Las revelaciones de Wikileaks

El diario Argentino Pagina 12 comenzó en estos dias a publicar artículos basados en información que el grupo de Hackers “Anonymous” y el sitio Wikileaks habrían obtenido clandestinamente de una empresa de inteligencia privada llamada Stratffor. Habría tema para discurrir sobre los aspectos éticos involucrados, pero en este momento me interesa el aspecto epistemológico. Es un aspecto que estuvo latente en la publicaciones anteriores de cables diplomáticos estadounidenses obtenidos por el sitio Wikileaks. En aquel caso, en vez de publicar estos cables directamente en el Internet, Wikileaks prefirió aliarse a varios diarios internacionales (New York Times, Financial Times, etc.), para que estos lo hicieron en su lugar, con la posibilidad de editar la información. La razón ofrecida para este proceder fue sobre todo proteger la identidad de personas inocentes que pudieran estar mencionadas en estos cables. Es posible que también mediaran otras razones, como ser, asumir el manto siempre respetable del periodismo.

Pero hay una razón adicional detrás de la estrategia adoptada por Wikileaks, que posiblemente no fue objeto de discusión explicita, y es el estatus epistemológico de las informaciones divulgadas. En el caso de los cables diplomáticos estadounidenses, se trataba de comentarios e informaciones brutas, no de análisis de inteligencia. Estos comentarios, como lo saben los historiadores que trabajan sobre fuentes que en algún momento fueron secretas, van de lo trivial a lo certero, en función de la perspicacia del observador. Un documento puede bien ser secreto, ello no lo hace mas verídico. Por supuesto, para un historiador un documento que contiene errores no es menos valioso que uno que contiene hechos verdaderos. En todo caso, estos documentos son materia prima para la elaboración de la investigación histórica, no su resultado final.

Para el lector contemporáneo, vulgar y silvestre, entre los cuales me incluyo, el documento que lleva la mención de secreto, o cuyo origen parecería ser un organismo de inteligencia publico o privada, parece tener un contenido de verdad indiscutible. Es la misma veracidad incontrovertible del rumor. ¿Quien somos nosotros para ponerlo en duda, si tiene el sello que lo valida? ¿Y de todas maneras, nosotros simples mortales, que verificación podemos oponer al arcanum?

De George Friedman, el fundador de Stratfor dice Pagina 12 solo que Friedman es un politólogo hijo de refugiados húngaros sobrevivientes del Holocausto. Antes de fundar su servicio de inteligencia fue profesor en el Colegio de Guerra del Ejército de los Estados Unidos y en la Universidad Nacional de Defensa de ese país. Podemos agregar que es autor de un libro sobre la Escuela de Frankfurt, y algunos libros de política internacional. Algunos de sus colaboradores han sido miembros de organismos de inteligencia. Stratfor publica un boletín diario y tiene una pagina web con informes sobre la situación internacional. Hace algunos años la pagina web era gratuita, y solía visitarla de tanto en tanto. No me impresiono nunca la agudeza de sus análisis, que no me parecieron diferentes de los que se encuentran en la prensa o en revistas y sitios web dedicados a las relaciones internacionales. Es de esperar que sus informes de inteligencia fueran mas profundos. En todo caso, la aparente facilidad con la que los hackers de Anonymous obtuvieron acceso a sus servidores no parece halagüeño para una empresa que se presenta como empresa de inteligencia privada.

De todas formas, salivamos de antemano frente a las revelaciones posibles de Pagina 12.