Filosofía de Cámara

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¿Requiere la filosofía una forma especifica de exposición? En la introducción a su libro Filosofía de Cámara, Diana Sperling especula sobre la posibilidad de una presentación talmúdica, dialogal, donde los argumento no se desarrolla linealmente de la A a la Z, sino que se entrecruzan, bifurcan y se reencuentran.

Aunque el ensayo es la forma de presentación filosófica predominante, otros estilos que han sido utilizados ocasionalmente. El aforismo quizas es el mas usual, pero Platon no fue el único en utilizar el dialogo, ni Parménides en componer poemas. Y aun el powerpoint encontró su lugar en la caja de herramientas de los filósofos. Pero, en la mayor parte de los casos, se trata de desvíos de una norma aceptada que sirve justamente para reafirmarla, motivados por el gusto de la experimentación o por consideraciones de tipo didáctico.

No parece ser el caso aqui. Diana Sperling dice:

lo que propongo no es un texto complejo, sino un complejo de textos, un plexo donde las fuentes, los libros, lñas tradiciones, las lecturas puedan intersectarse en un orden no necesariamente lineal, sino en recorridos de ida y vuelta, de realimentación mutua, de avances y retrocesos variables…Talvez…sea la escritura talmúdica la formas mas cercana a esa imposible representacion…se trata de leer. De una escucha que remite a una lectura y viceversa. De textos que se leen entre si, re-escribiendose interminablemente. De huellas que fundan recorridos que, a su vez, dejan huellas (p. 13).

El texto impreso intenta plasmar esta dinámica con una puesta en pagina en la cual el texto principal esta acompañado de glosas marginales, a semejanza de lo que ocurre con la edición clásica del Talmud, y con algunos textos medievales. Llamadas en el texto principal constituyen puntos de inserción y encuentro de esta glosa (que mas que tal es un segundo discurso).

La relación texto/glosa no es la única dualidad de este texto, y el que necesitemos de puntos de inserción debe advertirnos sobre la posibilidad que glosa y discurso no se conectan así nomas. Glosa y texto metaforizan la relación entre dos tradiciones que si bien no totalmente opuestas no dejan de ser diferentes, filosofía por un lado, judaísmo por el otro. Asi como en el texto de Sperling, judaísmo y filosofía han tenido sus puntos de inserción en momentos históricos sumamente determinados: la Alejandría sincretista de Filon, la España tolerante de ciertos periodos de la conquista musulmana, la Europa del iluminismo y de la era moderna. Estos fueron momentos de mutuo enriquecimiento. Seguramente podamos señalar otros momentos donde la relación fue hostil. Pero durante largos periodos de la historia estas diferentes tradiciones fueron simplemente extranjeras e indiferentes unas a otras.

Emmanuel Levinas fue probablemente quien entre los filósofos modernos mas insistió sobre la complementareidad entre ambas. Y no es indiferente el que lo haya hecho inmediatamente luego del asesinato de millones de judíos a manos de quienes se proclamaban herederos exclusivos y legítimos de la civilización europea. Pero tal relación no es nada fácil. Por un lado, el judaísmo es una cultura profundamente marcada por una religión, mientras que la filosofía se inscribe, en principio, en el movimiento de la de-sacralización, de la de-legitimación de los discursos inspirados y de su remplazo por los demostrados. Y por otro, ni religión ni filosofía se declinan en singular.

Es a partir de estas preguntas que interrogamos esta propuesta de una Filosofía de Cámara. El titulo parece remitirnos a una visión intimista, privada. De ‘cámara’, como en música de cámara. Pero no como en ‘cámara obscura’, que nos sugeriría que el texto que vamos a leer se alinea con una ‘hermenéutica de la sospecha’ como la que Marx esbozo en la Ideología Alemana. Ni que se trata de una filosofía que usa la transgresión para explorar y criticar la sociedad y sus costumbres, como podria ser ‘La Philosophie dans le boudoir’ de Sade.

En por lo menos tres secciones Sperling se plantea explicitamene el problema de la relación con la filosofía. En la sección intitulada “Depensar a Heidegger” (¿y porque no dispensar de Heidegger?) nos encontramos con una serie de oposiciones que se ordenan según bajo un eje autoctonía/ exilio. El lector avisado reconocerá una serie de términos centrales del pensamiento de Heidegger, y por el otro sus antitesis, que aun cuando estan tomados de la experiencia historica del pueblo judio (aqui asimila Sperling la errancia mitica en el desierto y los exilios forzados de la historia judía real), bien podrian paradigmáticos de la condición humana general. La orientación general aqui es Levinasiana, y recuerda la critica de aquel a Heidegger en el ensayo sobre Gagarin y en Totalidad e Infinito.

Pero hay mas. Por alguna razón hay algún elemento de la filosofía heideggeriana que no parece posible desechar totalmente. No nos podemos dispensar de el. Este residuo inevitable es neutralizado primero por la teoría del plagio: “Heidegger tomó de Rosenzweig mucho, pero ‘borró las huellas'” (31) . Una hipótesis extrema y en el fondo innecesaria, ya que la formación religiosa juvenil del filosofo de Messkirch no es ningún secreto. En todo caso, lo que puede discutirse es la profundidad del rechazo adulto. Pero bien mirado el tema, Sperling reconoce que como bien lo observó Levinas, la religiosidad de Heidegger mas tiene de pagana que de monoteísta. Y esto le hace preguntarse, si en realidad la filosofía en su esencia no seria correlativa del paganismo.

Antes de embarcarnos por esta via, me parece oportuno aclarar que el paganismo evoca dos imagines diametralmente opuestas. La primera imagen es paradisiaca y arcadiana. Es Adan y Eva en el paraiso antes de la caida. Es el Dionisios que evoca Nietzsche. Es el pluralismo religioso sincretista del imperio romano. Es la fluidez religiosa de la India. En definitiva, un anti-modelo para analizar y criticar la sociedad y la cultura ‘judeo-cristiana’. Y esta el paganismo apocalíptico y sacrificial que evoca Girard, es Moloch y sus pares. Es de este paganismo que se estaría hablando, el que escandalizaba a los profetas bíblicos, y el que podemos percibir cada vez que el barniz de civilización, cultura, modales y morales se resquebraja y el otro de nosotros hace su aparición sangrienta.

¿Y si la filosofia fuera pagana? Es una hipotesis plausible. La filosofia surge por vez primera en Grecia, en el seno de una sociedad pagana. Pero en su trayectoria parece superar las condiciones de su origen. Y sin embargo, podria haber en su esencia misma un elemento pagano.
En primer lugar, la filosofia, convirtiendo a Dios en objeto, termina creando una pluralidad de dioses, lo que daria pie a ver a la filosofía como politeísta (49). En segundo lugar, la filosofía surge como un intéres o curiosidad intelectual por la naturaleza (“fisis”), una naturaleza que según Sperling prolongaría en el seno de la búsqueda intelectual la misma visión que anima los textos fundadores de la mitología griega (y por lo tanto, pagana en general) (75). No todos los filósofos son condenados por igual, sin embargo. Uno siempre tiene sus preferencias. De las filas de los condenados Sperling rescata a Spinoza, a Nietzsche, Levinas, y aunque no lo explicite ni justifique, a Heidegger mismo. De Spinoza dice, que a diferencia de Descartes:

vacia el fundamento: su pensar parte de un Dios diasporizado en sus modos, inubicable fuera de ellos. El holandes desecha el conocimiento científico, y se dedica, lenta y laboriosamente, a componer su obra fundamental, la Ética.(109)

y mas adelante, ‘que se disfraza de matemático para descalificar el saber de la ciencia’ (111). Parece difícil renunciar a nuestros primeros amores, aun a riesgo de introducir un efecto disarmónico en el discurso.

La critica de la razon puede tomar rumbos diferentes. Puede llamar a un rigor mayor de la misma razón, o señalar aquello que tiene de ideológico (es decir, de justificacion de un orden injusto), o limitar su campo de aplicacion a un dominio restringido de la existencia, y/o postular otra forma de ininteligibilidad de la existencia humana.

Con matices diferentes, Husserl, Popper, Freud, Levinas y tantos otros, pertencen al primer grupo. Marx, Adorno y Habermas, entre otros, al segundo. Sperling parece contarse entre aquellos que intuyen que ciertas formas tradicionales, de la tradicion judía en este caso, permiten un nivel de ininteligibilidad que escapa y perfecciona a la razón. Y sin embargo, lo afirma dentro del ámbito de la filosofía. Sea esta de cámara o sinfónica, tonal o atonal, ¿no se rige esta por los mismos principios de la armonía, aun cuando explore sus limites e intente saltar fuera de ellos?