El vuelco histórico de la filosofía francesa contemporánea

En un libro publicado reciente con el titulo Le moment philosophique des années 1960  en France, F. Worms escribe que este volumen que el presenta es en si mismo un momento, un momento entre dos momentos, entre el momentos sesentista y nuestro presente (F. Worms, Avant Propos, en: Patrice Maniglier, Le moment philosophique des années 1960 en France. Paris: Presses Universitaires de France, 2011, p. 1). La multiplicación de los “momentos” indica sin resolverlo el problema del estatus de la investigación histórica sobre la filosofía francesa reciente y contemporánea. ¿Se trata de una mirada melancólica sobre un pasado fulgurante? ¿De una pausa para recuperar fuerzas y continuar la marcha? ¿De la certeza de un agotamiento irremediable?

En todo caso, se trata de un fenómeno que tiene manifestaciones variadas. En primer lugar, se trata de un movimiento de tipo institucional, cuya importancia va en aumento. Este consiste en la creación de institutos de investigación dedicados al estudio del pensamiento francés contemporáneo, en Francia pero también en otros países europeos. El mas importante probablemente es el CIEPFC Centre International d’Etude de la Philosophie Française Contemporaine. Creado por Alain Badiou, es dirigido actualmente por Frederic Worms, y funciona en la Ecole Normale Superieure con el apoyo del CNRS. Centros similares existen en otras instituciones de altos estudios en Francia, y tambien en el extranjero. En estos se dictan seminarios y se forman doctorantes e investigadores. Estos se apoyan también en archivos y bibliotecas especializadas, en primer lugar el IMEC (Institute memoire de l’edition contemporaine), ubicada en Caen, en una vieja abadía restaurada, y que contiene archivos con materiales inéditos de muchos de los pensadores franceses del siglo XX. Existen centros similares especializados en un autor (como el Fondo Ricoeur) o en una temática (Centre Koyre, dedicado a la historia y filosofia de las ciencias). También la BNF (Biblioteca Nacional de France) contiene archivos de manuscritos, ineditos, y obras de acceso dificil, que forman parte del acervo filosófico francés contemporáneo.

En el contexto de la EHSS (Ecole de Hautes Etudes en Science Sociales) existen varios programas que colaboran con el CIEPFC, y otros que compiten con el, especialmente el grupo de discípulos de Pierre Bourdieu agrupados alrededor de Louis Pinto y de Jean-Louis Fabiani, entre los que se cuenta también el español José Luis Moreno Pestaña.

¿Que significa todo esto? Antes que nada, un impresionante despliegue de recursos y grupos de investigación y estudio dirigido fundamentalmente a re-estudiar aspectos conocidos y olvidados del pensamiento francés del siglo xx. Esto implica simultáneamente una movilización de recursos intelectuales y su desvío de otras área de investigación. Se trata de un efecto mayúsculo de conservación, de catalogación, de establecimiento de textos y su publicación, de su interpretación y de su difusión. A primera vista, parecería que la filosofía francesa esta siendo remodelada al igual que periódicamente la ciudad de Paris es renovada, pintada y restaurada.

Estos esfuerzos edilicios están acompañados por discusiones sobre la naturaleza y el futuro de la disciplina. La apuesta de Worms y su grupo es que este movimiento no es el indicio de una museificación de la herencia filosófica francesa sino un estadio de evaluación y preparación para glorias futuras. En este sentido el giro historicista de la filosofía francesa contemporánea es diferente de la actividad que se lleva a cabo en otros países sobre los mismos temas. Para los investigadores anglosajones o europeos de otras latitudes, el estudio de la filosofía francesa es un tema de interés meramente intelectual, con muy pocos efectos prácticos. Los escritos de Foucault y de Deleuze son además de interés para aquellos ensayistas que se identifican con la llamada “French Theory”. Pero es poco probable que la publicación de los cursos de Michel Foucault en el College de France actualmente en curso y otros proyectos similares cambien fundamentalmente las enseñanzas derivadas de la obra de Foucault y sus contemporáneos que en lo fundamental ya han sido incorporadas en el pensamiento de otros autores. Un nuevo Foucault no va alterar la imagen y los conceptos que fueron destilados de su obra e incorporados en una visión de mundo que es hoy por hoy básicamente autónoma e independiente del destino de la obra de Foucault y de los otros pensadores franceses de la década de los sesenta. Es en este sentido que esta empresa parece profundamente diferente de aquella que inmediatamente después del Mayo francés llevo a redescubrir la herencia intelectual del socialismo disidente, del joven Luckacs, y de tantos otros.

Es posible sin embargo que la apuesta de Worms y compañía sea la correcta. El pensamiento filosófico en Francia tiene una vitalidad y una repercusión publica mucho mas amplia y profunda que en cualquier otro país. En el formato “French Theory” se ha incluso convertido en un producto de exportación, al igual que el perfume, la alta costura y el champagne. Pero también es posible que el dictamen hegeliano la haya alcanzado, aquel en la cual Hegel afirmaba que es al caer el crepúsculo que el búho de Minerva abre sus alas.