La crisis economica: los consejos de Schiller

El economista Robert J. Schiller aconseja en un articulo publicado en el New York Times al nuevo presidente de los Estados Unidos no contentarse con medidas parciales, sino tomar medidas que favorezcan el plena empleo. Mientras que el presidente Obama prometio en su campana la creacion de 2.5 millones de nuevos puestos de trabajo, Schiller piensa que esa cifra no es adecuada a la magnitud de la crisis. Schiler tambien critica las medidas que el presidente Roosvelt tomo durante la gran depresion, las que sirven de alguna forma como marco general a la propuesta del presidente electo Obama.

Schiler comienza criticando la politica a sus ojos insuficiente de Roosvelt y presumiblemente de Obama. Pero, paso seguido comienza una disgresion sobre el rol de la Reserva Federal. En primer lugar, señala que los bancos centrales han tenido éxito recientemente en fijar limites y controlar la inflación. De modo similar, ¿no podrían los bancos centrales asignar limites al desempleo? Si bien el objetivo de eliminar el desempleo probablemente no sea realista dado el clima general de desconfianza prevalente en la economía en este momento, quizas sea posible fijar metas intermedias. La ventaja de tener una meta intermedia es que, sin logramos alcanzarla, se puede generar la confianza y la credibilidad en la meta de suprimir el desempleo y mantener la inflacion bajo control.

En cuanto a estas metas intermedias, Schiler no da muchas explicaciones, pero lo que parece estar insinuando es un mecanismo en el cual el gobierno federal asumiría el rol del mercado financiero para sindicar nuevas emisiones de deuda destinados a promover el consumo y a financiar comercios y empresas que no tienen en este momento acceso crediticio.

No esta claro como estas metas intermedias se conectan con la meta final, de absorber el desempleo. Tengo la impresión es que, contrariamente a lo que parece decir, Schiler critica el programa de Obama no porque piensa que es insuficiente (digamos, en vez de 2.5 millones de nuevos empleos, proponer 5.0 millones), sino porque teme por las consecuencias inflacionarias del mismo. No es casualidad ni falta de conocimiento lo que lo hace asimilar la política de Hoover y de la de Roosvelt, que fueron diametralmente opuestas.

Otro aspecto que conviene recordar es el efecto diferente de la política que parece defender Obama y otras recetas que se han sugerido recientemente. Un mero relance del consumo, aun si fuera posible, influiría negativamente en la balanza comercial, mientras que un programa de obras publicas influiría positivamente. Dado que la mayor parte de los productos de consumo masivo son fabricados en Asia, eso podría beneficiar a China y a los otros tigres. Un programa de obras publicas, y mejor aun, un programa generalizado de obras publicas tambien en los paises emergentes, tendría probablemente como resultado un mejor equilibrio en la economía mundial.

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