Teología Política

En un artículo publicado en 1996, Jorge E. Dotti escribe que “si la metafísica se constituye a partir de la pregunta ¿porqué el ser y no la nada? , la teologia política lo hace a partir de ¿porqué el orden y no el caos?” (Teología Poliítica y Excepción, Daimon, Revista de Filosofía, No. 13, Julio-Diciembre 1996, p. 129). Solo que no. La teologia politica no surge de una pregunta, como sugiere sugestivamente Dotti, sino de la sospecha que un orden normativo no puede surgir sin mas de la interaccion de los sujetos sociales. La pregunta no es por el origen del órden en general, sino por el origen de un órden en particular. Tacitamente Dotti lo reconoce. El parráfo siguiente pasa a explicar sin mas preambulo la teoria de Schmitt sobre el órigen de la soberania. Pasamos silenciosamente de la pregunta por el  órden en general, al órden soberano. Habria entonces que reformular su pregunta asi: ¿porque el órden soberano, y no otro órden? Otros tipos de órden social son al menos pensables,  como lo demuestran las utopias.

La teologia politica es un pensamiento esencialmente monarquico, cuya estrategia es separar la sociedad civil del estado. Mientras que el pensamiento liberal consiste en sumergir todo lo posible al estado dentro de la sociedad civil. Por eso teología, es decir, consagracion es externa y trascendente. Dotti lo dice claramente: este pensamiento es antitetico a la conciliación liberal, tanto como ‘mano invisible’ como ‘sintesis dialectica’.

Peter Trawny y la publicación de los “Cuadernos Negros” de Heidegger

Alejandro Vigo, profesor de filosofia de la Universidad de Navarra, analiza en un articulo detallado, el ibro de Peter TrawnyHeidegger y el mito de la conspiración mundial de los judíos, Barcelona, Herder, 2015. Trawny es el editor de los “Cuadernos Negros”, apuntes filosoficos y comentarios redactados por Heidegger en el periodo que coincide con el nazismo y la postguerra. La publicación de los Cuadernos llevo a Trawny  a redactar un texto en el que enfrenta los pasajes mas problematicos de estos Cuadernos, en los que Heidegger se hace eco de la cosmovision nacionalsocialista, y en particular del antisemitismo nazi.

Vigo presenta una imagen balanceada y erudita de los Cuadernos, se pregunta por las condiciones de su publicación, y sobre su posible  aporte  para entender la obra de Heidegger.

Vigo concluye su comentario con estas observaciones:

En los «intentos de respuesta» con los que se cierra la obra (pp. 153-165), Trawny sugiere que el «maniqueísmo ontohistórico» que proporciona el marco para el antijudaísmo que se revela en los Cuadernos negros quedaría posteriormente superado al llegar Heidegger a una nueva comprensión de la relación entre ser y ente y, con ello, también de la esencia de la técnica, tal como ésta se pone de manifiesto en los escritos posteriores al fin de la guerra. Sugiere, además, la posibilidad de que la decisión de Heidegger de dar a conocer el texto de los Cuadernos negros pudiera responder a su intención de mostrar hasta qué punto su pensamiento del ser se vio expuesto al extravío (pp. 158 y ss.). La pertinencia de estos intentos mitigadores depende, como es obvio, de la corrección del diagnóstico de Trawny referido al alcance de la posición contenida en el texto de los Cuadernos negros. Pero, en su pretensión más general, tal diagnóstico no puede sino generar serias dudas, pues existen indicios sólidos de que la focalización poco menos que excluyente en el motivo del «antijudaísmo ontológico» trae consigo una suerte de efecto lupa que, en último término, distorsiona fuertemente las proporciones del conjunto.

En cuanto a la posición del propio Heidegger, no deja de sorprender el modo en que combina su elevadísima pretensión de esencialidad con una asombrosa dependencia de generalizaciones empíricas carentes de toda fiabilidad, cuando no completamente simplistas, y con una ausencia de rigor histórico por momentos escalofriante. Sus referencias a lo que sería la esencia y el papel histórico de toda una serie de entidades colectivas altamente difusas, representadas de modo cuasihipostasiado como fuerzas históricas operantes, se mueven, con asombrosa frecuencia, en el plano que corresponde a un discurso groseramente vulgar, alimentado de generalizaciones no acreditadas, cuando no de prejuicios ajenos a toda crítica racional. Esto vale también, y muy especialmente, para el caso de la mayor parte de las referencias antijudías contenidas en los Cuadernos negros. No parece poder evitarse, por tanto, la conclusión de que, más allá de las muchas diferencias con las formas de antijudaísmo más habituales, en especial las basadas en la ideología de la sangre y el suelo propagada por los nacionalsocialistas, Heidegger no dudó en incorporar en su propio discurso diversos motivos característicos de formas tradicionales del antijudaísmo europeo. No es seguro que esto último baste para tildar a Heidegger, sin más, de un simple representante de esas formas de antijudaísmo, ya que su propia posición queda impostada finalmente en un nivel de reflexión completamente diferente. Pero tampoco puede haber duda, a mi modo de ver, de que su adopción acrítica de una serie de prejuicios característicos lo sitúa, en la práctica, en la cercanía de esas mismas formas de antijudaísmo. La pretensión de superarlas en clave ontohistórica no hace, en definitiva, más que sublimarlas, sin eliminarlas, y, con ello, contribuye también, quiérase o no, a legitimarlas.

Ahora bien, y más allá de toda posible matización ulterior, cabe primero preguntarse: ¿no constituye acaso una lección inolvidable en el arte de la autorrefutación pragmática el hecho de que el filósofo del ser que, con exuberante derroche de brillantez, ha puesto de manifiesto la tendencia anclada en el Dasein a someterse al imperio de la habladuría, termine por construir él mismo un pensamiento de alcance pretendidamente ontohistórico, pero apoyado acríticamente en gran medida en un conjunto de «ismos» que escapan a toda posible acreditación fenomenológica? Desde este punto de vista, la lectura de muchos pasajes de los Cuadernos negros que irradian una arbitrariedad tosca e irritante, por muy desagradable que pueda resultar, no deja de ser una experiencia importante, incluso imprescindible, para quienes se interesan verdaderamente por el pensamiento de Heidegger. En efecto, ayuda a comprender que también aquí, como en tantos otros casos, el único camino transitable no puede ser sino el del cultivo de una actitud ajena a todo fanatismo dogmático, sea de corte defensivo o condenatorio. Sólo así se estará en condiciones de adoptar una perspectiva de serena distancia, que permita aprender no sólo de los muchos y admirables aciertos de un filósofo extraordinariamente creativo y penetrante, sino también de sus errores y desvaríos, en ocasiones, espeluznantes.

 

 

Rozitchner: pensador niño y adulto

Con este título publicó en Revista eñe la escritora Maria Gabriela Mizraje una nota sobre la colección de obras del filosofo León Rozitchner publicadas recientemente por la Biblioteca Nacional. Esta nota señala brevemente cada uno de los 18 tomos pubicados, algunos reediciones de libros inencontrables por muchos años, otros compuestos de materiales ineditos, algunos de estos preparados por el propio autor para su edicion y otros editados por Cristián Sucksdorf y Diego Sztulwark, quienes curaron la edición completa.

Mizraje concluye su exposición con estas palabras:

Dichosos nosotros frente a su logro, pues, bajo el susurro de su trazo firme e insinuante, podemos recordar que si toda inflexión filosófica está situada en su contexto, no menos cierto es que ningún momento histórico podrá abolir jamás la reflexión. Políticas del ser y del poder, aura de los lenguajes y los tiempos, desde las fulguraciones de la historia hasta las premoniciones de la vida, León Rozitchner, con su filosofía ensoñada, nos ofrece un recorrido intenso, lleno de nombres propios, de revisiones y búsquedas de un más allá que es más acá que nunca cesa.

No se trata sin embargo de una edición completa. Así, en el volumen intitulado Hegel Psiquico (I), se aclara que este es parte de un manuscrito mayor, que se espera poder publicar en su totalidad mas adelante, aunque probablemente no como parte de este proyecto editorial. El cambio de autoridades en la BN, resultado de los cambios politicos en Argentina no parece por el momento propicio para esta empresa liderada por el ex-director de la BN, fuertemente identificado con la administracion anterior.

Es una pena pero inevitable que la imagen de este gran filosofo contestatario despierte recelos en las nuevas autoridades, o por lo menos asi lo sospechan los editores. En todo caso, nos cabe aun digerir estos 18 volumenes, ya sea reediciones o nuevas pubicaciones, e iniciar la recepcion activa de este legado.

Premios Konex 2016: Humanidades

La fundación Konex publica el listado de los 100 personalidades más destacadas de la última década de las Humanidades Argentinas (2006-2015). Cien intelectuales de diversos campos han sido seleccionados para este premio. Se puede ver el listado aqui.

En el campo filosófico, estos son los agraciados:

 

1/ Filosofía
Daniel Brauer
Mario Caimi
Mario Lipsitz
Leiser Madanes
Silvia Magnavacca

2/ Lógica y Filosofía de la Ciencia
Mario Bunge
Alejandro Pablo Francisco Cassini
Ricardo Gómez
Javier Legris
Oscar Nudler

3/ Ética
Miguel Ángel Ciuro Caldani
Diana Cohen Agrest
Mariano Garreta Leclercq
Guillermo Lariguet
Julio Montero

4/ Estética, Teoría e Historia del Arte
María Isabel Baldasarre
José Emilio Burucúa
Guillermo Fantoni
Andrea Giunta
Inés Katzenstein

Nietzsche, ¿lector oblicuo de Marx? (II)

El blog Mosca Cojonera publica la segunda parte del ensayo de  Nicolás González Varela sobre Nietzsche y Marx. La primera parte aparece aquí.

Debemos señalar que aunque el Nietzschéisme haya sostenido su tesis sobre el radical olimpismo de Nietzsche, su señorial indiferencia por las cuestiones sociales o políticas, e independientemente de nuestra disposición hermeneútica, es una proposición insostenible. El mismo Nietzsche consideraba a la Cuestión Social, a la Soziale Frage de la época, como una de las consecuencias fundamentales de la décadenceburguesa, precisamente uno de los problemas que más le acuciaba resolver, ya que el Nihilismo no era más que su lógica. Como Nietzsche afirmaba, no sólo de ha de luchar contra los estados que son la consecuencia de toda la miseria presente de la “degeneración”, cuyo modelo germánico es el Volkstaat de Bismarck, sino que “toda ladécadence que ha habido hasta ahora continúa estando pendiente, es decir, sigue viva. Una tal aberración total de la Humanidad en sus instintos fundamentales, una tal décadence total del juicio de valor es el signo de interrogación par excellence, el auténtico enigma que el animal ‘humano’ le plantea al filósofo”.

Nietzsche lector obliquo de Marx

Nicolás González Varela, del sitio La Mosca Cojonera se pregunta si Nietzsche no puede ser un lector oblicuo de Marx.

La idea de ‘lectura oblicua’ parece indicar uno conocimiento indirecto de la obra (en este caso de Marx), que el autor intenta reconstruir documentadamente.

La polémica conversación de Nietzsche contra Marx es muchas veces mediante la ficción de la interposita persona, se encarna en máscaras y conceptos-paja como Socialismo, Hegelería o Dialéctica (un síntoma dedécadence). Un segundo nivel de confrontación y polémica sería una perspectiva inversa: seguir las críticas de Engels y Marx a autores claves en el pensamiento nietzscheano, como por ejemplo el del filósofo jovenhegeliano Max Stirner, del socialista-liberal Friedrich A. Lange o el socialista antisemita Eugen Dühring, un abordaje a la relación de Marx-Nietzsche per saltum. Pero existe otro indicador de su diálogo mediado con Marx: el uso en su Kritik a la Modernidad de categorías y definiciones que podríamos llamar proto o filomarxistas, que poseen un indudable eco y tono marxianne. No solo Nietzsche conoce y menciona escuelas de la economía política (como por ejemplo die Manchester-Theorie), sino conceptos técnicos reconocibles.

El autor concluye esta entrada, de la que promete continuacion con esta reflexión:

La repuesta de los economistas (como alternativa al propio Marxismo) a la nueva Soziale Frage, la “Cuestión Social” capitalista en Alemania, asi como a la consolidación del Lassallismo y la obra de Marx, provino de tres sectores: 1. La llamada “Escuela Histórica” (Historischen Schule); 2. De la “Asociación para una Política Social” (Verein für Socialpolitik ,) y finalmente 3. De los llamados Kathedersozialisten (Socialismo de Cátedra). Sintomáticamente, como estamos viendo, Nietzsche tenía conocimientos bastantes profundos de las tres categorías y dentro de ellas de sus propias exposiciones sobre Marx.

(Continuará) 

 

Hillary Putnam (1926-2016)

Del sitio Political Theory – Habermas and Rawls un listado de artículos homenajeando al gran filosofo estadounidense recientemente desaparecido.

In Memoriam Hilary Putnam 1926-2016

Some links to obituaries and appreciations of Hilary Putnam (1926-2016):

* Martha C. Nussbaum (The Huffington Post)

* Alan Gilbert (3:AM Magazine)

* Bruce Weber (The New York Times)

* Maria Baghramian (The Irish Times)

* Jane O’Grady (The Guardian)

* The Economist

* Lindsay Waters (Harvard University Press)

* Christiane Chauviré (Raison-Publique)

* Edward Kanterian (Neue Zürcher Zeitung)

* Jürgen Kaube (Frankfurter Allgemeine Zeitung)

* Eva Weber-Guskar (Süddeutsche Zeitung)

* Ofer Aderet (Haaretz)