una violencia concreta, es decir, una violencia cuya justificación emana de la situación concreta en la cual se da, una posición que se acerca de la de Badiou. El ejemplo que Critchley presenta, violencia en una manifestación, es bastante significativo en su ambigüedad. Critchley comienza justificándolo diciendo que en su mayor parte estas violencias son reacción a la intervencion policial. Asimismo diferencia entre violencia contra personas y violencia contra bienes, una distinción que tambien forma parte del código legal. Pero la violencia en una manifestación no es siempre consecuencia de la represión. En muchos casos los grupos mas militantes que participan tratan de provocar esta reaccion, al punto que la distinción entre agentes provocadores y militantes es dificil de establecer. Una manifiestacion sangrientemente reprimida es mucho mas efectiva que una totalmente ignorada por las autoridades. Tampoco los bienes son abstracciones, y pueden por lo tanto ser usados como un simulacro para poner en acto fantasías retentivas. La destruccion de propiedad tanto publica como privada tiene una repercusión y un costo social, y todas las revoluciones del pasado han afrontado una crisis interna respecto de la preservación de espacios privados y público, gracias lo cual podemos aun visitar el Lover y el Hermitage, espacios de poder del ancien regime reinscriptos en un un nuevo régimen institucional, pero hemos perdido para siempre la biblioteca de Alejandría.

Pero volvamos a Benjamin. Critchley identifica como punto central del argumento de Benjamin el texto siguiente: “Porque lo cierto es que respecto a la legitimidad de los medios y a la justicia de los fines no decide jamás la razón, sino la violencia destinada sobre la primera y Dios sobre la segunda” (W. Benjamin, 1995, 62). Critchley interpreta en términos de pensamiento contemporáneo, e identifica la “razón” con el pensamiento de Kant, Rawls y Habermas. Aparentemente Benjamin estaria asignando la justificación de los medios a la razón instrumental, a la técnica (Benjamin habla de ‘violencia mítica), mientras que la legitimidad de los fines pertenece a Dios. Pero no es fácil dilucidar exactamente el sentido del texto de Benjamin. Una lectura en funcion de la distinción entre medios y fines, entre una política instrumental y una política utopia, que seria mi propia interpretación de este texto, no es de mucha utilidad para el argumento de Critchley. Por eso Critchley dirige su atención a otro elemento de este texto elusivo, la critica a la interpretación convencional del ‘no mataras’ del decálogo, e incluso, pero Critchley no se detiene al respecto, al concepto de la santidad de la vida. Siguiendo a Benjamin y a Agamben, Critchley afirma que el principio ‘no mataras’ es “una palabra que no exige, no ordena ni prohibe nada, sino que se dice solo a si misma”, es decir, que puede guiar un acto, un auténtico acto, una praxis afuera y mas allá de la violencia de la ley. Esta dimension del acto es lo que Critchley considera que falta en Zizek.

Dejemos de lado la sofistica acerca del quinto mandamiento, el tema central es, como lo reconoce Critchley, la antiquísima pregunta acerca de fines y medios, y sí para alcanzar el estado de no violencia no tenemos que recurrir a la violencia. Paradójicamente, dice Critchley, la no violencia requiere actos de violencia. Este conflicto, mas que un mandamiento, existe en una situacion concreta, en la cual tenemos que inventar una solución mas que aplicar reglas a priori trascendentes. El conflicto entre violencia y no violencia revierte entonces a una situacion existencial, como si el recurso a normas trascendentes excluyese el conflicto existencial, o como si este ultimo, sin necesitar concepto o principio alguno, pudiera crear de la situación concreta misma la norma a seguirse. La problemática en la que se encuentra Critchley esta bien ejemplificada en los ejemplos que nos brinda. Respecto del Sermon de la Montaña, dice que Jesús no esta simplemente presentando una exigencia que puede ser simplemente aceptada y puesta en practica. La ética, concluye Critchley, tiene que ver con el conflicto entre las demandas y los hechos de la situación, con la experiencia de fracaso y la posibilidad de aprender algo nuevo de este fracaso.

Aquí abre otro parentesis Critchley, en el cual asimila el pensamiento de Benjamin y de Levinas, para llegar a la misma conclusión a la que habíamos llegado anteriormente: el problema de la violencia no es la violencia en sí, sino saber sí esta puede crear una situacion no violenta, y esto es algo que no podemos saber de antemano. Estamos así de alguna forma condenados a actuar sin saber sí los resultados de nuestra accion no seran justamente lo opuesto de lo que nos proponemos. En un mundo embebido de violencia, los argumentos de Carl Schmitt, que identifica política y violencia, parecen mas acordes con la realidad.

Y así volvemos al punto de partida, la critica a la no-violencia en la filosofia de Zizek. Existen dos tradiciones radicalmente opuestas en la izquierda no-parlamentaria. La primera es autoritaria, la segunda anarquista. Zizek parece pertenecer a la primera, y Critchley obviamente se identifica con la segunda. Critchley vé a Zizek en la linea ideológica de Lenin, el defensor de un estado dictatorial, cuya legitimidad no es otra que la promesa para siempre postergada de la desaparicion de todo estado en un futuro remoto. Los autoritarios como Zizek ven una única alternativa: violencia o impotencia. Para Critchley, la alternativa es la creación de “espacios intersticiales” dentro del estado. Critchley, como Zizek, descreen de la posibilidad de una ruptura radical. En un caso, parecieran buscar un tipo de exilio interior en el seno del estado existente, y la multiplicación de espacios alternativos (vease los ejemplos que trae en el articulo). En el otro, rechazan todo tipo de resistencia que no este dirigida a la toma del poder, pero sabiendo bien que esa posibilidad no existe en el horizonte actual.

Bibliografía:

Walter Benjamin, Para una critica de la violencia, Editorial Leviatan, Buenos Aires, 1995.

Simon Critchley, Infinitely Demanding: Ethics of commitment, politics of resistance, Verson, London and New York, 2007

Slavoj Zizek, Violence: Six sideways reflections, Picador, New York, 2008

Slajov Zizek, In defence of lost causes, Verso, New York, 2008


Observaciones Filosoficas, No. 6 (2008)

19-jun-08

La revista Observaciones Filosoficas anuncia la publicación en línea de su numero 6 (2008), que incluye entre otros numerosos artículos, varios dedicados al pensamiento de Michel Foucault.

Michel Foucault, El Pensamiento de la contingencia
Dr. Francisco Guzmán Marín – Universidad Michoacana, U.M.S.N.H. México

¿En dónde se encuentra anexactamente Foucault? ¿Dónde podremos situar el punto de perspectiva de su reflexión particular? ¿Desde dónde debemos reconocer la singularidad de sus planteamientos? El nuevo personaje irrumpe en el intersticio de tres grandes corrientes de pensamiento que dominan plenamente el ejercicio filosófico de la época, tales son: la fenomenología, la hermenéutica y el estructuralismo -las dos últimas, al decir de Dreyfus y Rabinow, surgen como reacción extrema a la primera y se proponen trascender el problema de la división sujeto/objeto heredado de Kant.

En torno a la ‘Historia de la locura’; la polémica Foucault – Derrida
Dr. C. Joaquin Fortanet – Universidad de Barcelona

Este texto trata de analizar la polémica que Foucault y Derrida mantuvieron a propósito de la publicación, en 1961, de ‘Historia de la locura’. En dicha polémica se juegan cuestiones cruciales a la hora de entender nociones como la de acontecimiento, texto o la partición entre razón y locura. En la distancia de sus lecturas, tanto Foucault como Derrida nos proponen recorridos diferentes que parten de un nuevo impulso teórico llamado post-estructuralismo pero que, sin embargo, obtienen lugares de llegada, a nivel ontológico, radicalmente diferentes.

Levinas y Foucault: El Diálogo Ausente

http://www.observacionesfilosoficas.net/levinasyfoucaulteldialogo.htm

Dr. Rodrigo Castro Orellana – Universidad de Valparaíso

El artículo analiza la relación existente entre el pensamiento de Levinas y Foucault, a partir de la conexión de ambos autores con el planteamiento sobre la exterioridad que desarrolla Blanchot. En este contexto, se vislumbra una interpretación levinasiana de la ética del cuidado de sí que supere el individualismo que algunos comentaristas le han atribuido, así como la negatividad implícita en la concepción que Foucault defiende de la política. Por otra parte, se desarrolla una interpretación foucaultiana del problema de la política como totalización del «estado de guerra» propuesto por Levinas, intentando avanzar hacia un momento político constructivo. En suma, se plantea la necesidad de un diálogo entre ambas filosofías, prácticamente ausente en el debate filosófico contemporáneo.


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