Correspondencia entre Foucault y Binswanger – Binswanger a Foucault

10 de Mayo de 1954

Mi querido señor Foucault,

Hoy he recibido una carta de la Sra. Verdeaux del 8 de Mayo que se cruzó con mi carta dirigida a Usted. El manuscrito no ha llegado aún. Por favor, vuelva a  disculparme por haberle hecho esperar tanto tiempo mi respuesta. En mi defensa sólo puedo decir que, en primer lugar, que he estado muy ocupado, y  en segundo lugar, que nunca pensé que podría sufrir de un complejo de culpa. Evidentemente, ambos no me conocen aún; los errores tipográficos no me han perturbado en absoluto —soy un poco más elastico de lo que piensan— y yo estaba convencido de que podrían estar seguros de mi aprobación y que debian tener la sensación de haberme hecho, con su ensayo, un gran honor científico!

Como ya le he escrito, opino que usted ha hecho un excelente trabajo y sobre todo, sobre la cuestión principal, es decir, respecto al movimiento de la imaginación, su relación con la imagen, etc. Un merito ulterior es aquel de haber desarrollado la imaginación de una manera que se aplica tanto a la imaginación diurna y al sueño. Otro gran mérito es su bibliografía sobre el sueño y la imaginación. Usted ha ampliado mi bibliografía, así como yo he ampliado la de Freud. Pero mientras que Freud era rehacio, yo estoy contento con el progreso, me siento sólo un eslabón de la cadena de “movimiento espiritual” que es querido por todos nosotros.

Antes de entrar en detalles, me gustaría añadir que yo no quiero de ninguna manera influenciar su razonamiento, que usted debe sentirse absolutamente libre en su confrontación conmigo. Se ha ganado mi plena confianza dadas sus habilidades y conocimientos extraordinarios en este ámbito, en el que trabaja desde hace mucho tiempo.

Los signos + indican todas partes aprobación siempre lleno. Subrayados también puede ponerlos a cuanta de +. En cuanto a algunos signos de interrogación voy a explicarme más adelante.

1. Me pregunto si no sería mejor para el lector, si usted mencionara inmediatamente al comienzo lo que escribe en la página 47 (III)[1]. Con respecto a mi ensayo, en general, me gustaría volver a observar que mi intención principal consiste en demostrar la solidez de la estructura trascendental de la totalidad de nuestra existencia (corporal-psíquica-espiritual) a través del ejemplo del eje vertical, y lo que indica que esta no existe ningun causalidad y ninguna contradicción entre el cuerpo, el alma y el espíritu, sino una “ley” a priori. En este caso, yo estaba particularmente interesado en mostrar que esta ley, o mejor dicho, esta forma a priori de toda nuestra entera existencia se encuentra tanto en

la sensación cotidiana (de la desilución),  en la alegoría, y en el sueño. Esto podría ponerse a continuación, como conclusion, su teoría de la imaginación (que comparto plenamente). Pero esto es sólo una sugerencia, no una petición.

2. El único punto en el que estoy en desacuerdo se encuentra en la página 2[2], y exactamente donde usted dice que el ser humano es el contenido real y efectivo de lo que la ontología llama facticidad. De hecho, estoy totalmente de acuerdo con Hans Kunz cuando dice que todos los existenciales del ser-en-el mundo también podría ser considerado tambien caracterizaciones del ser humano, también lo que Heidegger denomina existencia, la decadencia, la decisión, y así sucesivamente. En mi informe de Badenweil sobre “Analítica Existencial ​(Daseinsanalytik) y Psiquiatría” he sostenido, en la sección final dedicada a la estructura de la psiquiatría, que la facticidad, para la ciencia de la psiquiatría como para cualquier ciencia humana (pero no para el ser humano) es de importancia fundamental. Y justamente dado que la ciencia transforma el porqué del sentido de la confianza de la facticidad del Dasein individual en su “ser-en-vida” como un ser intramundano. Lamentablemente no tengo ninguna separata. El punto se encuentra en la página 22 9b “Nervenarzt”. 1º de enero de 1951, en caso que Ud. pueda procurarse el numero en cuestión. Usted mismo se expresa con cautela y de forma provisional. De hecho, es una cuestión muy importante respecto de la relación entre ontología, antropología y el discurso científico.

3. Sus argumentos sobre el sueño y la muerte son de gran importancia. He leído las páginas en cuestión en tres ocasiones, pero tengo la impresión de que ha extendido —un poco precipitadamente— sus consideraciones sobre los sueños de muerte al sueño en general. Un día usted podría lamentar la frase: en cualquier caso, la muerte es el sentido absoluto del sueño. Me parece que esta formulación demasiado exagerda.

4. Lo mismo ocurre con lo que escribe acerca de los sueños y el suicidio. También en este caso se ha tocado por primera vez un problema muy importante y resuelto de una manera excelente, pero tal vez redactada en forma demasiado exagerada.

5. Lo que dice de los dos sueños “cambios …” (pág. 50 y siguientes) es excelente. He leído estas páginas también al Prof. Szilasi, que tambien lo felicita. No se puede expresar un sueño más claramente de lo que han hecho aquí. Esto es en particular la relación entre la libertad o “yo” y el mundo. Incluso los comentarios anteriores con respecto a la subjetividad delegada son convincentes. Por todo ello, lo felicito especialmente.

6. De gran importancia son, naturalmente, sus consideraciones sobre el sueño sonno) y el sueño (sogno). Aquí está de hecho en una posición digna de nota de desacuerdo con Freud y en una posición determinada de acuerdo con Häberlin. No sé si conoce el ensayo Häberlin en mi escrito conmemorativo “Sobre la teoría de los sueños” (Scweiz. Archiv f. Neur. U. Psych. 67.1, p. 19-46). En caso de que no consiga procurarse una copia, le pediré al Prof. Häberlin enviarle una.

7. Usted describe, como he dicho, de un modo extraordinario la relación entre la imaginación y la imagen, sólo que me parece que la definición de la imagen como un truco de la imaginación un poco cursi. Entiendo muy bien lo que quieres decir, pero creo que en nuestro campo relativamente nuevo sería prudente no provocar a las objeciones de los opositores y de los profanos. En lugar de eso puedo decir que, en mi opinión, es el primero en describir correctamente la esencia de la alucinación. Me atrevo a decir que su concepción de la alucinación es precisamente la piedra de toque de toda su teoría de la imaginación y la imagen.

8. Su referencia a Husserl ha resultado muy fructífera, yo diría casi necesaria. Sin las “Investigaciones Lógicas” de Husserl no se puede entrar en la tierra santa del Analisis Existencial (Daseinsanalyse). En esta ocasión me gustaría

observar que Usted no explica que entiende por existencia. Definitivamente no es lo que quería decir Heidegger y, ciertamente, no lo que significa en mi trabajo sobre los sueños, pero tal vez, como lo he definido al comienzo de esta carta, como la totalidad de la existencia, sobre todo donde Usted define el sueño como el componente mas individual de la existencia individual.

9. Su ensayo es un evento bio-histórico para mi, porque he vivido en una época en el cual el el sueño ha luchado mucho para ganarse el derecho a una investigación cientifica, mientras que ahora casi triunfa, y en su lugar es la existencia en el estado de vigilia el que parece haber salido perdiendo.

Aunque en este sentido me gustaría poner una pequeña señal de peligro. Por mi parte yo exageré un poco cuando dije que en el sueño somos función vital, y en el estado de vigilia hacemos historia de vida. En ambos somos y hacemos las dos cosas. Yo recomendaría, sin embargo, para separar el destino, de lo cual se trata en el sueño, de la historia de la vida, que en la vigilia sufrimos, luchamos y damos forma. En mi opinión, el sentido de la investigación antropológica es, como dice Szilasi, ver y analizar al hombre en la koinonia [comunión] de sus posibilidades de ser y no, como es el caso, por ejemplo, en el libro sobre el sueño de Boss[3], extrapolar un modo de ser de la koinonía junto con los demas. Por supuesto, este no es su caso, pero podría tener más en cuenta la existencia en el sentido de Heidegger, aunque no esto no forma parte inmediatamente a su tema.

Mi querido señor Foucault, esto es más o menos lo que pude ver en el tiempo a mi disposición. Verbalmente, por supuesto, habría sido más fácil. Con su prólogo tan profundo, usted prácticamente me obligó a decir lo que pienso. Si las consideraciones críticas han ocupado un espacio mayoritaria, es sólo a causa de mi profunda admiración por su trabajo en su conjunto. En este sentido, me recuerdo que tengo que felicitarlo sinceramente por sus argumentos acerca de lo trágico, épico y lírico. Tal vez también puede ser útil que en mi libro sobre Ibsen  dije acerca de la proporcionalidad de la antropología. En el constructor de caminos que X es nombrado en lugar del arquitecto Solness está plenamente representada la parte épica del Dasein. El constructor de caminos X consigue todo lo que quiere, al igual que la épica, mientras que el hombre unido a la dimensión vertical con un espesor épico muy delgado permanece suspendido entre el éxito y el fracaso, y  en el fracaso se precipita a la muerte. Esto sólo entre paréntesis.

Los saludo a Ustedes, a la señora y el señor Verdeaux, de todo corazón y agradezco a todos ustedes una vez más, con la alegría y la emoción de todo vuestro duro trabajo.

Suyo,

Ludwig Binswanger

http://priory.com/ital/lettera3.htm


[1]                La numeración corresponde probablemente al manuscrito de Foucault. El numeral romano III podria indicar una referencia a la tercera sección de la “Introducción”. Alli escribe Foucault: “Poniendo a la luz del dia una plastica tan fundamental del sueño y de la expresión, Binswanger renueva con una tradición. Una tradión dejada en la sombra por esa sicologia del siglo xix que Freud no ha logrado jamas superar” (Dits et Ecrits, II, p. 108 mi traducción)

[2]                “Digamos, en forma provisoria, y reservandonos el derecho a toda revisión eventual, que el ser hombre (Menschsein)  no es, despues de todo, sino el contenido efectivo y concreto de lo que la ontologia analiza como la estructura trascendental del Dasein, de la presencia en el mundo” ( Dits et Ecrits, II, p. 94 mi traducción). Obviamente para Foucault se trata de un tema importante, ya que a pesar de la objeción de Binswanger  no modifica su posición

[3]                Medard  Boss, Der Traum und Seine Auslegung. Bern: H. Huber, 1953. Boss (1903-1990) fue un psiquiatra y psicoanalista Suizo que al igual de Binswanger se interesó por la filosofia de Heidegger, y desarrollo una psicoterapia existencial.