Religión y Democracia: Habermas y sus críticos

En los últimos años, Habermas participó en una serie de discusiones sobre el rol de la religión en una sociedad democrática y post-moderna. Se trata de una problemática que tiene más de una dimensión, aunque algunas de ellas se puedan entrecruzar. Sin ninguna pretensión de exhaustividad, las más importantes me parecen ser:

1. El rol de la religión como fuente de inspiración para valores morales ‘fuertes’ versus necesidades pragmáticas de la sociedad o re-vindicaciones de grupos sociales particulares. Un ejemplo claro: las reivindicaciones jurídicas y morales de los homosexuales a la igualdad con la mayoría heterosexual. Las tres tradiciones monoteístas se oponen tenazmente y doctrinariamente a esta igualdad.

2. El de religiones minoritarias versus una mayoría secular, o una mayoría religiosa nominalmente secularizada. En buena parte de estas discusiones, el término ‘religión’ es un eufemismo del Islam, y su integración o falta de integración en Europa Occidental. En este sentido Habermas parece haber hecho las mayores concesiones a su concepción genéricamente secular y humanista. Se trata de encontrar una fórmula que permita la integración activa de los grupos de religión musulmana en Europa, en igualdad de derechos, aun con alguna prorrogativa simbólica. Aquí el contexto es la tensión en incremento en Europa occidental, que se manifiesta de una parte con una intolerancia creciente del Estado frente a particularismo religiosos (problema del uso del velo o ‘chador’ en Francia, prohibición de la construcción de minaretes en Suiza), y una reacción en algunos casos excesiva de las comunidades musulmanas (amenazas de muerte en Holanda y Dinamarca contra publicistas percibidos como hostiles al Islam, actos terroristas en diversos países europeos, etc.). Este debate recuerda en términos generales el que tuvo alrededor de 1843, Karl Marx con algunos de sus antiguos camaradas en el movimiento joven-hegeliano.

3. La capacidad de una sociedad altamente secularizada para desarrollar o para que sus miembros desarrollen las intuiciones morales ‘fuertes’ requeridas para su reproducción simbólica. En el lenguaje de Habermas, se trata de la reproducción de mundo de la vida, amenazado por las necesidades de la reproducción del sistema. En un artículo reciente en el New York Times, Stanley Fish reseña un libro de Habermas recientemente traducido al inglés, del cual recoge como esencial la siguiente anécdota relatada por Habermas: un amigo, que siempre rechazó toda profesión de fe, indicó antes de su muerte que quería que se le celebrase un oficio religioso en una iglesia. Habermas parece interpretar que su amigo había sentido la rareza de las practicas funerarias no religiosas, y que de esta forma su amigo estaba señalando el fracaso de la modernidad ilustrada en encontrar un remplazo auténtico de la forma religiosa de afrontar el rito de pasaje final. A esto comenta Fish: “este punto debe ser enfatizado. En el contexto de un secularismo pleno, no hay nada a donde pasar, y por lo tanto ningún sentido para un funeral”. Fish toman el sentido de la expresión ‘rito de pasaje’ en sentido literal, pero en realidad esta expresión (seguramente Fish no lo ignora) es un intento de interpretación sociológico y antropológico de ciertas prácticas religiosas y sociales. Prácticas como bautismo, comunión, casamiento, funerales, y sus equivalentes en otros contextos culturales y religiosos, pueden ser vistos desde un punto de vista antropológico como formas de señalar el paso de un estado social a otro. En cuanto a las soluciones propuestas por Habermas, Fish las rechaza como insuficientes. El modus vivendi entre religión y secularismo que Habermas parece proponer instrumentaliza la religión, poniéndola al servicio del secularismo. Pero no es seguro que la religión pueda aceptar este compromiso.

En el reciente volumen de la revista Philsophy and Social Criticism (2010) hay un artículo interesante de Volker Kaul, Jürgen Habermas, Tariq Ramadan and Michael Walzer in a dialogue on politics and religion, que compara las posiciones de estos pensadores (pero el titulo puede inducir a error; no se trata de un dialogo entre estos intelectuales sino de presentaciones en distintos momentos en un mismo fórum). No es casualidad que el tema de este fascículo sea un dialogo entre intelectuales occidentales y turcos sobre problemas de actualidad, y que los participantes occidentales son en general partidarios de Habermas. Esto refuerza la impresión que el dialogo entre secularismo y religión en el cual Habermas y sus partidarios están involucrados tiene como uno de sus principales apuestas el problema de la integración (nuestro segundo punto), más que una teoría general de la religion en el mundo moderno.

Si esta interpretación es correcta, ¿cuál es la proyección de este debate en nuestros países? ¿Existe una dimensión filosófica de la problemática religiosa en América Latina? Si la tiene, es probable que ella tome en nuestros países otras formas que lo que señalan Habermas y sus partidarios en este debate. Es muy posible que el problema este centrado en la primera dimensión que señalamos, es decir, el conflicto entre valores ‘fuertes’ tradicionalistas y la dimensión pública de la sociedad civil secular.