Los cuadernos negros de Heidegger

Ángel Xolocotzi escribe en La Jornada Semanal un artículo interesante sobre los Cuadernos Negros de Heidegger. El autor explica la intención de su artículo así:

Desde hace décadas estos textos constituyen uno de los mitos en torno a la figura de Heidegger. Se trata de treinta y cuatro cuadernillos con cubiertas enceradas de color negro, en los que Heidegger redactó una serie de apuntes entre 1931 y 1976. Los primeros catorce cuadernillos –ahora publicados– se titulan “Reflexiones” y abarcan los años transcurridos entre 1931 y 1941. Los otros veinte están en proceso de edición y se distribuyen de la siguiente forma: nueve corresponden a “Observaciones” dos a “Cuadernos cuádruples”, otros dos a “Vigilias”, uno a “Nocturno”, dos a “Guiños” y cuatro a “Provisionales”. Aunque en los últimos años aparecieron otros dos cuadernos, “Megistón” y “Palabras fundamentales”, por el momento no están contemplados dentro del proyecto de laGesamtausgabe. Ante esta situación de premura cabe preguntarse: ¿a qué se debe tanta expectativa generada alrededor de dichos textos?

Como ya lo hemos comentado en otras entradas, estos Cuadernos Negros atañen en buena medida a la cuestión de las opciones políticas de Heidegger durante el Nazismo. De la lectura de los cuadernos publicados y de la información que se dispone sobre los que están en vías de publicación, concluye Xolocotzi:

Quizás toda esta discusión, reavivada ya con la publicación de los Cuadernos negros, nos enseñe lo mismo que nos enseñó la experiencia de Platón en Siracusa: la incompatibilidad entre la filosofía y el poder. Sin embargo, debido a la trascendencia que ha tenido un pensador como Heidegger para los impulsos contemporáneos, no es secundario tratar de entender lo que ya Habermas había cuestionado en 1953: “cómo pues un pensador de este rango pudo caer en un primitivismo tan evidente”. Por el momento, este caso no ha encontrado una resolución definitiva, pero, a diferencia de los detractores y los apologetas, ahora contamos con la posibilidad de realizar un análisis de forma documentada y científica, superando ya aquellos primeros panfletos iracundos y fantasiosos que veían en Heidegger al más nazi de los nazis, o bien, al gran ejemplo de resistencia espiritual.