Los mas influyentes filósofos contemporáneos en lengua inglesa

Eric Schwitzgebel, profesor de filosofia en la universidad de California-Riverside, estudió quienes son los filósofos contemporáneos (es decir, nacidos a partir del año 1900) mas influyentes en la filosofía anglo-sajona. Para realizar este estudio, reviso las listas bibliográficas de la Stanford Encyclopedia of Philosophy, y tabulo los resultados para un total de 267 autores. Se puede consultar la metodología y los resultados aquí.  

Estos son los 15 primeros nombres, y entre paréntesis el numero de veces que aparecen en las listas bibliográficas:

1. Lewis, David (214)
2. Quine, W.V.O. (164)
3. Putnam, Hilary (131)
4. Davidson, Donald (120)
4. Rawls, John (120)
6. Kripke, Saul (117)
7. Williams, Bernard (104)
8. Nozick, Robert (96)
9. Nagel, Thomas (94)
9. Nussbaum, Martha C. (94)
11. Searle, John (93)
12. Chisholm, Roderick M. (92)
13. Armstrong, David M. (87)
14. Fodor, Jerry (86)
15. Dummett, Michael (84)

En otra entrada, el autor estudia la distribución de estos nombres por género y origen étnico. En los primeros 15, hay una sola mujer, y en total solo 27, es decir un 10% del total.

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Sociología de la filosofía en España

La revista Daimon, publicada por la Universidad de Murcia, publicó un numero consagrado a la sociologia de la filosofia en España. Según Francisco Vazquez Garcia, que presenta este numero, “La Sociología de la Filosofía…se ha desarrollado a través de tres líneas relativamente independientes. La primera constituye una aplicación de la sociología de la cultura elaborada por Pierre Bourdieu al análisis de los campos intelectuales, y más concretamente, a los subcampos filosóficos. El propio Pierre Bourdieu inauguró este ámbito de exploración en su estudio sobre Heidegger, y su estela ha sido luego proseguida por algunos de sus discípulos en el Centre de Sociologie Européenne (Fabiani, Boschetti, Soulié, Pinto). El segundo frente de análisis procede de la sociología goffmaniana de los rituales de interacción, aplicada por el norteamericano Randall Collins al estudio de las redes filosóficas y cristalizada en una obra de dimensiones monumentales. Por último hay que mencionar la aproximación «sociofilosófica» de Martin Kusch, inspirada en el modelo de sociología de la ciencia desarrollado por David Bloor y conocido con el nombre de Strong Program. La principal contribución de Kusch ha consistido en una investigación sobre el debate del psicologismo en la filosofía alemana”. A continuación reproducimos el indice de los artículos y sus vínculos correspondientes para la lectura en linea.

Presentación: Sociología de la Filosofía en España
Francisco Vázquez García 5-6

Artículos

Por una historia comparada de la filosofía: la formación del campo filosófico español y mexicano
Alejandro Estrella González 9-27
Manuel Sacristán: génesis de un intelectual polifónico.
María Francisca Fernández Cáceres 29-45
Rituales de interacción y especies de capital en el neonietzscheanismo español (1968-1976)
Francisco Vázquez García 47-66
La revancha de los orteguianos. Prensa y filosofía en la España de la transición
Ildefonso Marqués Perales 67-84
Manuel Mindán Manero (1902-2006). Socioanálisis de un filósofo en el centro de las actividades de la red filosófica oficial del franquismo
José Benito Seoane Cegarra 85-104
Las nociones de vida y biología en la teoría de las generaciones de Ortega y Gasset
Jorge Costa Delgado 105-116
Los usos del concepto de generación en la filosofía española de los años 1940: racionalizaciones biográficas, trayectorias académicas y tradiciones teóricas
José Luis Moreno Pestaña 117-143

El vuelco histórico de la filosofía francesa contemporánea

En un libro publicado reciente con el titulo Le moment philosophique des années 1960  en France, F. Worms escribe que este volumen que el presenta es en si mismo un momento, un momento entre dos momentos, entre el momentos sesentista y nuestro presente (F. Worms, Avant Propos, en: Patrice Maniglier, Le moment philosophique des années 1960 en France. Paris: Presses Universitaires de France, 2011, p. 1). La multiplicación de los “momentos” indica sin resolverlo el problema del estatus de la investigación histórica sobre la filosofía francesa reciente y contemporánea. ¿Se trata de una mirada melancólica sobre un pasado fulgurante? ¿De una pausa para recuperar fuerzas y continuar la marcha? ¿De la certeza de un agotamiento irremediable?

En todo caso, se trata de un fenómeno que tiene manifestaciones variadas. En primer lugar, se trata de un movimiento de tipo institucional, cuya importancia va en aumento. Este consiste en la creación de institutos de investigación dedicados al estudio del pensamiento francés contemporáneo, en Francia pero también en otros países europeos. El mas importante probablemente es el CIEPFC Centre International d’Etude de la Philosophie Française Contemporaine. Creado por Alain Badiou, es dirigido actualmente por Frederic Worms, y funciona en la Ecole Normale Superieure con el apoyo del CNRS. Centros similares existen en otras instituciones de altos estudios en Francia, y tambien en el extranjero. En estos se dictan seminarios y se forman doctorantes e investigadores. Estos se apoyan también en archivos y bibliotecas especializadas, en primer lugar el IMEC (Institute memoire de l’edition contemporaine), ubicada en Caen, en una vieja abadía restaurada, y que contiene archivos con materiales inéditos de muchos de los pensadores franceses del siglo XX. Existen centros similares especializados en un autor (como el Fondo Ricoeur) o en una temática (Centre Koyre, dedicado a la historia y filosofia de las ciencias). También la BNF (Biblioteca Nacional de France) contiene archivos de manuscritos, ineditos, y obras de acceso dificil, que forman parte del acervo filosófico francés contemporáneo.

En el contexto de la EHSS (Ecole de Hautes Etudes en Science Sociales) existen varios programas que colaboran con el CIEPFC, y otros que compiten con el, especialmente el grupo de discípulos de Pierre Bourdieu agrupados alrededor de Louis Pinto y de Jean-Louis Fabiani, entre los que se cuenta también el español José Luis Moreno Pestaña.

¿Que significa todo esto? Antes que nada, un impresionante despliegue de recursos y grupos de investigación y estudio dirigido fundamentalmente a re-estudiar aspectos conocidos y olvidados del pensamiento francés del siglo xx. Esto implica simultáneamente una movilización de recursos intelectuales y su desvío de otras área de investigación. Se trata de un efecto mayúsculo de conservación, de catalogación, de establecimiento de textos y su publicación, de su interpretación y de su difusión. A primera vista, parecería que la filosofía francesa esta siendo remodelada al igual que periódicamente la ciudad de Paris es renovada, pintada y restaurada.

Estos esfuerzos edilicios están acompañados por discusiones sobre la naturaleza y el futuro de la disciplina. La apuesta de Worms y su grupo es que este movimiento no es el indicio de una museificación de la herencia filosófica francesa sino un estadio de evaluación y preparación para glorias futuras. En este sentido el giro historicista de la filosofía francesa contemporánea es diferente de la actividad que se lleva a cabo en otros países sobre los mismos temas. Para los investigadores anglosajones o europeos de otras latitudes, el estudio de la filosofía francesa es un tema de interés meramente intelectual, con muy pocos efectos prácticos. Los escritos de Foucault y de Deleuze son además de interés para aquellos ensayistas que se identifican con la llamada “French Theory”. Pero es poco probable que la publicación de los cursos de Michel Foucault en el College de France actualmente en curso y otros proyectos similares cambien fundamentalmente las enseñanzas derivadas de la obra de Foucault y sus contemporáneos que en lo fundamental ya han sido incorporadas en el pensamiento de otros autores. Un nuevo Foucault no va alterar la imagen y los conceptos que fueron destilados de su obra e incorporados en una visión de mundo que es hoy por hoy básicamente autónoma e independiente del destino de la obra de Foucault y de los otros pensadores franceses de la década de los sesenta. Es en este sentido que esta empresa parece profundamente diferente de aquella que inmediatamente después del Mayo francés llevo a redescubrir la herencia intelectual del socialismo disidente, del joven Luckacs, y de tantos otros.

Es posible sin embargo que la apuesta de Worms y compañía sea la correcta. El pensamiento filosófico en Francia tiene una vitalidad y una repercusión publica mucho mas amplia y profunda que en cualquier otro país. En el formato “French Theory” se ha incluso convertido en un producto de exportación, al igual que el perfume, la alta costura y el champagne. Pero también es posible que el dictamen hegeliano la haya alcanzado, aquel en la cual Hegel afirmaba que es al caer el crepúsculo que el búho de Minerva abre sus alas.

Sociologia de la filosofía

Este sitio web español esta dedicado a la sociología de la filosofía inspirada en el pensamiento de Pierre Bourdieu y sus discípulos. Se puede leer aquí. Para aquellos no familiares con la idea de una sociología de filosofía,  se trata de una corriente de pensamiento que se interesa por las determinantes sociales que se expresan en la producción filosófica, como ser la forma en la cual se reclutan y educan los futuros filósofos,  las instituciones donde ejercen su oficio, la forma en que estas permiten o no una interacción con el gran publico, etc.

La teoria soberana (2)

En una entrada anterior hablamos de este libro de Louis Pinto, y nos detuvimos en particular en el tercer capitulo, dedicado a la invención del problema del Otro, que sería según Pinto un recurso utilizado por la corporación filosófica para fortificar su posición frente a las ciencias sociales, y asegurar su posición de única disciplina autorizada para hablar autoritativamente sobre la vida social.

Esta caracterización conviene al periodo que comienza en los años 30 y culmina en la década de los 50, es decir el periodo de auge del existencialismo, y de sus dos figuras principales, Sartre y Merleau Ponty. Sin embargo hacia comienzos de los 60 comienza a desarrollarse otro paradigma, un paradigma complejo en el cual el pensamiento estructuralista va a jugar un rol de gran importancia. Y a pesar de todas las diferencias con el anterior, este nuevo paradigma mantiene con las ciencias sociales empíricas una distancia y frialdad bastante similares a las que encontramos en el existencialismo. Este es el punto que Pinto desarrolla en el cuarto capítulo del libro.

En realidad, mientras que en los cafés de St Germain des Prés los existencialistas se agitaban, en las aulas de la Sorbona la situación era otra. En la Sorbona, remplazo generacional mediante de la vieja generación racionalistas representada por Brunschvicg, la filosofía dominante termino siendo la identificación de la filosofía con la práctica de la interpretación y estudios de los textos filosóficos clásicos. Pinto no profundiza sobre los origines de esta transformación, para el representada por la figura de F. Alquié, estudioso de la filosofía de Descartes. Sin embargo, lo que caracterizaría este periodo no es la dinámica interna de la Universidad, sino las dinámicas generales de la sociedad, y en particular, una creciente escolarización, que hace necesario el reclutamiento y formación de profesores a nivel del liceo secundario, de las escuelas preparatorias, y de la misma Universidad. Al mismo tiempo, el prestigio social otorgado a la filosofía se ve disminuido, por un aumento de prestigio de las clases de ciencias, y por el desarrollo mayor de las ciencias sociales (en la terminología francesa, “ciencias humanas”). Este es el ambiente en el cual se formaron las principales figuras de la nueva filosofía francesa, es decir, entre otros, Deleuze, Derrida, Foucault.

Entre todos estos, Foucault parece ser el único en tratar de escapar al determinismo de la formación escolar, e intentar un dialogo más abierto con las ciencias sociales, y en particular, con la psicología, aunque finalmente su pensamiento termina repitiendo las mismas pautas que los otros miembros de su generación. La problemática de esta generación parece estar definida por un doble rechazo: a) rechazo de la reducción de la filosofía a la historia de la filosofía; b) rechazo del existencialismo.
Pinto no parece tener una explicación convincente de la absorción de la filosofía por la historia. Mientras que en el capítulo anterior presentaba al movimiento fenomenológico como una ruptura con el racionalismo espiritualista de la generación anterior y como máquina de guerra para conquistar posiciones en la fortaleza universitaria, parecería que los verdaderos beneficiarios del conflicto fueron los historiadores, de cuya existencia no nos habíamos enterado. ¿Acaso en el combate de titanes, ambos contrincantes se dieron muerte uno al otro, dejando a otros menos heroicos los frutos de sus labores?

En realidad, la fenomenología no se impuso en el ámbito universitario. Sartre nunca ejerció en los claustros, y Merleau Ponty, más orientado al ámbito académico, ocupaba la cátedra de psicología y solo más tarde, cuando fue nombrado al Collège de France, tuvo su cátedra de filosofía. Es decir, la fenomenología tuvo una presencia institucional marginal. Incluso Ricoeur mismo comienza a partir de los comienzos de la década de los 60 a interesarse por la hermenéutica. Paradojalmente, la fenomenología se integra al ámbito universitario como campo de estudios de historia de la filosofía y no como alternativa a la filosofía tradicional.

El argumento central de Pinto es que la insurrección de los jóvenes filósofos contra el modelo dominante histórico-filosófico culmino en una sobrevaloración de aspecto interpretativo de la empresa filosófica. En otros términos, la revuelta de los jóvenes filosóficos se lleva a cabo en el contexto del mismo canon contra el cual supuestamente se eleva: al tiempo que atacan la hegemonía de la historia universitaria, persisten en afirmar la plena prerrogativa de una competencia basada en la experiencia de la lectura (p. 194). Esta lectura pretende sobrepasar las interpretaciones explicitas, privilegiando los significados latentes, escondidos, prohibidos y reprimidos. El texto deviene el objeto de estudio del filósofo. A diferencia de sus mayores, los nuevos filósofos se tornan hacia textos no-canónicos, ya sean filósofos marginales (como Nietzsche), materiales textuales no considerados tradicionalmente como parte del corpus filosófico, y hasta hacia combinaciones de signos que pueden ser asemejados a textos. Las preguntas tradicionales son relegadas a un segundo plano, y son privilegiadas aquellas que tiene que ver con estructuras formales.

Pinto dedica una sección de este capítulo a estudiar los origines del concepto de “différence”, que le parece resume la problemática de este periodo. Différer tiene sus origines en comentarios eruditos sobre Nietzsche y Husserl (publicados en 1962 por Deleuze y Derrida respectivamente), y aparece como objeto fundamental de discurso filosófico más tarde, en el título de La escritura y la diferencia (Derrida, 1967) y Diferencia y Repeticion (Deleuze, 1968). Para Pinto, este concepto es sintomático de un intento de oponer una formalización filosófica a la formalización científica, y sus orígenes se pueden encontrar ya en Hegel y en Bergson. La vanguardia filosófica pretende tomar esta temática de superación de la unilateralidad de la ciencia como tema explícito de reflexión.
Pinto asigna la misma significación a las tendencias de tipo vitalista representadas por Deleuze y a las tendencias intelectualistas ascéticas derivadas de Heidegger representadas por Derrida. Ambas representan una ‘estilización’ de la problemática de la superación, que devienen en formalizaciones de la filosofia. Ello lleva a un acercamiento a otras vanguardias. Este acercamiento no es meramente táctico, sino “un requerimiento de las tendencias inmanentes de un proyecto intelectual que eleva la superación filosófica en arte por el arte de la disciplina” (205).

Hipótesis interesante, pero que deja abierta la cuestión de la ‘diferencia’ entre esas dos orientaciones.

Hacia una sociologia de la filosofia francesa

Louis Pinto es discípulo y continuador de Pierre Bordieu. Siguiendo sus pasos trabaja desde hace años en estudiar la filosofía en Francia desde un punto de vista sociológico. El ensayo de Bourdieu sobre Heidegger es uno de sus modelos.

Pinto publicó recientemente La théorie souveraine, (Cerf, 2009). Nicolas Rousseau, editor del blog Actu Philosophia lo entrevistó y discutió sus ideas. Roussseau introduce así al autor:

Louis Pinto es sociólogo, director de investigaciones en el CNRS (Centro Nacional de la Investigacion Cientifica) . Alumno de Pierre Bourdieu, se interesa por la cultura, los intelectuales y la prensa (publicó un estudio sobre el Nouvel Observateur) así como por el mundo filosófico. Su último libro, la Teoría soberana, estudia la recepción de Durkheim por la filosofía francesa hasta la década de los 80. Es al mismo tiempo un estudio sociológico de las figuras de la filosofía francesa, y una reflexión sobre las fronteras entre ambas disciplinas. Es también un recordatorio que el filosofo se inscribe, como los otros hombres, en los conjuntos sociales de practicas y que el no es por lo tanto diferente al común de los mortales.

Para leer el resto el reportaje (en frances) ver aqui. Aquí
podemos leer un comentario a un libro anterior La vocation et le métier de philosophe. Pour une sociologie de la philosophie dans la France contemporaine (Seuil, 2007) y tambien la reseña de Xavier Landrin aqui, « Louis Pinto : La vocation et le métier de philosophe : pour une sociologie de la philosophie dans la France contemporaine », Revue française de sociologie, 50-2, 2009, p.421-425.