Critica del Anti-naturalismo (Apunte)

Stéphane Haber, Critique de l’antinaturalisme: études sur Foucault, Butler, Habermas, Paris, PUF, 2006

Introducción: hacia una filosofía social de la naturaleza

En las ciencias sociales y en la filosofía política, el anti-naturalismo extremo, que se expresa en forma no-exclusiva en el tema de la construcción social de la naturaleza, no teme a la paradoja. No contenta con los temas clásicos de rechazar la existencia de una naturaleza percibida como una sustancia pre-humana y claramente definida, o de desenmascarar en forma critica como relaciones sociales son falsamente presentadas como naturales, el anti-naturalismo se vuelve extremo e hiperbólico. No existiría naturaleza, sino solamente naturalizaciones sociales, procesos continuos de fabricación (2).

En el campo de la teoría social actual, el anti-naturalismo constituye un tipo de actitud general de contornos poco definidos, del cual podemos definir un tipo ideal a partir de tres principios:

A. Principio antropológico: rechazo de la sobre-estimación de la infraestructura biológica y su determinismo en la explicación de los fenómenos sociales y humanos.
B. Principio Sociológico: no hay experiencia directa de la naturaleza, sino una relación social a la naturaleza, mediatizada por el lenguaje y la simbolización (=constructivismo; variante dualista). Variante monista de esta tesis: la distinción aristotélica entre fabricado y natural pierde pertinencia para el mundo moderno, poblado de entes mixtos e híbridos.
C. Principio normativo: incluso si pudiéramos aislar una naturaleza no hay nada en la naturaleza que pueda servir de norma o referencia para limitar nuestras actividades (4-6)

Aunque en términos generales los argumentos anti-naturalistas son convincentes, podemos constatar que algunas tendencias recientes de la reflexión contemporánea pone en tela de juicio los fundamentos de las tendencias anti-naturalistas justo en el momento de su desarrollo más rico.

Algunos ejemplos de esta contra-tendencia:

A. Desarrollo de las neurociencias, materialismo cerebral y de las explicaciones evolucionistas (darvinistas) del desarrollo de la cultural. Tendencia a la re-naturalización, y a rehabilitar la noción de ‘naturaleza humana’.
B. Criticismo creciente del anti-realismo en filosofía tanto en la filosofía analítica como continental (Ej: Putnam).
C. En las ciencias sociales, podemos constatar como polémicas políticas y sociales contemporáneas ocurren justamente en zonas fronterizas entre lo social y lo natural.

Presupuestos:
A. el concepto de naturaleza usado por los mejores o las más significativas de estas discusiones (ecología, feminismo, militantes contra los Organismos Genéticamente Modificados (OGM), teóricos de una ética del cuerpo y de la sexualidad) es relativamente homogéneo.
B. Consiste en el reconocimiento de una productividad autónoma de la naturaleza.
C. Las estrategias imanentistas (que no se hacen uso de una estrategia naturalista) que pueden ser usadas por los participantes en estas discusiones tienen limites empíricos.

“No-antinaturalismo” (=naturalismo minimalista) que estaría presupuesto en estas discusiones se diferencia de los temas de “resurrección de la naturaleza” o “revuelta de la naturaleza”. Rechazo de la oposición “instrumentalización ciega de la naturaleza” vs. “respeto primitivista de las cosas”. Nunca han existido más que simbiosis en las cuales los “no-humanos”, los humanos, los cuerpos y las gentes se encuentran enredados, sin que la voluntad humana tenga necesariamente un rol de iniciativa extraordinaria al respecto (14).

La multiplicación de los híbridos naturales-artificiales que habitan nuestro mundo, más que prohibir alienta así a retomar al lenguaje político de la responsabilidad. Tiene sentido evaluar la proliferación de estos híbridos tanto en función de intereses humanos fundamentales como en relación a algunas limitaciones propias a las cosas naturales tomadas en ellas mismas, por ejemplo, en lo que hace a la reproducción de eco-sistemas (17-18)

Convicción difusa que no es posible continuar el espíritu del Iluminismo (entre otras cosas, la idea de una vida conciente y responsable) sin la instauración de arreglos con las cosas naturales que pudieran reconocerse como mas razonables o racionales (18-19).

Ej – Bruno Latour – las cosas naturales como socios, miembros honorarios del espacio publico de la discusión – y no solo objetos lejanos de decisión y reflexión (Latour, Politique de la Nature, 1989).

La invención de formas de acción prudentes depende hoy mas que en otro momento de nuestra capacidad de asociar y de juntar la voluntad de profundizar las posibilidades contenidos en los metas valores de libertad, de igualdad y de solidaridad de las personas humanas con un tener en cuenta de las cosas naturales en su afirmación positiva especifica.

El criterio mas general para concebir una integración de las cosas naturales que no irrazonable parece ser tomar en serio el derecho a la existencia del presente que esta allí, en suma, de la naturaleza como potencia espontánea de manifestación de si que se impone, de una u otra manera, a la actividad humana, por ejemplo en forma de resistencia (20).

El hecho que las cosas naturales estén socializadas de parte a parte, lo que hace inverosímil recurrir para comprenderlas a un vocabulario teológico de respecto, no excluye que podamos acercarnos a ellas en tanto que ellas se presentan como poseyendo para nosotros una cierta dimensión de exterioridad, de primacía y de autonomía (20).

Este tipo de afirmación no tiene sentido que si ellos están desde el vamos y fuertemente involucrados en discursos públicos y en practicas sociales, en este caso, criticas y deliberativas (21). Ello permite que sean presupuestos no-metafísicos, y conducen a hipótesis critica de una positividad/ productividad de la naturaleza pensable en la medida que es algo que amerita ser escuchado y que puede serlo en el contexto de discusiones que justifican o pretenden reformar las formas de vida, las instituciones y las relaciones sociales.

[Comentario: ¿pero el problema filosófico no es justamente clarificar y fundamentar estos conceptos vagos que se generan en discursos de niveles diversos: actores sociales, medios de comunicación, teóricos sociales (algunos de los cuales son activistas sociales con agendas propias), etc. Haber toma la dirección de aceptar implícitamente, sin previa discusión, un quasi-romanticismo minimalista y pragmático (dado que se valida en las discusiones sociales).]

la experiencia estética como garantía de hecho que el concepto de naturaleza hipotéticamente construido a partir de experiencias históricas determinadas posee efectividad fenomenológico (25)

El contenido de una moral inherente a la resistencias a los arreglos mal ajustados y a los reclutamientos forzados deriva del hecho que las cosas naturales tienden a persistir en su ser y a expresar aquellos de lo cual son capaces, por ejemplo, formando sistemas y organizaciones mas o menos equilibradas, por lo que nuestras deliberaciones deben tomar esto en cuenta como un argumento de un cierto peso.

El conatus de las cosas naturales seria equivalente a la pretensión de verdad que define a un participante posible en una discusión como portador de valores incontrovertibles (referencia a la situación de discusión ideal en la ética comunicativa de Habermas). (25)

Existen por un lado motivos variaos (económicos, estéticos, religiosos, metafísicos, de hábitos, etc.) para preservar un estado de cosas naturales. No hace falta para eso crear una metafísica de la vida (tipo Hans Jonas, ver: Principio Responsabilidad). Una posición neo-jusnaturalista podría definir por si misma un naturalismo ético prudente post-metafísico que hacer creíble una perspectiva post-antinaturalista en general.

Para lo que no podemos evitar introducir un tipo de a priori afirmativo acerca del derecho a la existencia de aquello que existe como cosa natural (27). Aunque este se aplica en general y en a ningún caso en particular – como una demanda muda de las cosas naturales de participar a los arreglos sociales en forma que no sea demasiado desfavorable a su conatus. Este conatus es esencialmente discutible (29).

Imperativo anti-instrumental de prudencia – búsqueda de los arreglos los menos dañinos no tiene necesariamente una acepción primitivista o conservadora. [Comentario: un imperativo de prudencial también puede ser instrumental. El argumento que en el costo de producción de un producto debe contarse también los costos de su eventual disposición o reciclado constituye un simple argumento económico que no requiere ningún argumento metafísico ni pseudo jus-naturalista. Este tipo de razonamientos ha sido legislado en la Unión Europea y en menor medida en los USA].

Preservar quiere decir en este sentido, dejar ciertos márgenes de maniobra a las cosas naturales, que sean conocidas o no. Esto se aplica también a los poderes del cuerpo humano.

En los próximos capítulos H propone estudiar una serie de procesos de aprendizaje que pertenecerían a la filosofía contemporánea, en los que se puede ver una autocrítica o por lo menos una auto-relativización del antinaturalismo – contrapuesto a un dogmatismo que puede ser naturalista o antinaturalista y que seria el olvido de este proceso de autocrítica (33).

La filosofía social crítica habría sufrido una crisis anti-Rousseau en los años 60 y 70, rechazando la idea que la naturaleza podría ser fuente de principios y normas mediante los cuales se podía analizar la sociedades contemporáneas. H presentara este movimiento en la obra de Foucault y de Habermas. En Habermas a partir de 1968 (Conocimiento e Interés) hay un intento de liberarse de la filosofía de la naturaleza de la Escuela de Frankfurt, que es casi paralelo al desarrollo de Foucault desde de 1976 (La Voluntad de Saber), donde rechaza las tesis W. Reich y E. Fromm (freudo-marxismo) sobre la virtud salvífica de la liberación sexual.

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