Economia y filosofia

La crisis del sistema financiero internacional y sus repercusiones son campo fértil para cuestionar el pensamiento convencional y las doctrinas establecidas. La así llamada ‘confianza de los mercados’ pasó de ser un indicador de prudencia y racionalidad, a expresar un movimiento irracional de tropel en estampida. El otorgamiento del premio Nobel de economía a Paul Krugman es un signo adicional de la puesta en tela de juicio de los preceptos hasta hoy aceptados por la mayoría de los economistas y por una parte importante del publico.

Economistas, financieros y hasta filósofos tratan de aportar su grano de arena para ayudarnos a entender lo sucedido y ofrecernos recetas para solventar la crisis y reconstruir el futuro. El infaltable Slavoj Zizek publico en el London Review of Books un articulo con el titulo impertinente: ‘Don’t Just do Something, Talk’ (Hablen, dejen de hacer). Con una lógica mas próxima a Groucho que a Karl Marx, Zizek parte de la premisa que el problema central es un problema de expectativas, es decir, la reacción del mercado frente a una intervención [estatal] determinada no depende de la confianza que esta le inspire a los operadores y banqueros, sino de la percepción que estos tengan de la confianza que los otros operadores y banqueros le otorgaran a esta intervención. Hemos llegado a un tercer nivel en el que nuestra inteligencia trata de anticipar lo que la opinión generalizada espera sea la opinión generalizada. Sin embargo, en vez de profundizar esta idea, Zizek adopta una segunda linea de razonamiento. Lo que la crisis revela, según esta escuela, es la determinación política de la economía. La crisis actual, seria, en ultimo termino, consecuencia de la decisión política tomada por el gobierno norteamericano de relanzar la economía por la vía del consumo luego de los atentados del 11-S. Es interesante que Zizek retoma una idea elaborada por ala del partido republicano. Solo que estos acusan a los demócratas por haber expandido ‘innecesariamente’ el mercado inmobiliario por razones populistas.

La primera linea de reflexión parece mas interesante. En la misma dirección apunta George Soros, el financista que popularizó los fondos de inversión apalancados (“hedge funds”), en un nuevo libro, al que el New York Review of Books dedica un comentario detallado. El libro de Soros parece tener varios aspectos de interes. Para los editores del NYRB, el atractivo principal es la recomendación de Soros de reforzar los mecanismos de control y regulación del sector financiero. Por eso los editores dieron a este articulo el titulo ‘El predijo el final de una época’. Quizas es un poco ingenuo por parte de los editores aceptar esta posición a su valor nominal. Cuando el zorro recomienda reforzar las paredes de los gallineros, es una buena indicación que hay que apurarse a comprar cemento. Pero el libro de Soros tiene importancia no por su recomendación, ni tampoco por las anécdotas que pueda tener , sino por la teoría económica que Soros intenta desarrollar desde su primer libro publicado en 1987. Según Soros, una característica fundamental de la vida económica, generalmente ignorada por los economistas académicos, es el carácter reflexivo de los fenómenos económicos. Otra idea central del pensamiento de Soros, que es relativamente independiente de la teoría de la reflexividad de los fenómenos económicos, es que los mercados, y especialmente los mercados financieros, son fundamentalmente ineficientes. La hipótesis que los mercados financieros transmiten eficientemente la información necesaria para que los participantes en el mercado puedan adoptar decisiones racionales es una hipótesis central de la economía universitaria pero también de la practica económica diaria. Sin embargo, el desarrollo de nuevos instrumentos financieros demuestra también que existe una componente ineficiente en los mercados. En realidad, lo que caracteriza al mercado financiero es ser simultáneamente eficiente e ineficiente. De otra forma no tendría sentido un mercado financiero.
¿Como entiende Soros este concepto de reflexividad? Dice Soros:

Se puede interpretar reflexividad como una circularidad o un doble lazo de realimentación entre el punto de vista de los participantes y el estado actual de las cosas. Decidimos no en base a la situación real que enfrentamos sino en base a la percepción o interpretación de la situación. Nuestras decisiones tienen un impacto en la realidad (función manipulativa) y cambios en la situación modifican la percepción (función cognitiva).

.

Reflexividad no debe ser confundida con una interpretación psicológica de la vida económica. Existe una rama establecida de la economía que estudia el comportamiento económico. Esta rama analiza los comportamientos irracionales de los actores económicos. En general, estas explicaciones refuerzan el modelo ideal del mercado racional. El mercado como agregado es racional, aun cuando los participantes puedan ocasionalmente actuar irracionalmente. La teoria de la reflexividad puede ser entendida no como una explicación psicológica de los mercados financieros, sino como una ontología -es decir, una teoría acerca del modo de existencia- de los objetos económicos. Soros apunta a esto cuando dice:

Muchos críticos de la reflexividad argumentan que yo estoy señalando algo obvio, es decir, que las percepciones tendenciosas de los participantes influencian los precios del mercado. El nucleo central de la reflexividad no es tan obvio. Afirma que los precios del mercado pueden influenciar los fundamentos [la realidad económica]. La ilusión que los mercados están siempre en lo cierto se origina en su capacidad de afectar a los fundamentos que presuntamente reflejan. El cambio en los fundamentos puede entonces reforzar las expectativas tendenciosas en un proceso que en sus comienzos se auto-refuerza pero que eventualmente se convierte en un proceso de auto-destrucción.

Aquí Soros invierte los roles. Lo aberrante, lo que debe ser explicado, no es la ilusión o las disfunciones cognitivas que periódicamente sacuden un mercado instrínsecamente eficiente, sino la apariencia de eficiencia misma.

Otro articulo reciente de Soros, sobre el precio del petroleo: The Perilous Price of Oil

Anuncios