Lectura de “La Ética de la Liberación” de Enrique Dussel

El filosofo español Marcos Santos Gómez lee La Ética de la Liberación de Dussel y nos ofrece sus comentarios.

Primera Parte

Segunda Parte

Tercera Parte

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Etica y Experimento

La filosofía analítica hace tiempo recurre al estudio de situaciones hipotéticas como instrumento para el análisis de nuestras intuiciones morales. Recientemente los psicólogos experimentales, equipados con metodologías que permiten estudiar en tiempo real eventos en nuestro sistema nervioso, se han volcado al estudio de la moralidad. Ahora es un filosofo, Kwame Anthony Appiah, quien pondera el desarrolla de una ciencia experimental de la moralidad y su significación para la filosofía en un libro reciente, cuyo comentario puede leerse aquí en la sección literaria del New York Times.

Psikeba: Revista de psicoanalisis y estudios culturales

Psikeba anuncia la pubicacion de su No.6. Se puede consultar: Psikeba, No. 6 (Diciembre 2007)

  1. Joseph Beuys “Cada hombre, un artista”; Los documenta de Kassel o el arte abandona la galería
    Adolfo Vásquez Rocca
  2. El Cuerpo; Un recorrido por los textos de Jacques Lacan
    Patricia Garrido Elizalde
  3. Los orígenes de la transmisión en el psicoanálisis. Del “espléndido aislamiento de Freud” a la “Proposición del pase” de Lacan
    Sergio Hinojosa Aguayo
  4. Consistencia lógica y formación de conceptos en la Filosofía post-estructuralista; la lógica del acontecimiento en Alain Badiou y el tiempo lógico en Jacques Lacan
    Roque Farrán
  5. Lazo social y psicoanálisis
    Hernán Cenoz
  6. La realidad inventada; Esbozos sobre la función estructural del fantasma desde el psicoanálisis
    Rosa Aksenchuk
  7. Poesía Analítico-Erótica y un canto posmoderno
    Christopher Gibran Larrauri Olguín
  8. Cuerpos y distancias; hacia una estética de la relación en Merleau-Ponty y Levinas
    Adán Reyes Román
  9. Sloterdijk y Nietzsche; De la negatividad socrática al bello riesgo del entusiasmo
    Carlos Reyes González
  10. “Cómo hacer cosas con palabras” (How to do things with words). En torno al Texto de John L. Austin
    Salvador Lanas Hidalgo
  11. De la concepción aristotélica clásica de la ‘verdad’ a la teoría performativa de J. L. Austin y la Escuela de Oxford
    Liliana Vásquez Rocca
  12. La pulsión cientificista
    Jorge Ballario
  13. Alexandra Pizarnik et Paul Celan ou l’hospitalité impossible – Variations sur une inconnue
    Rebecca Behar
  14. Formação e transmissão: o que nos ensinam os escritores e poetas?
    Sonia Leite
  15. La suspensión del sujeto moderno como motor del simulacro; el problema estético de la imagen digital
    Guillermo Yáñez
  16. Signatura del paisaje ideológico de la ciudad; notas para una dialéctica de la modernidad en W. Benjamin
    Rocío Rivas Villanueva
  17. De la inquietud incesante. La finitud, la técnica, lo humano
    Sergio Espinosa Proa
  18. Virtualidad, adicción y estados de “furia narcisista”
    Roberto Balaguer Prestes
  19. ¿Qué fue de la filosofía francesa?
    José Luis Pardo
  20. Sloterdijk y Rosenzweig; El estético despliegue del sí-mismo
    José Luiz Bueno
  21. De la crisis del Humanismo al proyecto posthumanista; una relectura de Heidegger desde Sloterdijk
    Dusan Vuskovic
  22. El silencio de Heidegger, ontología de una decisión política. En torno a Silencio y Olvido; El Pensar de Heidegger durante los años treinta
    Santiago Alba Rico
  23. Escher, y el fractal onco-socio-político
    Patricio Lepe Carrión

Nuevo libro de Peter Sloterdijk

KONVERGENGIAS, Revista de Filosofía y Culturas en Diálogo, Nº 16 – 2007, Capital Federal, Argentina, presenta con exclusividad dos capítulos del próximo Libro Peter Sloterdijk; Esferas, helada cósmica y políticas de climatización del Dr. Adolfo Vásquez Rocca, por Editorial de la Institución Alfons el Magnànim (IAM), Colección Pensamiento y Sociedad, Diputación de Valencia, España; publicación programada para enero 2008.

Peter Sloterdijk; Temblores de aire, atmoterrorismo y crepúsculo de la inmunidad (pp. 196-216)

Dr. Adolfo Vásquez Rocca PUCV – UCM

– Artículo ” Peter Sloterdijk; Temblores de aire, atmoterrorismo y crepúsculo de la inmunidad” Prof. Dr. Adolfo Vásquez Rocca, PUCV – UCM, En KONVERGENCIAS, Revista de Filosofía y Culturas en Diálogo, Nº 16 – 2007, Capital Federal, Argentina, pp. 196-216

Peter Sloterdijk; Espumas, mundo poliesférico y ciencia ampliada de invernaderos (pp. 217-228)

Dr. Adolfo Vásquez Rocca PUCV – UCM

– Artículo “Peter Sloterdijk; Espumas, mundo poliesférico y ciencia ampliada de invernaderos ” Prof. Dr. Adolfo Vásquez Rocca, PUCV – UCM, En KONVERGENCIAS, Revista de Filosofía y Culturas en Diálogo, Nº 16 – 2007, Capital Federal, Argentina, pp. 217-228

LEGAL THEORY LEXICON

El Legal Theory Lexicon es un proyecto colectivo del Legal Theory Blog. Aunque orientado hacia la teoría legal anglosajona, muchas entradas son útiles para los interesados en ética, filosofa política y filosofia del derecho en general. Por ejemplo, una entrada cubre el concepto de ‘velo de ignorancia’, que corresponde a la filosofía de Rawls, y otro a la teoria legal feminista. Las entradas estan redactadas por especialistas en los respectivos temas.

Sobre la Violencia

Sobre la violencia
Por José Pablo Feinmann
(publicado originalmente en Pagina 12)

La pregunta fundamental de la filosofía es: ¿hay o no hay que matar? Decidir si hay algo que justifique suprimir la vida de otro ser humano es afrontar el problema fundamental de esta disciplina, saber de saberes que asume todas las preguntas y señala a las que dan fundamento y origen a las otras, que deberán deducirse de aquéllas, las fundantes. Antes de la formulación que acabo de proponer fueron hechas otras dos desde perspectivas muy distintas. Desde la perspectiva del existencialismo del absurdo, Albert Camus abrió su libro de 1942, El mito de Sísifo, afirmando la existencia de un solo problema filosófico: el suicidio. Cada uno cargaba con el peso de juzgar desde su absoluta, instransferible condición individual si la vida debía o no ser vivida. Era éste, para Camus, el problema fundamental de la filosofía. Si bien implicaba un tipo de violencia -la violencia ejercida sobre sí mismo-, esa violencia funcionaba como respuesta a un problema filosófico sobre la existencia. Ese problema es el de un desajuste que se produce entre el hombre y la vida. Este desajuste es lo que Camus piensa con la categoría de lo absurdo. El hombre es absurdo para sí mismo e innecesario para el mundo. Es, así, un extranjero. En un ensayo siguiente (El hombre rebelde) abordará la relación entre absoluto y violencia, que es fundamental en nuestra interpretación. Nuestra pregunta se inspira en la formulación camusiana: juzgar si la violencia (sobre el Otro) debe o no ser ejercida, si hay o no hay alguna legalidad (alguna ley, algún derecho, alguna justificación histórica) para suprimir la vida de otro ser humano es el problema fundamental de la filosofía. Al decir problema fundamental decimos que pensamos -hacemos filosofía- para responder esa pregunta.

Hemos, pues, variado el punto de partida del filosofar heideggeriano. Con lo cual aspiramos a una temeridad inconcebible: salir de Heidegger. Quien abre su Introducción a la Metafísica con la siguiente pregunta: “¿Por qué es en general el ente y no más bien la nada?”. Considera a esta pregunta la pregunta fundamental de la metafísica (Martin Heidegger, Introducción a la Metafísica, Editorial Nova, Buenos Aires. 1959, p. 39). No vamos a entrar aquí en la cuestión de la metafísica en Heidegger. Ya lo hicimos en La filosofía y el barro de la historia. (Nota: texto que en forma de clases publicó este diario a lo largo de un año y que supongo pronto aparecerá como libro.) Ya que la filosofía de Heidegger abrumadoramente gira hasta el hastío alrededor de la cuestión del Ser, no extrañará que el hombre de la Selva Negra termine formulando la pregunta con la que abre su libro del
siguiente modo: “¿Qué pasa con el ser?” (ibid., p. 70). A lo que responderá de distintas maneras. Por ejemplo, en La frase de Nietzsche “Dios ha muerto”, “con el ser no pasa nada”. No obstante, si la filosofía de Heidegger se distingue por la actividad del preguntar que surge del asombro con que los griegos (los presocráticos más exactamente) se abrieron ante el mundo y no con la duda con que el hombre de la Modernidad, que nace con el cogito, el
maldecido cogito cartesiano, lo ha hecho, comprenderemos que la pregunta por el “ser del ente”, es decir, por el ser, articulará toda su filosofía. “¿Por qué es el Ser?” será su búsqueda infinita.

Fatigados de estas cuestiones y agobiados por otras (el mundo sigue siendo una masacre y cada vez lo es más al disponer el hombre de una técnica en creciente poder destructivo, hecho que Heidegger vio bien y que no pensamos discutirle), la pregunta fundamental, no de la metafísica sino de la filosofía (hoy) es: “¿Por qué es la violencia y no más bien su no ser, su
negación, su inexistencia?”. Nuestra pregunta surge también del asombro. Pero este asombro no es porque las cosas sean. No nos importa “por qué es el ser y no más bien la nada”. Es una pregunta irrelevante. Nunca encontraremos su respuesta. Esa respuesta pertenece a la teología o al misticismo zen en el que Heidegger incursionará en el ocaso de su vida. O antes. Ya en
Identidad y diferencia, en la cuestión del E-reignis, Heidegger se pierde en el claro del bosque y deja de interesarnos. Tenemos cuestiones más urgentes, sangrientas y desalentadoras. La condición humana está en la hoguera, calcinándose, a punto de consumirse en su propia tragedia. No nos convoca la cuestión del Ser. Nunca sabré por qué es el ser y no más bien la nada. Sé, en cambio, que los hombres se matan a lo largo y a lo ancho del planeta, al
que, además, destruyen. Sé que la violencia es nuestro tema. Salimos de la Historia del Ser heideggeriano, del giro lingüístico, del academicismo tardo-posmoderno de la academia norteamericana, del lenguaje como morada (del Ser y de la seguridad de los profesores de filosofía, sus papers y sus becas). La pregunta “¿por qué es la violencia y no más bien su negación?” nos lleva a plantear la cuestión del Ser desde otro ángulo, desde otro lugar, no desde la ontología sino, en todo caso, desde una ontología que, lejos de surgir del asombro o de la duda, surge de la desesperación, de los terrores vividos, de las víctimas, del dolor, del terrorismo del Imperio Comunicacional y del fundamentalismo islámico, del terrorismo del Estado argentino de marzo de 1976, de las víctimas de las organizaciones guerrilleras argentinas, del foco guevarista, de las víctimas de los llamados “socialismos reales”, de las víctimas de quienes, en efecto, deterioraron, dañaron, acaso por décadas o por siglos, la idea del socialismo. Ante esta realidad sólo nos resta preguntar desde el dolor. No dudamos de la violencia. No nos asombra la violencia. Demasiado la hemos conocido por medio del sufrimiento. Queremos preguntarnos por ella. Pero no para que nuestro “estado de abierto” nos la “des-oculte”. Basta de Heidegger. No es en ningún claro del bosque, en ninguna propiación entre el hombre pastor del Ser y el Ser que encontraremos lo que buscamos. Si preguntamos (y ésta es la formulación áspera y despojada de nuestra pregunta) “¿por qué hay violencia?” lo hacemos para hundirnos en la historia de los hombres y no en la historia del Ser. Hay violencia porque hay hombres. Porque la historia (con todos los condicionamientos que se quiera: materiales, espirituales, lingüísticos, semiológicos, psicológicos, etc.) la hacen los hombres. Porque la historia es un hecho humano y, al serlo, es un humanismo, un humanismo que apesta, un humanismo que destruye a los hombres. El humanismo de la tortura no podría ser más que eso: humano. Los animales no torturan, el hombre sí.

Aquí, pues, estamos: la pregunta “¿qué es la violencia?” nos arranca de la historia del Ser en la que Heidegger sometió a la filosofía y nos arroja a (sí) el “barro de la historia”. Estamos sucios. No hay horror que no haya sido cometido y superado. Hillary Clinton dice: “No permitiré la tortura en Irak”. Hillary Clinton dice: “No retiraré las tropas de Irak”. Señora, su segunda afirmación es la negación de la primera. Estados Unidos, en Irak, es la vigencia necesaria, ilimitada de la tortura. En Abu Ghraib se tortura. Sus mismos soldados confiesan no saber ya qué están haciendo. Sólo, al final, dicen: “A partir de cierto momento uno se acostumbra. Ya no se preocupa. Torturar es algo que hay que hacer. Si nosotros no torturamos, nuestro pueblo va a sufrir otro atentado. Otro nine eleven”. Ahmadinejad, con su camisa abierta y su traje sencillo, cotidiano, quiere borrar al Estado de Israel. Niega el Holocausto, la más racional y mecánica aplicación de la violencia, el proyecto, único en la historia, de la destrucción total
de un pueblo. El gobierno de Israel (respetamos la distinción entre “gobierno” y “Estado” que nos proponen los judíos de buen corazón) tortura y mata palestinos. Los militares argentinos se educaron en prácticas de contrainsurgencia en la Escuela de las Américas. Aunque llegaron a la
perfección del horror asesorados por los paras franceses de Argelia. La guerrilla latinoamericana se extravió en la teoría guevarista del foco. Masetti hizo fusilar a dos jóvenes guerrilleros que militaban bajo su despótico mando. Sólo esa acción guerrera acometió su foco libertador en su
búsqueda del nuevo hombre.

En su Prólogo poderoso al libro de Fanon, en esas pocas líneas en que cada palabra arde y deslumbra, enceguece, Sartre escribe: “Hay que matar”. El colono, si quiere liberarse, tiene que matar al colonizador. Al disparar su arma mata dos pájaros: suprime a un opresor y a un oprimido. Hace nacer un tipo de hombre y hace morir otro. Nace un hombre libre (el colonizado que mató), queda un hombre muerto (el colonizador que murió). “Hay que matar”. La violencia, aquí, es. No perdamos el tiempo en preguntar qué es. Una es la violencia del colonizador, que esclaviza a los hombres. Otra es la del colonizado, que los libera. Así se leyó a Sartre y a Fanon entre nosotros.

Estas líneas sólo se proponen ubicar a la violencia en la centralidad del preguntar filosófico. Hay un solo problema filosófico: la violencia. Juzgar si puedo o no puedo matar a otro ser humano es el problema fundamental de la filosofía. Es un problema ontológico: si no hay que matar le niego el Ser a la Muerte. Si hay que matar la Muerte es. Es un problema que compromete a la historia: se mata EN la historia, en una historia de conflictos, de antagonismos, no decidida, no teleológica, sin aufhebung, es decir, sin conciliación posible. Lo que en esa historia ocurre -la cadena de ruinas, la catástrofe benjaminiana- me lleva a una pregunta: “¿Por qué es (o hay) la
Muerte y no más bien la Vida?”. Lo que me lleva al problema moral: ¿es bueno matar? ¿Es malo? ¿Debo matar? ¿Debo no matar? ¿Hay algo que me autorice a matar? Si mato, ¿soy bueno o soy malo? Si no mato, ¿soy inocente?

Estas líneas (provisorias) surgieron de la lectura de un corpus formado por una polémica que una carta del filósofo Oscar del Barco desató. Imposible o no, Del Barco, en la modalidad del grito, postula la necesaria vigencia del no matarás. Parte de la experiencia de Masetti en Salta y la muerte de dos jóvenes guerrilleros a manos de sus compañeros de armas, orden de Masetti
mediante. La guerrilla de Masetti preparaba el campo para la incursión de Guevara en Bolivia, que acabó en el fracaso conocido. Respondieron León Rozitchner, Eduardo Grüner, Tomás Abraham y Horacio González. También el tema se debatió en la revista Conjetural. Todos, con mayor o menor dureza, cuestionaron a Del Barco, quien, según sé de buena fuente, prepara un libro de casi mil páginas sobre la violencia. A eso se le llama responder con energía.

Pero la discusión seguirá. En 1998 agoté mis fuerzas al publicar, sobre la violencia, un libro si no de mil al menos de casi cuatrocientas páginas (La sangre derramada) y fue puesta en escena mi obra teatral Cuestiones con Ernesto Che Guevara. No me fue bien. Uno de esos eternos peronistas que aparecen en todos los gobiernos que ese partido impone me recomendó no escribir más, consejo que claramente desobedecí. De él, en cambio, nunca vi
un libro, ni entonces ni ahora. Había conseguido reeditar y dirigir la revista El Porteño y desde ahí recomendaba detener mi escritura. En El Ojo Mocho, que dirige mi viejo amigo Horacio González, María Pía López me trataba como a un maleante ideológico. Y el mismo Horacio, en su libro Restos pampeanos, habría de aplicarme el mote más inusual que jamás me aplicaran: “neoliberal”, me dijo. No es así como me llaman, por ejemplo, los que le hicieron el asalto a la Biblioteca Nacional, putsch cuidadosamente
organizado que no logró triunfar. Esa gente suele decirme, como a él, “populista” o “nacionalista popular”. Qué pena, ¡con lo que a mí me gustaría ser considerado un hegeliano sartreano con toques de Foucault y Juan Bautista Alberdi! ¿Qué tenía de irritante La sangre derramada? Acaso este párrafo de sus Conclusiones: “Nuestro compromiso radica en luchar contra todas las causas de la violencia. ¿Hay una violencia legítima? Desde mi punto de vista, no hay violencia buena, ni violencia justa, ni violencia legítima. La violencia es -en sí- mala. Expresa una derrota: la de no poder tomar al Otro como un fin en sí mismo, la de no poder respetarlo en su humanidad. Esto no anula el deber de luchar contra la injusticia y el despotismo” (J.P.F., La sangre derramada, Seix Barral, Buenos Aires, 1998, p. 373). Pero esa lucha -al ser violenta- siempre corre el riesgo de “instaurar un nuevo rostro del despotismo y, por tanto, de la injusticia” (ibid., p. 373). Nadie recordó estos textos en las polémicas que giraron alrededor de Del Barco. Pero ahí están.

Ethics updates (Actualizaciones eticas)

Ethics Updates es un portal especializado en teorías éticas, auspiciado por la Universidad de San Diego, California. El sitio (en ingles), en linea desde 1994, se define asi:

Ethics updates esta disenado especialmente para profesores de etica y para su alumnos. Su objetivo es informar sobre recursos y actualizaciones en la literatura sobre etica.

El portal esta dividido en tres secciones principales. La primera esta clasificada por doctrinas eticas (Aristoteles, teorias de la justicia, kant, utilitarismo, etc.). Otra seccion trata discusiones concretas (aborto, hambre en el mundo, tortura, discriminacion). Otra seccion contiene referencias a materiales que puede ser usados en la clase, sitios de busqueda, etc.

Buscando bajo la rubrica ‘utilitarismo’ encontramos algunos materiales para ser usados en clase, incluyendo una presentación en powerpoint, un listado con acceso en linea de textos de Jeremy Bentham, J. S. Mill, Mary Wollstonecraft, W. Goodwin y al texto clásico de H. Sidgdwick The Methods of Ethics. La rubrica dedicada a Kant es similar en su estructura.

Se puede consultar en el sitio: http://ethics.sandiego.edu/