Taubes y el Primer Congreso Nacional de Filosofia (Mendoza, Argentina, 1949)

La obra de Jacob Taubes, fallecido prematuramente en 1987, ha despertado en los últimos años un inesperado interés, que se manifiesta también en el mundo hispanoparlante. Taubes publicó en vida solo un libro, su tesis doctoral, escrita en Suiza y publicada en 1947. Entre 1947 hasta su muerte, redactó alrededor de 90 artículos y conferencias, parte de los cuales se re-publicaron póstumamente en Del culto a la cultura. Entre los escritos que nunca fueron republicados, encontramos esta reseña publicada en 1954 en el Journal of Religion (vol. xxxiv, No, 3, Julio 1954) sobre las Actas del Primer Congreso Nacional de Filosofia, Mendoza, Argentina (1949). Se trata de una corta reseña, que no ocupa más que una columna, y que traemos a colación sobre todo a titulo de curiosidad. Para aquellos interesados en el texto objeto de esta intervención, se puede consultar hoy en Internet, en el sitio: http://www.filosofia.org/mfb/1949arg.htm#sp7.

Justo luego de haber expulsado a diversos miembros del cuerpo docente de las universidades Argentinas por desavenencias con el régimen Peronista, la universidad de Cuyo invitó a filósofos del mundo entero a participar en un congreso nacional de filosofía. La respuesta internacional fue mixta. Ningún filosofo ingles participo (y solo Bertrand Russel envió una ponencia), de Francia asistieron Robert Aron y Gaston Berger; de Estados Unidos, L.L. Bernard, Walter Cerf, Harold E. Davis, y Gustav E. Mueller. La delegación extranjera mas fuerte provino de Alemania, sobre todo discípulos de Heidegger: Otto Fr. Bollnow, Walter Broecker, Hans Georg Gadamer, Ernesto Grassi, Eugen Fink, Helmut Kuhn, Karl Loewith, Wilhem Szilazi y Thure v. Uexkull. Heidegger se negó a participar, y su carta de rechazo esta en la pagina 115. Sin embargo, los pros y contras alrededor de la filosofía ontológica de Heidegger estuvieron en el centro de la discusión.

Las sesiones plenarias estuvieron dedicadas sobre todo a problemas de antropología filosófica. Entre las ponencias presentadas (vol. I) las más notables son, el enfoque cristiano al problema de la antropología filosófica, la presentación de Astrada del existencialismo como la filosofía de nuestra época, y la genealogía del existencialismo de Karl Leowith. En el segundo volumen se encuentran las ponencias presentadas en sesiones de comité sobre metafísica, filosofía de la existencia, epistemología y ética. Notables son la tesis de Astrada sobre la metafísica de la infinitud como resultado de la ilusión trascendental, y la critica de Brinckmann al concepto de trascendencia de Heidegger. Los comentarios de Eugen Fink y Wilhem Szilazi sobre el problema de ontología y experiencia y la crítica de Gadamer al historicismo son penetrantes y echan luz sobre la situación presente de la filosofía en Alemania.

Del tercer volumen, que contiene trabajos sobre estética, filosofía de la naturaleza, filosofía de la historia, filosofía de la educación, filosofía de la política, e historia de la filosofía, solo los trabajos de Loewith sobre las implicaciones teológicas de la filosofía de la historia y el análisis de Rodolfo Mondolfo sobre el concepto del hombre en la filosofía clásica son destacables.

Lo importante e esclarecedor en estos tres volúmenes podría haber sido comprimido en 40 o 50 páginas. La filosofía de la existencia parece estar hoy en el centro de la filosofía de Sud América, y esta filosofía sirve, en forma secular, los propósitos de la teología. El pasado teológico, la filosofía católico-romana y la espiritualidad mística, determinan la investigación filosófica. Las implicancias ateísticas del existencialismo francés son tomadas solo como una consecuencia del subjetivismo Cartesiano, mientras que la filosofía de Heidegger es vista como una filosofía ‘positiva’ del ser que rechaza toda revuelta y enfatiza la obediencia y la piedad (sino hacia Dios, entonces hacia el Ser), en suma, una filosofía de la restauración, que conviene exactamente a la actual situación política.

Anuncios